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Los viajes y el asma
El asma de su hijo no debería impedirle planear unas vacaciones familiares, enviar a su hijo a casa de unos amigos durante una semana o a un campamento. Con un poco de preparación y comunicación, usted y su hijo deberían poder disfrutar de todas las ventajas que ofrece el estar lejos de casa.
Antes de viajar, asegúrese de que el asma de su hijo está bien controlado. Si ha tenido crisis, debería consultar con el médico. Su hijo podría necesitar un cambio de medicamentos o ver al médico antes de viajar.
Antes de salir
Cuando haga las maletas, no se olvide de los medicamentos de rescate y de control. Téngalos a mano, no ocultos en el maletero de su auto. Y si viaja en avión, asegúrese de llevarlos en el equipaje de mano. Así, los tendrá consigo si su hijo los necesita durante y después del vuelo, por si se extravían las maletas.
También debería empacar el medidor de flujo espiratorio máximo de su hijo, si lo utiliza, y la tarjeta del seguro médico. También es aconsejable que lleve consigo una copia del plan de acción. Así tendrá los nombres de los medicamentos, información sobre las dosis y el número de teléfono del pediatra, por si acaso.
Si viaja al extranjero, es aconsejable tener una carta del médico de su hijo donde se describa el diagnóstico de su niño, así como los medicamentos y aparatos que necesita. Esto le puede ayudar en el control de seguridad o la aduana del aeropuerto. También es recomendable anotar los nombres genéricos de los medicamentos, por si son distintos en otro país.
Si su hijo utiliza un nebulizador, quizás deba invertir en una versión portátil. Muchos de ellos pueden enchufarse en el encendedor del auto. Si va a viajar al extranjero, asegúrese de tener el tipo de adaptador que necesita para usarlo.
Sobre ruedas
Los autobuses, trenes y autos pueden esconder muchos de los alérgenos potenciales que hay en su casa, como los ácaros del polvo y el moho de la tapicería y del sistema de ventilación. No hay mucho que hacer con respecto al autobús o al tren, pero si viaja en auto, abra las ventanas y ponga el aire acondicionado o la calefacción durante al menos 10 minutos. Esto ayudará a reducir el moho y los ácaros del polvo que hay en el auto.
Si el polen o la contaminación empeoran el asma de su hijo y sus niveles son altos durante el viaje, encienda el aire acondicionado y viaje con las ventanas cerradas.
Hacia el cielo
La calidad del aire en los aviones puede empeorar el asma de su hijo. Aunque en los Estados Unidos está prohibido fumar en todos los vuelos domésticos, no lo está en algunos vuelos internacionales. Asegúrese de que cuando reserve sus asientos en dichos vuelos, lo hace lo más lejos posible de la zona de fumadores.
El aire en los aviones es muy seco, así que debería asegurarse de que su hijo bebe mucha agua cuando viaja en avión. Muchas aerolíneas permiten el uso de nebulizadores a pilas (excepto durante el despegue y el aterrizaje), pero verifíquelo con antelación. Los nebulizadores no suelen estar incluidos en los botiquines de emergencia del avión debido a su gran tamaño. Pero los inhaladores con cámara espaciadora han demostrado ser tan eficaces como los nebulizadores y puede que sea más fácil tenerlos a mano cuando viaja.
Hogar lejos del hogar
Los desencadenantes que afectan a su hijo determinarán los pasos a seguir para prevenir las crisis asmáticas durante las vacaciones. Si el polen o la contaminación del aire provoca el asma de su hijo —y va a viajar a una zona con altos niveles—, quizás deba organizar el viaje cuando los recuentos de polen y los niveles de niebla tóxica (smog) sean inferiores.
Si los ácaros del polvo o el moho son un problema y va a quedarse en un hotel, pregunte si hay habitaciones “a prueba de alergias”. También puede pedir una habitación soleada y seca, alejada de la piscina del hotel. Si los alérgenos animales provocan el asma de su hijo, pida una habitación donde nunca haya habido mascotas. Y siempre debería reservar una habitación para no fumadores.
Si va a alojarse en una casa de campo o una cabaña alquilada cerca de la playa o en el bosque, pida que la ventilen bien antes de que lleguen ustedes. Asegúrese de que los amigos o familiares con los que va a quedarse saben cuáles son los desencadenantes del asma de su hijo antes de que lleguen ustedes. Aunque no podrán eliminar todos los ácaros del polvo o el moho, pueden quitar el polvo o pasar la aspiradora, sobre todo en la habitación donde dormirá su hijo.
Si las velas perfumadas, el popurrí, los aerosoles o los fuegos hechos con madera molestan a su hijo, pida a sus anfitriones que eviten usarlos. También debería pedir que no se fume en la casa cuando esté su hijo.
Puesto que puede tardarse meses en eliminar bien la caspa animal de una habitación, aunque no se permita en ella una mascota, probablemente no deba quedarse con amigos o familiares que tengan mascotas si la caspa animal es un desencadenante para su hijo.
Se quede donde se quede, puede llevarse la almohada de su hijo e incluso una cobija para asegurarse de que tiene ropa de cama hipoalergénica.
Los cambios de hora según la zona pueden resultar engañosos. Cuando viaje, trate de que su hijo se tome los medicamentos a la hora habitual de casa. Cuando llegue a un lugar que se encuentre en otra zona horaria, no olvide ajustar la hora de las tomas a la hora local.
Selección sabia de actividades
Si el asma de su hijo está bien controlada, debería poder planear excursiones, caminatas u otras actividades de tiempo libre. Simplemente tenga en cuenta los desencadenantes del asma de su hijo cuando haga planes. Por ejemplo, evite caminar mucho cuando la contaminación del aire o los recuentos de polen sean altos o si el tiempo va a estar muy frío y seco. Si va a ir de acampada, no deje que su hijo se acerque al fuego.
No descarte unas vacaciones de esquí o de senderismo. Pero asegúrese de que descansan bastante (en espacios cerrados, a ser posible), lleva consigo los medicamentos de rescate en todo momento y está preparado para cambiar de planes si su hijo comienza a tener dificultades con el asma.
Al igual que en casa, si alguien más supervisa a su hijo, debería asegurarse de que esa persona sabe que su hijo tiene asma y está familiarizada con su plan de acción.
Aventuras por si solos
Si su hijo va a viajar solo (por ejemplo, a un campamento o a casa de unos amigos o familiares), asegúrese de que esté preparado, al igual que los adultos que van a cuidarle. Es muy importante que quien le supervise esté familiarizado con el plan de acción de su hijo y tenga copias del mismo, así como una lista de medicamentos y números de teléfono de emergencia. También debería conceder un permiso escrito (y notariado) para que el supervisor se ocupe de su hijo en una situación crítica.
Asegúrese de que habla con su hijo antes del viaje y repasan el plan de acción y todo lo que debería hacer en caso de emergencia. Su hijo debería estar familiarizado con los desencadenantes de su asma, debería saber cómo administrar la medicación y debería ser capaz de reconocer los signos de una crisis.
Si usted menciona a su hijo que ya ha dicho a los adultos que le van a cuidar lo que tienen que hacer en caso de crisis, le ayudará a tranquilizarse. Y, por supuesto, debería infundir confianza en su hijo diciéndole que porque tenga asma no es diferente a otros niños y que debería poder tomar parte en todas las actividades divertidas.
Si su hijo no se ha estado tomando los medicamentos de control y ha dependido de la medicación de rescate para controlar su asma, puede que no sea una buena idea dejar que viaje solo, sobre todo si es por mucho tiempo. Debe hablar de esto con el pediatra.
Sobre todo, asegúrese de que sigue tomándose la medicación e intenta evitar los desencadenantes. Si su hijo intenta ignorar el asma durante un viaje, podría acabar en una sala de urgencias; y ése no es lugar para pasar las vacaciones.
Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de revisión: junio de 2007
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