Virus de la hepatitis B (VHB)
Descripción general
¿Qué es la hepatitis B?
La hepatitis B, también llamada Hep B, es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis B (VHB). En algunas personas, se trata de una enfermedad breve que desaparece sin ningún problema. En otros casos, puede causar una enfermedad prolongada y problemas a largo plazo en el hígado.
La vacuna contra la hepatitis B ayuda a prevenir el VHB y puede administrarse poco después del nacimiento.
¿Cuál es la diferencia entre la hepatitis B aguda y la hepatitis B crónica?
Los médicos se refieren a las infecciones de hepatitis B como agudas o como crónicas:
- La hepatitis B aguda es una enfermedad breve que aparece dentro de los seis meses de haberse expuesto al virus.
- La hepatitis B crónica ocurre cuando una persona continúa teniendo el virus en el cuerpo después de transcurridos seis meses. Esto significa que el virus permanece en el cuerpo y puede causar una enfermedad de por vida.
Cuanto más joven sea la persona al infectarse con el virus, mayores serán sus probabilidades de desarrollar hepatitis B crónica y de padecer una enfermedad de por vida. Aproximadamente el 90% de los bebés con el VHB desarrollarán una infección crónica.
Por este motivo, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda que todos los bebés reciban la primera dosis de la vacuna contra la hepatitis B entre las 12 y las 24 horas posteriores al nacimiento. Recibirán dos dosis más adelante, cuando tengan entre 1 y 2 meses y luego entre los 6 y los 18 meses de edad.
Signos y síntomas
¿Cuáles son los signos y síntomas de la infección aguda por hepatitis B?
El VHB puede causar una variedad de síntomas, desde una enfermedad leve y una sensación general de malestar hasta una enfermedad hepática crónica más grave. La hepatitis B crónica puede provocar cáncer de hígado, insuficiencia hepática y la muerte.
Una persona con hepatitis B aguda tal vez presente síntomas similares a los causados por otras infecciones virales, como la gripe. Puede:
- estar muy cansada
- sentir náuseas (ganas de vomitar) o vomitar
- no tener apetito ni ganas de comer
- tener febrícula (fiebre leve)
El virus de la hepatitis B puede hacer que la orina sea más oscura de lo habitual, que las heces tengan un color claro o grisáceo, o que haya ictericia (cuando la piel y el blanco de los ojos adquieren una tonalidad amarillenta), dolor en las articulaciones y dolor abdominal.
Una persona que se exponga al virus de la hepatitis B puede empezar a presentar síntomas al cabo de entre 1 y 6 meses. Los síntomas pueden durar de semanas a meses.
En algunas personas, la hepatitis B causa pocos síntomas o ninguno en absoluto. Sin embargo, incluso una persona que no presenta síntomas puede transmitir la enfermedad a otras personas y desarrollar hepatitis B crónica y problemas a largo plazo. Quienes desarrollan hepatitis B crónica pueden no presentar síntomas, manifestar síntomas similares a los de la hepatitis B aguda o desarrollar síntomas de insuficiencia hepática. La insuficiencia hepática puede causar problemas graves, como confusión, sangrado, pérdida de peso, dolor e hinchazón.
¿Qué problemas puede causar la hepatitis B?
La hepatitis B crónica es una infección grave. Puede evolucionar a cirrosis (formación de cicatrices permanentes) en el hígado, insuficiencia hepática o cáncer de hígado, que pueden causar síntomas graves y hasta la muerte.
Si una mujer embarazada tiene hepatitis B, aun cuando no tenga síntomas, su bebé tiene muchas probabilidades de contagiarse la enfermedad en el parto o inmediatamente después, si no recibe una inmunización especial y la primera dosis de la vacuna contra la hepatitis B apenas después de nacer.
A veces, el VHB no causa ningún síntoma hasta que la persona ya lleva un tiempo infectada por el virus. En esa etapa, es posible que la persona ya haya desarrollado complicaciones más graves, como lesiones en el hígado.
Causas y prevención
¿Cómo desarrollan hepatitis B las personas?
El virus de la hepatitis B se transmite a través de:
- madres infectadas por el VHB que transmiten el virus a sus recién nacidos.
- las relaciones sexuales con una persona infectada por el VHB
- el uso compartido de agujas o jeringas contaminadas que se usan para inyectarse drogas
- compartir cepillos de dientes, máquinas de afeitar u otros artículos que pudieran tener pequeñas cantidades de sangre
¿Se puede prevenir la hepatitis B?
Sí. En EE.UU., los recién nacidos pueden recibir la vacuna contra la hepatitis B, una serie de tres inyecciones que se administran durante el transcurso de 6 meses. Gracias a la vacunación, ha habido un importante descenso en la cantidad de casos de hepatitis B.
Los médicos también recomiendan vacunar a todos los niños y adolescentes menores de 19 años de edad que no se vacunaron cuando eran bebés o que no recibieron las tres dosis de la vacuna. Algunos niños tal vez deban volver a vacunarse cuando sean mayores. Entre ellos, se incluyen los siguientes:
- aquellos cuyas madres sean portadoras del virus de la hepatitis B
- aquellos que tengan que hacer hemodiálisis
- aquellos que tengan el sistema inmunitario débil
Si una persona que no está vacunada se expone al VHB, los médicos le pueden aplicar la vacuna y/o una inyección de inmunoglobulina que contenga anticuerpos contra el virus para tratar de impedir que la persona se infecte. Por eso es tan importante ir al médico inmediatamente después de una posible exposición al virus.
Para prevenir la transmisión de la hepatitis B a través de la sangre y de otros fluidos corporales infectados, los adultos y los adolescentes deben hacer lo siguiente:
- utilizar siempre condones o preservativos de látex al mantener relaciones sexuales (sea orales, vaginales o anales)
- evitar el contacto con la sangre de una persona infectada
- no consumir drogas por vía intravenosa ni compartir agujas u otros utensilios con este objetivo
- no compartir objetos como cepillos de dientes o maquinillas de afeitar
- informarse bien sobre los centros donde se hagan tatuajes o piercings para asegurarse de que no reutilicen agujas sin antes haberlas esterilizado
Diagnóstico
¿Cómo se diagnostica la hepatitis B?
Alguien que presente síntomas o alguien que se pueda haber expuesto a este virus al mantener relaciones sexuales o compartir drogas deber ir al médico de inmediato para que le haga un análisis de sangre. También es habitual realizar pruebas a las mujeres embarazadas.
Un análisis de sangre examina la presencia de anticuerpos contra el virus y puede ayudar a los médicos a determinar si una persona tiene una infección aguda o crónica. Al analizarse en conjunto, los resultados del análisis de sangre ayudan a los médicos a diagnosticar la hepatitis B.
Tratamiento y cuidado
¿Cómo se trata la hepatitis B?
La hepatitis B no tiene cura. Los médicos le indicarán descansar mucho y beber abundantes líquidos para controlar los síntomas. Las personas que están demasiado enfermas para comer o beber deberán recibir tratamiento en un hospital.
En la mayoría de los casos, los niños mayores y los adolescentes que contraen hepatitis B se recuperan y se sienten mejor en un plazo de seis meses. Los profesionales de la salud observarán atentamente a aquellos pacientes que desarrollen una hepatitis B crónica. A veces pueden tratarlo con medicamentos antivirales.
¿Qué más debo saber?
Algunas personas serán portadoras del virus y pueden contagiar a otros durante el resto de su vida. No deben beber alcohol y deben consultar a sus médicos antes de tomar cualquier medicamento (sean recetados, de venta libre o suplementos) para asegurarse de que no provoquen más lesiones en el hígado.
Las personas que hayan dado positivo en la prueba de la hepatitis B no pueden donar sangre.
Otras preguntas habituales
¿Es grave la hepatitis B?
Sí, cuando la hepatitis B provoca una infección crónica, puede ser muy grave. Puede derivar en daño hepático, insuficiencia hepática, cáncer de hígado y la muerte.
¿Desaparece por completo la hepatitis B?
En algunas personas, la hepatitis B desaparece por completo con el tiempo. En otras, nunca desaparece. Los bebés y los niños pequeños que contraen hepatitis B tienen más probabilidades de padecer la enfermedad de por vida en comparación con las personas que se infectan a una edad más avanzada.


