
(Nut and Peanut Allergy)
Como madre, para Ana el primer grado de su hijo en la escuela ha sido un año difícil. Justin, su hijo de 6 años, comenzó a almorzar en la cafetería de la escuela con cientos de otros alumnos que disfrutan habitualmente de sus emparedados de mantequilla de maní (cacahuate), galletas de mantequilla de maní y todos los maníes ocultos en sus alimentos procesados.
En cambio, para Justin, que tiene una alergia extremadamente grave a los maníes, esto significa sentarse a una mesa separada donde sólo comen otros niños que también tienen alergias a los alimentos, pero Justin no es el único: la Food and Drug Administration (Administración de Fármacos y Alimentos) de los EE.UU. estima que un 6% de los niños menores de 3 años tienen algún tipo de alergia a los alimentos, con lo que corren el riesgo de sufrir una reacción alérgica en su casa o incluso, lo que es más peligroso, fuera del hogar.
Resulta irónico que una de las fuentes más populares y más fácilmente disponibles de proteínas cause una de las alergias más predominantes y graves entre los estadounidenses.
¿Qué son las alergias a los frutos secos y maníes?
Los alimentos causantes de alergias más comunes son los maníes, frutos secos, leche, huevos, pescados, moluscos, trigo y soja según la Red de Alergias a Alimentos y Anafilaxia (Food Allergy and Anaphylaxis Network, FAAN). Aproximadamente un millón y medio de personas en los Estados Unidos tienen alergia a los maníes (que no son verdaderos frutos secos, sino leguminosas de la misma familia de los guisantes y lentejas). La mitad de las personas alérgicas a los maníes también son alérgicas a los frutos secos como, por ejemplo, almendras, nueces, pecanas, anacardos (castañas de cajú) y, con frecuencia, también a las semillas de girasol y de ajonjolí (sésamo). La Academia de Alergia, Asma e Inmunología de los EE.UU. calcula que hasta 2 millones de niños, o sea el 8% de los niños en los Estados Unidos, son afectados por alergias a los alimentos y que el 90% de las reacciones alérgicas a los alimentos en niños se debe a seis alimentos en particular: leche, huevos, maníes, trigo, soja y frutos secos.
Las alergias a los alimentos ocurren cuando el sistema inmune de una persona confunde algo que esa persona ha comido y actúa como si fuese nocivo para el cuerpo. Al intentar protegerlo, el sistema inmune produce anticuerpos llamados inmunoglobulina E (IgE). Estos anticuerpos inducen entonces a los mastocitos (que son las células que median las alergias) a liberar sustancias químicas en el torrente sanguíneo; una de las cuales es la histamina. Al ser liberada, la histamina afecta los ojos, la nariz, la garganta, los pulmones, la piel o el tracto gastrointestinal de una persona causando los síntomas de la reacción alérgica. La futura exposición a ese mismo alergeno (se denomina alergenos a las sustancias como los frutos secos o el polen que pueden provocar alergias) desencadenará nuevamente esa misma respuesta de los anticuerpos. Esto significa que esa persona sufrirá una reacción alérgica cada vez que coma ese alimento en particular.
A diferencia de las alergias a otros alimentos, que los niños superan con el tiempo, como las alergias a la leche y los huevos, por lo general los niños no dejan atrás las alergias a los frutos secos o a los maníes, pero con el correr de los años adquieren experiencia y aprenden a evitar los alimentos que los hacen sentir mal.
Signos y síntomas
Las primeras señales de una reacción alérgica podrían ser el goteo nasal, una erupción en todo el cuerpo u hormigueo en la lengua. Los síntomas pueden empeorar rápidamente, incluyendo signos de anafilaxia (una reacción alérgica súbita que puede llegar a ser grave y que afecta a varios sistemas del organismo) como dificultad para respirar, inflamación de la garganta u otras partes del cuerpo, un rápido descenso de la presión arterial y mareos o pérdida del conocimiento. Entre otros posibles síntomas se incluyen la urticaria, la sensación de opresión en la garganta, ronquera, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea y aturdimiento.
Para una persona que no tiene alergias ver a alguien sufriendo un ataque de anafilaxia puede ser algo tan aterrador como lo es para la persona alérgica. La anafilaxia puede ocurrir apenas algunos segundos después de exponerse a la sustancia que desencadena el ataque. Puede afectar varias partes del cuerpo (como, por ejemplo, la piel, las vías respiratorias, el tracto gastrointestinal y el aparato cardiovascular) y su intensidad puede variar de leve hasta fatal. La incidencia anual de las reacciones anafilácticas es pequeña, aproximadamente 30 por cada 100.000 personas, aunque las personas con asma, eccema o fiebre del heno corren un mayor riesgo de sufrir estos ataques.
¿Cómo se diagnostica una alergia a los frutos secos o a los maníes?
Es obvio que los bebés no pueden decirles a sus padres si les duele el estómago o les pica la garganta, por esa razón puede ser difícil diagnosticar las alergias a los alimentos en las primeras etapas de la vida de un niño. Por lo tanto, los médicos suelen recomendar que los padres se abstengan de darles a sus hijos mantequilla de maní u otros productos de frutos secos o maníes hasta que hayan cumplido los 2 años. Si hay antecedentes familiares de alergias a los alimentos, los padres deben esperar hasta que el niño cumpla los 3 años. Asimismo, muchos médicos recomiendan a sus pacientes embarazadas, en particular a aquellas que tienen alergias a los alimentos, que eviten absolutamente la mantequilla de maní hasta después que haya nacido el bebé y hayan terminado de amamantarlo.
Si su médico sospecha que su hija o hijo podría tener alergia a los frutos secos o a los maníes, probablemente le derivará a un alergólogo o especialista en alergias para que se efectúen otras pruebas. El especialista en alergias les hará preguntas a usted y a su hija o hijo como, por ejemplo, con qué frecuencia tiene esa reacción, con qué rapidez aparecen los síntomas después de comer algún alimento en particular y si algún miembro de su familia tiene alergias o enfermedades como eccema o asma.
Las alergias se diagnostican mediante una prueba cutánea o un análisis de sangre, dependiendo de la edad y el estado de salud del paciente. Primero, se coloca el presunto alérgeno sobre la piel y se pincha la piel con un instrumento plástico parecido a un mondadientes. Si la niña o el niño es alérgico, ocurrirá una reacción (una roncha similar a la marca que deja una picada de mosquito) en unos 20 minutos. Las pruebas cutáneas también pueden llevarse a cabo inyectando el presunto alérgeno bajo la piel con una aguja.
Es importante que su hija o hijo deje de tomar medicamentos antialérgicos (como, por ejemplo, los antihistamínicos que se venden sin receta) 2 a 3 días antes de la realización de una prueba cutánea, puesto que esos medicamentos pueden afectar los resultados. La mayoría de los medicamentos contra el resfriado, así como los antidepresivos, también pueden afectar los resultados de una prueba cutánea. Consulte al alergólogo para saber con seguridad cuáles medicamentos deben suspenderse y por cuánto tiempo.
Algunos médicos también toman una muestra de sangre y la envían a un laboratorio para su análisis donde se mezcla con algunos de los presuntos alergenos y se analiza para detectar anticuerpos de IgE. Quizá usted escuche que su médico llama a este tipo de procedimiento la prueba RAST (una prueba de radioalergoabsorbencia) que suele utilizarse en niños de corta edad, en particular para aquellos que hayan tenido episodios de eccema, cólicos, vómitos o diarrea. No es preciso suspender el uso de ningún medicamento para realizar esta prueba.
Si los resultados de las pruebas cutáneas o de sangre siguen siendo poco convincentes, en algunos casos, podría ser necesario llevar a cabo una prueba de provocación con alimentos para poder emitir un diagnóstico final. Durante esta prueba, se le podrían dar a su hijo o hija cantidades gradualmente en aumento de frutos secos o maníes bajo la observación de un médico que estaría pendiente para detectar cualquier síntoma. Esto sólo puede realizarse en una clínica u hospital en el cual se tenga acceso inmediato a servicios de atención médica y medicamentos. Además, esta prueba debe evitarse si el niño o la niña ha tenido alguna reacción anafiláctica claramente definida a los frutos secos o a los maníes en el pasado.
¿Cómo se tratan las alergias?
Las alergias a los alimentos no pueden curarse realmente. La única forma verdadera de enfrentarse a estas alergias a diario consiste en saber cuáles son los alimentos que desencadenan tales reacciones y evitarlos. Por lo tanto, los padres deben educar a sus hijos desde temprano y aconsejarles con frecuencia, no sólo acerca de la alergia en particular sino también acerca de la reacción que tendrían si comen el alimento que les hace daño. La tarea que queda por realizar consiste en mantenerse atentos y leer bien todas las etiquetas de alimentos e informar bien a las demás personas, incluyendo a los parientes, a los encargados de cuidarlos, vecinos y educadores.
En caso de emergencia, los médicos recomiendan que los adultos y niños de 12 ó 13 o más años de edad (dependiendo del grado de madurez del niño) alérgicos a los frutos secos o a los maníes tengan a mano una inyección de epinefrina; esta inyección viene en un envase tipo bolígrafo muy fácil de transportar (también se la denomina EpiPen). Millones de padres en todo el país llevan consigo un EpiPen (para niños de 27 kg [60 libras] o más) o EpiPen Jr. (para niños que pesen menos de 27 kg [60 libras]) dondequiera que vayan.
A través de una inyección en el muslo, EpiPen administra epinefrina o adrenalina para calmar la reacción alérgica. Una receta de EpiPen incluye dos autoinyecciones. El pediatra de sus hijos puede darle instrucciones respecto a cómo usar y guardar la inyección de epinefrina y es esencial que usted se familiarice con el procedimiento.
Si su hija o hijo tiene 12 o más años de edad, asegúrese de que ella o él tenga siempre esta inyección fácilmente a mano, pero si tiene menos de 12 años, hable con la enfermera de la escuela, sus maestros y otras personas encargadas de su cuidado para ver si es posible tener una de estas inyecciones a mano en la escuela o guardería en caso de emergencia. De igual modo, asegúrese de que las inyecciones de epinefrina estén disponibles en su casa, así como en las casas de amigos y parientes. El médico de la familia podría recomendarle que su hija o hijo use una pulsera de alerta médica. También es una buena idea llevar consigo un medicamento antihistamínico de venta sin receta que puede contribuir a aliviar los síntomas de la alergia en algunas personas; sin embargo, los antihistamínicos no deben usarse en lugar del EpiPen.
Los niños que hayan tenido que aplicarse una inyección de epinefrina deben acudir inmediatamente a un centro médico o a la sala de emergencia de un hospital donde puedan proporcionarles tratamiento adicional en caso necesario. En general, hasta un tercio de los casos de reacciones anafilácticas puede presentar una segunda ola de síntomas que ocurren varias horas después del ataque inicial; por lo tanto, podría ser necesaria la permanencia del niño bajo observación en una clínica o un hospital durante 4 a 8 horas después de la reacción.
El cuidado de sus hijos
Es importante vigilar las alergias de sus hijos a ciertos alimentos incluso durante las más simples actividades cotidianas. Éstos son algunos de los consejos elementales que la alergóloga Dra. Sandra Gawchik da a sus pacientes:
- Evite los alimentos horneados preparados por otras personas y, en general, todo producto alimenticio del cual no se tenga una lista de ingredientes. Evite las mezclas de alimentos horneados, chilis, platos asiáticos y restaurantes tipo buffet en los cuales las cucharas de servicio entran y salen de varias bandejas que podrían contener frutos secos o semillas.
- Evite las comidas fritas (en particular en restaurantes y establecimientos de comida rápida) que puedan ser elaboradas con aceite de maní o contener maníes o frutos secos ocultos.
- No se esfuerce por disimular las alergias a los alimentos; advierta del peligro a toda persona que maneje los alimentos de sus hijos, desde meseros hasta jefes de cocina y pasteleros. Si el gerente o propietario de un restaurante no acoge con amabilidad sus advertencias para la preparación de comidas sin frutos secos o maníes, no dude en ir a comer a otro establecimiento.
- Pida a las demás personas que se abstengan de darles comida a sus hijos. Elabore sus propios almuerzos para la escuela, así como los refrigerios y dulces para las reuniones de compañeros de juego, o las noches en que sus niños duerman en casa de sus amigos, actos escolares y otras salidas.
- Hable con el supervisor de la guardería o el director de la escuela antes de que sus hijos comiencen a asistir a esos centros. Seguidamente hable con los compañeros de clase de sus hijos o envíe una nota a sus casas avisando que su hija o hijo tiene una grave alergia a los maníes o frutos secos. Pida a los padres de los demás niños que eviten enviar meriendas que contengan maníes.
- Tenga un EpiPen a mano todo el tiempo, no en la guantera de su automóvil, sino muy cerca de usted porque cada segundo tiene una importancia crucial durante un ataque de anafilaxia. Es una buena idea tener también un EpiPen en el salón de clase de sus hijos (no sólo en la oficina de la enfermera) o que sus hijos la lleven consigo.
- Consulte a un alergólogo diplomado o al médico de sus hijos regularmente.
A continuación presentamos algunos otros consejos que podrían facilitar las cosas para usted y su hija o hijo alérgico a los frutos secos o a los maníes:
- Use y recomiende a otras personas usar un producto antiséptico limpiador para las manos después de las comidas.
- Consulte a un dietista para reunir ideas que le permitirán preparar comidas y meriendas deliciosas pero seguras.
- Lleve en su cartera o mochila una lista de los alimentos que debe evitar.
- Hable acerca de la alergia con los educadores, parientes, otros responsables del cuidado de sus hijos y con los amigos de los hijos. Enséñeles a reconocer las señales de la anafilaxia y muéstreles cómo pueden ayudar a sus hijos alérgicos.
Lea nuestro artículo Dieta para personas con alergia a los frutos secos y maníes para asegurarse de conocer toda la información necesaria para contribuir a la seguridad de sus hijos alérgicos a los frutos secos o a los maníes; en ese artículo encontrará una lista completa de los ingredientes y comidas que debe evitar.
Revisado por: William J. Geimeir, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2003