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El aspecto de un recién nacido: qué es normal

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Cuando su pequeño llega al mundo, los padres primerizos tal vez se sorprendan por el aspecto del bebé. En lugar de la imagen del bebé perfecto, los recién nacidos con frecuencia se ven azules, están cubiertos con una sustancia gelatinosa y parecen haber salido de una pelea de boxeo.

Estas características pueden hacer que un recién nacido totalmente normal se vea extraño, pero es momentáneo. Después de todo, los bebés se desarrollan inmersos en líquido y están apretados en un espacio reducido dentro del útero. Después, en la mayoría de los partos, deben atravesar el canal de parto que es estrecho y con paredes de huesos.

El momento en el que vea y toque por primera vez al recién nacido depende del tipo de parto, de su estado y del estado del bebé. Después de un parto vaginal sin complicaciones, debería poder alzar a su bebé en unos minutos.

¿Qué debemos esperar?

En la mayoría de los casos, los bebés parecen estar en estado de vigilia aproximadamente durante la primera hora posterior al parto. Es un excelente momento para que usted y su recién nacido se conozcan y comiencen el proceso de crear lazos afectivos. Y si las circunstancias le impiden conocer a su bebé inmediatamente, no se preocupe; pronto tendrá mucho tiempo de calidad con el bebé.

La postura

Durante las primeras semanas, notará que gran parte del tiempo el bebé suele tener los puños cerrados, los hombros curvados, la cadera y las rodillas flexionadas, y los brazos y las piernas cerca del cuerpo. Esta posición es similar a la posición fetal durante los últimos meses del embarazo. Los bebés prematuros pueden presentar varias diferencias en su postura, su aspecto físico, su actividad y su comportamiento si se los compara con los bebés nacidos a término.

Los reflejos primitivos

Los bebés nacen con una serie de respuestas instintivas a los estímulos, como la luz o el contacto. Estas respuestas reciben el nombre de reflejos primitivos y desaparecen gradualmente a medida que el bebé madura. Los siguientes son algunos de estos reflejos:

  • reflejo de succión, que hace que un bebé succione con fuerza cualquier objeto que se coloque en la boca
  • reflejo de presión, que hace que el recién nacido cierre con fuerza los dedos cuando se aplica presión en la parte interna de la mano con un dedo u otro objeto
  • reflejo de Moro o respuesta de sobresalto, que hace que el bebé mueva los brazos repentinamente hacia los lados y los vuelva a llevar rápidamente al centro del cuerpo cada vez que se sobresalta con un ruido fuerte, una luz intensa, un olor potente, un movimiento brusco u otro estímulo

Además, debido a la inmadurez del sistema nervioso que se encuentra en desarrollo, los brazos, las piernas y la barbilla del bebé tal vez tiemblen o se sacudan, especialmente cuando lloran o están agitados.

El sueño y la respiración

Durante las primeras semanas, los bebés suelen pasar la mayor parte del tiempo durmiendo. Los recién nacidos cuyas madres reciben ciertos tipos de analgésicos o anestesia durante el trabajo de parto o el parto pueden estar especialmente somnolientos durante los primeros dos días de vida.

Muchos padres primerizos se preocupan por el patrón de respiración del recién nacido, especialmente debido a la mayor atención que recibió el síndrome de muerte súbita del lactante en los últimos años. Pero puede quedarse tranquilo porque es normal que los recién nacidos respiren de manera algo irregular.

Cuando los bebés están despiertos, su frecuencia respiratoria puede variar considerablemente; a veces supera las 60 respiraciones por minuto, especialmente cuando están excitados o después de un ataque de llanto. También es común que dejen de respirar durante aproximadamente 5 a 10 segundos y después comiencen a hacerlo por sí solos otra vez. Este cambio es normal, recibe el nombre de respiración periódica y es más común durante el sueño. Sin embargo, si el bebé se pone azul o deja de respirar durante más tiempo, se considera una emergencia y debe comunicarse inmediatamente con el médico del niño o ir a la sala de emergencias.

Si bien el recién nacido no hablará hasta mucho más adelante, sí producirá una gran variedad de sonidos (especialmente chillidos agudos) además del llanto obligado. Los estornudos y el hipo son comunes y no son señales de infección, alergias ni problemas digestivos.

La cabeza

Como la cabeza de los bebés suele ser la primera parte en atravesar el canal de parto, puede verse afectada por el parto. El cráneo de los recién nacidos está formado por huesos independientes (que con el tiempo se fusionarán entre sí) para permitir que la cabeza se achique y pase por el estrecho canal de parto sin que la madre ni el bebé sufran lesiones.

Las cabezas de los recién nacidos por parto natural suelen tener cierto grado de deformación, provocada por el desplazamiento y la superposición de los huesos del cráneo. Por eso, la parte superior de la cabeza puede estar elongada, estirada o incluso en punta cuando el bebé nace. Este aspecto extraño desaparecerá en los siguientes días a medida que los huesos del cráneo se acomoden y adopten una forma más redondeada. Las cabezas de los bebés que nacen por cesárea o por parto natural de nalgas (primero asoman los pies o las nalgas) no suelen tener esta deformación.

Gracias a la separación de los huesos del cráneo de su recién nacido, usted podrá sentir (no tenga miedo, no producirá ningún daño) dos fontanelas, o espacios blandos, en la parte superior de la cabeza. El más grande, ubicado hacia el frente de la cabeza, tiene forma de diamante y suele medir entre 1 y 3 pulgadas de ancho. Más atrás, hay una fontanela más pequeña y de forma triangular, a la altura donde se podría usar un gorro.

No se alarme si ve que las fontanelas sobresalen cuando el bebé llora o hace fuerza, o si parece que se mueven hacia arriba y abajo al ritmo de los latidos del corazón del bebé. Esto es absolutamente normal. Con el transcurso del tiempo, las fontanelas desaparecerán a medida que los huesos del cráneo se fusionan entre sí. Esto suele ocurrir entre los 12 y los 18 meses en el caso de la fontanela frontal y en aproximadamente 6 meses en el caso de la posterior.

Además de verse elongada, la cabeza del bebé podría tener uno o dos bultos debido al trauma del parto. El caput succedaneum es una inflamación y hematoma circular del cuero cabelludo que se observa en la parte superior y posterior de la cabeza, que es la parte del cráneo que con mayor frecuencia abre paso a través del canal de parto. Suele desaparecer en unos pocos días.

El cefalohematoma es una acumulación de sangre debajo de la membrana exterior que recubre uno de los huesos del cráneo. Suele aparecer durante el parto debido a la presión de la cabeza contra los huesos de la pelvis de la madre. El bulto está acotado a un costado de la parte superior de la cabeza del bebé y, a diferencia del caput succedaneum, puede tardar entre una y dos semanas en desaparecer. La descomposición de la sangre acumulada en un cefalohematoma puede hacer que estos bebés estén más amarillentos que otros durante la primera semana de vida.

Es importante recordar que tanto el caput succedaneum como el cefalohematoma se deben a traumas fuera del cráneo; ninguno de ellos indica que haya una lesión en el cerebro del bebé.

El rostro

El rostro de un bebé recién nacido puede verse algo hinchado debido a la acumulación de líquido y al paso a través del canal de parto. Con frecuencia, el aspecto del rostro del bebé cambia significativamente durante los tres primeros días a medida que el bebé se deshace de la acumulación de líquido y del trauma del parto. Por eso, las fotos que le toma a su bebé en los días posteriores en su hogar son muy diferentes a las que tomó del recién nacido en el hospital.

En algunos casos, las facciones del recién nacido pueden estar bastante distorsionadas por la posición dentro del útero y la contracción a través del canal de parto. No se preocupe. Esa oreja doblada, la nariz aplanada o la mandíbula de aspecto extraño suelen volver a su lugar con el paso de los días.

Los ojos

Unos pocos minutos después del parto, la mayoría de los bebés abren los ojos y comienzan a mirar al entorno que los rodea. Los recién nacidos pueden ver, pero probablemente no enfoquen correctamente al principio, por eso tal vez parezca que cruzan o desvían los ojos durante los primeros dos a tres meses. Como los párpados están hinchados, algunos bebés quizás no puedan abrir los ojos completamente.

Cuando alce al recién nacido, puede animarlo a abrir los ojos aprovechando el reflejo de "ojos de muñeca", que es la tendencia a abrir más los ojos cuando se lo alza en posición erguida.

A veces, los padres se sorprenden cuando ven manchas rojas en la parte blanca de los ojos del recién nacido. Estas manchas reciben el nombre de hemorragia subconjuntiva y aparecen cuando hay una filtración de sangre debajo del recubrimiento del globo ocular debido a un trauma del parto. Se trata de una afección inocua, similar a un hematoma en la piel y desaparece después de varios días. En general, esto no indica que exista ningún daño en los ojos del bebé.

Los padres suelen sentir curiosidad por el color de ojos que tendrá su bebé. Si los ojos del bebé son marrones al nacer, continuarán siendo de ese color. Este es el caso de la mayoría de los bebes negros o asiáticos. La mayoría de los bebés nacen con ojos grises o azulados, pero la pigmentación del iris (la parte de color del ojo) puede oscurecerse gradualmente. En general, no alcanza su color permanente hasta los 3 a 6 meses de vida.

Las orejas

Las orejas de los recién nacidos, al igual que otras facciones, pueden estar deformadas debido a la posición que tenían dentro del útero. Como el bebé aún no ha desarrollado el cartílago grueso que les da una forma firme a las orejas de un niño mayor, es habitual que los recién nacidos nazcan con las orejas temporalmente dobladas o deformadas de alguna otra manera. También es común que nazcan con pequeños crecimientos u hoyuelos en la piel sobre un lado del rostro, justo delante de la oreja. En general, estos crecimientos se pueden quitar fácilmente. Hable con su médico.

La nariz

Como los recién nacidos suelen respirar por la nariz y las fosas nasales son estrechas, una pequeña cantidad de mucosidad y líquido nasal puede hacer que respiren ruidosamente y parezcan congestionados, aun cuando no estén resfriados ni tengan otro problema. Hable con el médico acerca del uso de gotas de solución salina y una perilla de goma para ayudar a despejar las fosas nasales si es necesario.

Los estornudos también son comunes en los recién nacidos. Se trata de un reflejo normal y no se deben a una infección, alergias u otros problemas.

La boca

Cuando un recién nacido abre la boca para bostezar o llorar, es posible que note algunas manchas blancas pequeñas en el paladar, usualmente cerca del centro. Estas pequeñas acumulaciones de células reciben el nombre de perlas de Epstein y, a veces, aparecen junto con quistes llenos de líquido en las encías, pero desaparecerán durante las primeras semanas.

El cuello

Sí... allí está. Normalmente, el cuello se ve corto en los recién nacidos porque suele desaparecer entre las mejillas regordetas y los pliegues de piel.

El tórax

Como la pared torácica de los bebés es delgada, se puede ver y sentir fácilmente el movimiento del pecho con cada latido del corazón. Esto es normal y no debe causar preocupación.

Además, tanto los varones como las mujeres que acaban de nacer pueden tener un agrandamiento de los senos. Esto se debe al estrógeno, una hormona femenina, que la madre pasa al feto durante el embarazo. Tal vez sienta bultos de tejido firme en forma de disco debajo de los pezones y, en algunos casos, puede salir una pequeña cantidad de líquido lechoso de los pezones. El agrandamiento de los senos casi siempre desaparece durante las primeras semanas de vida. A pesar de lo que algunos padres creen, no debe exprimir el tejido de los senos; esto no hará que se achiquen más rápido.

Los brazos y las piernas

Después del nacimiento, los recién nacidos a término suelen tener una postura similar a la posición que tenían en el útero: los brazos y las piernas están flexionados y contra el cuerpo. Las manos suelen estar firmemente cerradas y tal vez le resulte difícil abrírselas porque al tocarlas o colocar un objeto en la palma, el bebé reacciona con un fuerte reflejo de prensión.

Las uñas de las manos

Las uñas de las manos de los bebés pueden ser lo suficientemente largas como para que se rasguñen la piel cuando se llevan las manos al rostro. Si este es el caso, puede cortarlas con cuidado con un par de tijeras pequeñas.

A veces, los padres están preocupados porque las piernas y los pies de los recién nacidos parecen curvados. Pero si recuerda la posición normal del feto en el vientre durante los últimos meses del embarazo (las rodillas flexionadas con las piernas y los pies cruzados firmemente contra el abdomen), no es de sorprender que las piernas y los pies estén curvados hacia adentro.

Por lo general, puede mover las piernas y los pies del recién nacido a la posición de "caminar"; y esto ocurrirá de manera natural a medida que el bebé comience a soportar su propio peso, caminar, y crecer durante los primeros dos a tres años de vida.

El abdomen

Es normal que el abdomen de un bebé parezca lleno y redondeado. Cuando el bebé llore o haga fuerza, es posible que note que la piel de la zona central del abdomen sobresalga entre las tiras de tejido muscular que conforman la pared abdominal a uno u otro lado. Esto casi siempre desaparece durante los siguientes meses a medida que el bebé crece.

Muchos padres están preocupados por el aspecto y el cuidado del cordón umbilical de su bebé. El cordón contiene tres vasos sanguíneos (dos arterias y una vena) encerrados en una sustancia similar a la jalea. Después del parto, el cordón se abrocha o se ata antes de cortarlo para separar al bebé de la placenta. Después, simplemente se deja que el muñón del cordón se caiga o se seque. Esto suele ocurrir en aproximadamente 10 días a 3 semanas.

Para ayudar a prevenir una infección hasta que el cordón se caiga y el muñón se seque, es posible que le indiquen que limpie la zona con alcohol periódicamente o que la lave con agua y jabón si el muñón se ensucia o está pegajoso. Hasta que el cordón no se caiga o se seque, no debe sumergir la zona del ombligo del bebé durante el baño. El cordón que se va secando puede cambiar de color: de amarillo a marrón o negro. Esto es algo normal. Debe consultar al médico de su bebé si la zona del ombligo se enrojece, tiene olor desagradable o supura.

Las hernias umbilicales (de ombligo) son comunes en los recién nacidos, en especial en los bebés de ascendencia africana. Un orificio en la pared del abdomen en el lugar del cordón umbilical (el futuro ombligo) permite que el intestino del bebé sobresalga cuando llora o hace fuerza y esto hace que la piel que lo recubre se asome hacia afuera. Estas hernias casi nunca provocan daños y no son dolorosas para el bebé. La mayoría se cierran por sí solas durante los primeros años de vida, pero si la hernia no se cierra, se puede reparar con una cirugía simple. Durante años, se han probado remedios caseros para las hernias umbilicales, como pegar monedas sobre la zona, pero no debe usar estos métodos. Estas técnicas no tienen efecto y pueden provocar infecciones en la piel u otras lesiones.

Los genitales

Los genitales (órganos sexuales) tanto de los varones como de las mujeres recién nacidos pueden parecer relativamente grandes e inflamados después del parto. ¿Por qué? Esto se debe a varios factores, entre los que se encuentran la exposición a las hormonas que producen la mamá y el feto, la inflamación y los hematomas en el tejido de los genitales debido al trauma del nacimiento y al desarrollo natural de los genitales.

En el caso de las niñas, los labios externos de la vagina (labios mayores) pueden estar hinchados al nacer. La piel de los labios puede estar lisa o algo arrugada. A veces, puede haber un pequeño trozo de tejido rosa que sobresale entre los labios; se trata del crecimiento himeneal y no tiene importancia. Con el tiempo, a medida que los genitales crezcan, desaparecerá en los labios.

Debido a los efectos de las hormonas de la madre, la mayoría de las niñas recién nacidas tendrán una descarga vaginal de mucosidad y, probablemente, un poco de sangre durante unos pocos días. Este "mini-período" es un sangrado normal de tipo menstrual provocado por el útero cuando el estrógeno que la madre le pasó al bebé comienza a desaparecer. Si bien es mucho más común en los niños, la inflamación de la ingle en una niña recién nacida puede ser una señal de que hay una hernia inguinal.

Hidrocele

En los niños, el escroto (el saco que envuelve a los testículos) frecuentemente parece inflamado. Esto suele deberse a un hidrocele, una acumulación de líquido en el escroto de los bebés que suele desaparecer durante los primeros tres a seis meses. Si el escroto o la ingle de su bebé está inflamada después de los 3 a 6 meses de edad, o si la inflamación aparece y desaparece, debe llamar al médico. Tal vez se deba a una hernia inguinal, que suele requerir tratamiento quirúrgico.

Si el escroto está inflamado, tal vez sea difícil sentir los testículos de los recién nacidos. Los músculos que están junto a los testículos los empujan hacia arriba en la ingle cuando la zona genital es palpada o está expuesta a un ambiente frío. También es normal que los bebés experimenten erecciones del pene frecuentes, a menudo antes de orinar.

Más del 95 % de los recién nacidos hacen pis dentro de las primeras 24 horas. Si su bebé nace en un hospital, el personal de neonatología deseará saber si esto ocurre mientras el bebé está con usted. Si un bebé recién nacido no orina durante un rato al principio, es posible que haya orinado inmediatamente después de nacer mientras se encontraba en la sala de partos. Con toda la actividad, es posible que esa primera orina haya pasado desapercibida.

Cuidado de la circuncisión

Si su bebé fue circuncidado, el pene tardará entre 7 y 10 días en sanar. Hasta que esto ocurra, la punta parecerá en carne viva o de color amarillento. Si bien esto es normal, hay algunos síntomas que no lo son. Llame inmediatamente al médico si nota un sangrado persistente, enrojecimiento alrededor de la punta del pene que empeora después de tres días, fiebre, señales de infección (como la presencia de ampollas con pus) y ausencia de orina dentro de las 6 a 8 horas posteriores a la circuncisión.

Tanto si su hijo fue circuncidado como si no lo fue, no es necesario usar hisopos de algodón, astringentes ni ningún otro producto especial en la zona del pene; simplemente use agua tibia y jabón cada vez que bañe al bebé.

No es necesario tomar precauciones especiales para el lavado de los bebés recién circuncidados, excepto hacerlo con suavidad porque el bebé puede estar molesto después de la circuncisión. Si su hijo tiene un apósito sobre la herida, tal vez deba colocarle uno nuevo cada vez que le cambie el pañal durante uno o dos días después del procedimiento (colóquele vaselina sobre el apósito para que no se le pegue a la piel).

Con frecuencia, los médicos también recomiendan colocar un poco de vaselina sobre el pene del bebé o en la parte delantera del pañal para aliviar cualquier molestia que pueda causar la fricción contra el pañal. El cuidado del pene del bebé también puede variar según el tipo de circuncisión que el médico realice. Asegúrese de preguntar qué tipo de cuidados tendrá que tener.

Si su bebé no está circuncidado, asegúrese de no empujarle nunca el prepucio hacia atrás con fuerza para limpiar debajo de él. Por el contrario, ténselo suavemente contra la punta del pene para eliminar cualquier resto de esmegma (restos blanquecinos de piel muerta mezclados con la grasa natural del cuerpo). Con el paso del tiempo, el prepucio se irá hacia atrás por sí solo y lo podrá alejar del glande en dirección al abdomen. Esto ocurre en diferentes momentos para cada niño, pero la mayoría pueden llevar el prepucio hacia atrás cuando tienen cinco años.

La piel

Los recién nacidos están cubiertos con varios líquidos al nacer, incluido líquido amniótico y, con frecuencia, algo de sangre (de la madre, no del bebé). Los enfermeros y otro personal que ayuda en el parto comenzarán a secar al bebé para evitar una caída de la temperatura del cuerpo del bebé que ocurriría si la humedad de la piel se evapora rápidamente.

Los recién nacidos también están cubiertos con un material, blanco, pastoso y espeso que recibe el nombre de vérnix caseoso (formado por las células de piel muerta del feto y secreciones de las glándulas de la piel). La mayor parte de este material se eliminará durante el primer baño del bebé.

Algunos padres pueden asustarse de los patrones de color y matiz de la piel de un recién nacido. Las manchas reticuladas en la piel son comunes debido a la inestabilidad normal de la circulación de la sangre en la superficie de la piel. Motivos similares hacen que con frecuencia aparezca la acrocianosis, o el color azul de la piel en las manos y los pies, así como en la zona que rodea los labios, en especial si el bebé se encuentra en un ambiente frío.

Al hacer fuerza para llorar o mover el vientre, la piel del bebé puede aparecer de manera temporal de color rojo o azulado. Tanto las marcas rojas como los rasguños, los hematomas y las petequias (pequeñas manchas de sangre que se ha filtrado de pequeños vasos sanguíneos de la piel) son comunes en el rostro y otras partes del cuerpo. Todas se deben al trauma de haber sido presionados a través del canal de parto. Desaparecerán y se curarán durante la primera o segunda semana de vida.

El rostro, los hombros y la espalda del recién nacido pueden estar cubiertos de pelo fino y blando denominado lanugo. La mayor parte de este pelo se cae dentro del útero antes del nacimiento del bebé; es por eso que el lanugo se ve con mayor frecuencia en bebés prematuros. Cualquiera sea el caso, este pelo desaparecerá en unas pocas semanas.

La capa superior de piel de un recién nacido se escamará y caerá durante la primera o segunda semana de vida. Esto es normal y no es necesario ningún cuidado especial de la piel. Es posible que algunos bebés tengan la piel escamada al nacer, en especial aquellos que nacen después de la fecha probable de parto.

Manchas de nacimiento

No todos los bebés tienen una mancha de nacimiento. Sin embargo, las zonas rosas o rojas, llamadas mancha salmón, son comunes y suelen desaparecer durante el primer año de vida. Se presentan con más frecuencia en la parte posterior del cuello o en el puente de la nariz, los párpados o las cejas (por eso también reciben el nombre de "picadura de cigüeña" y "beso del ángel"), pero pueden aparecer en cualquier lugar de la piel, especialmente en bebés de piel clara.

Las manchas mongólicas son manchas de color verde azulado o azul, similares a manchas de tinta, y aparecen en la espalda, las nalgas y otras partes de la piel. Están presentes en más de la mitad de los bebés negros, americanos nativos y asiáticos, y son menos frecuentes en los bebés blancos. Estas manchas no tienen importancia y casi siempre se aclaran o desaparecen en unos pocos años.

Los hemangiomas capilares o en frutilla son manchas rojas elevadas que se deben a la agrupación de vasos sanguíneos ensanchados en la piel. Pueden verse pálidas al nacer y ponerse rojas y agrandarse durante los primeros meses de vida. Suelen achicarse y desaparecer dentro de los primeros seis años, sin necesidad de tratamiento.

Las manchas de vino Oporto, que son manchas de nacimiento grandes y de color rojo o púrpura, no desaparecen por sí solas. A medida que el niño crece, tal vez sea necesario acudir a un dermatólogo debido a las preocupaciones por el aspecto estético.

Las manchas café con leche, que reciben este nombre porque tienen un color similar al del café con leche, están presentes en la piel de algunos bebés. Estas manchas se pueden oscurecer (o aparecer por primera vez) a medida que el niño crece. En general, no revisten importancia, a menos que sean grandes y que haya seis o más manchas en el cuerpo, lo cual puede ser una señal de ciertas afecciones médicas.

Los lunares marrones o negros comunes, que reciben el nombre de nevo pigmentado, también pueden estar presentes al nacer o aparecer (u oscurecerse) a medida que el niño crece. Es necesario consultar al médico por los lunares más grandes o aquellos que tienen un aspecto inusual porque tal vez sea necesario quitar algunos de ellos.

Los sarpullidos (erupciones)

Al nacer, los bebés pueden tener varios sarpullidos inofensivos. También es posible que estos aparezcan durante las primeras semanas de vida. Las pequeñas manchas blancas o amarillas y chatas, que reciben el nombre de milia, se deben a la acumulación de secreciones de las glándulas de la piel y desaparecerán dentro de las primeras semanas de vida.

La miliaria (pequeños granitos rojos que con frecuencia tienen una "cabeza" amarilla) también recibe el nombre de "acné del recién nacido" debido a su aspecto. Si bien la miliaria es frecuente en el rostro, puede aparecer en zonas más extensas del cuerpo. Se trata de una afección inofensiva que desaparecerá durante las primeras semanas con el cuidado normal de la piel.

A pesar de que su nombre médico es alarmante, el eritema tóxico es un sarpullido inofensivo presente en los recién nacidos. Se caracteriza por manchas rojas con bultos pálidos o amarillentos en el centro, que pueden parecer urticaria. Este sarpullido suele aparecer durante el primer o segundo día de vida y desaparece dentro de la primera semana.

La melanosis pustulosa es un sarpullido que está presente al nacer. Se caracteriza por tener ronchas o ampollas de color marrón oscuro por el cuello, la espalda, los brazos, las piernas y las palmas de las manos. Estas manchas desaparecen sin necesidad de tratamiento.

Asimismo, es común ver bebés que nacen con ampollas por succión en los dedos, las manos y los brazos. Esto se debe a que el feto puede succionar cuando está en el útero.

La ictericia en los recién nacidos, una decoloración amarillenta de la piel y las partes blancas de los ojos, es una afección común que no suele aparecer hasta el segundo o tercer día de vida. En general, desaparece en una o dos semanas. La ictericia se debe a la acumulación de bilirrubina (un desecho que se genera por la descomposición normal de los glóbulos rojos) en la sangre, la piel y otros tejidos debido a la incapacidad temporal del hígado del recién nacido de eliminar esta sustancia del organismo correctamente.

Si bien es normal que haya algo de ictericia, si un bebé tiene ictericia antes de lo esperado o si el nivel de bilirrubina es superior al normal, el médico lo controlará de cerca.

Conocer a su bebé

Durante los primeros días y semanas de vida de un recién nacido, la mayoría de los padres primerizos no dejan de maravillarse y disfrutar. Sin embargo, la responsabilidad por esta pequeña criatura puede ser atemorizante; en especial si uno no está familiarizado con el aspecto y el comportamiento de los recién nacidos.

Si se siente ansioso o inseguro por alguna parte del cuidado de su bebé, no dude en llamar a su médico, a otros profesionales del cuidado de la salud, o a familiares o amigos que hayan atravesado la experiencia de cuidar de un recién nacido.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: enero de 2018