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Elección de productos seguros para bebés: Juguetes

Todos los juguetes que usted elija para su bebé o para su hijo pequeño deben cumplir ciertos requisitos de seguridad. Los consejos que figuran a continuación lo ayudarán a encontrar juguetes seguros para su pequeño. En su casa, revise los juguetes a menudo para detectar partes sueltas o rotas.

En qué fijarse:

  • Siga siempre las recomendaciones del fabricante con respecto a la edad. Algunos juguetes contienen piezas pequeñas que podrían ocasionar asfixias; por lo tanto, siga todas las medidas de seguridad indicadas en el embalaje.
  • Los juguetes deben ser lo bastante grandes (por lo menos, de 1¼ pulgada [3 cm] de diámetro por 2¼ pulgadas [6 cm] de longitud), para que no se puedan tragar ni quedar atascados en la tráquea del bebé. Puede adquirir un "tubo de prueba para partes pequeñas" a fin de saber si un juguete es o no demasiado pequeño para su hijo. Estos tubos están pensados para que sean aproximadamente del mismo diámetro que la tráquea de un bebé o niño pequeño. Si un objeto cabe dentro del tubo, significa que es demasiado pequeño para el bebé. Si no puede conseguir uno de esos tubos de prueba, puede utilizar el tubo de cartón de un rollo de papel higiénico.
  • Evite las canicas, las monedas, las pelotas y los juegos con bolas de un diámetro inferior a 1,75 pulgadas (4,4 cm), porque pueden quedar atascadas en la garganta, por encima de la tráquea y crear problemas para respirar.
  • Los juguetes que funcionan con pilas deben disponer de compartimentos para las pilas que se cierran con tornillos, a fin de que los niños no los puedan abrir. Las pilas y los líquidos que estas pueden desprender representan un grave riesgo para los niños, incluyendo la asfixia, la hemorragia interna y las quemaduras químicas.
  • Cuando compruebe la seguridad de un juguete, asegúrese de que sea irrompible y lo bastante duro como para resistir a la masticación. Así mismo, asegúrese de que no tenga:
    • bordes cortantes o filosos o piezas pequeñas, como ojos, ruedas o botones que se puedan aflojar y soltar.
    • extremos pequeños que, si el bebé se los metiera en la boca, le podrían llegar hasta la garganta.
    • cintas o cordeles de más de 7 pulgadas (18 cm) de longitud.
    • piezas que puedan pellizcar los dedos del pequeño.
  • La mayoría de los juguetes de montar, se pueden utilizar a partir de que el niño sea capaz de sentarse bien y sin ayuda. De todas maneras, lea las recomendaciones del fabricante. Juguetes como los caballos balancín y las carretillas, deben llevar cinturones o arneses de seguridad y ser lo bastante estables y seguros como para que no vuelquen.
  • Los juguetes de segunda mano y los hechos de forma artesanal (casera) se deben inspeccionar con mucha atención. Es posible que no hayan pasado las pruebas de seguridad pertinentes. No le dé a su hijo juguetes pintados que hayan sido fabricados antes de 1978, porque podrían contener pintura con plomo.
  • Los animales de peluche y otros juguetes que se venden o que se regalan en ferias ambulantes no tienen la obligación de cumplir ningún requisito de seguridad. Revise atentamente esos juguetes para saber si contienen piezas flojas o sueltas o bordes filosos antes de dárselos a su hijo.

Fíjese si algún juguete que quiere darle a su hijo ha sido retirado del mercado por la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo (CPSC, por sus siglas en inglés). Usted también puede pedir que le envíen información actualizada sobre los juguetes que se vayan retirando del mercado.

ADVERTENCIAS DE SEGURIDAD:

  • No dé nunca globos ni guantes de látex o de vinilo a niños menores de 8 años. Un niño que está inflando o masticando un globo o un guante se puede asfixiar al inhalarlos. Los globos inflados también suponen un riesgo porque se pueden reventar sin previo aviso y se pueden inhalar.
  • No le dé nunca a su hijo de menos de tres años juguetes que se vendan en máquinas expendedoras, porque suelen contener piezas pequeñas.
  • Mantenga los juguetes de los hermanos mayores del bebé fuera del alcance del pequeño.
Revisado por: Kate M. Cronan, MD
Fecha de revisión: enero de 2018