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Mantener una buena relación con su hijo preadolescente

Revisado por: Maia Noeder, PhD

Mantenerse conectado cuando los niños llegan a la adolescencia y se vuelven más independientes puede resultar un desafío para los padres, pero esto es tan importante como siempre, o incluso más importante que antes.

Si bien las actividades escolares, los nuevos intereses y tener una vida social se vuelven más importantes a medida que los hijos crecen, los padres continúan siendo las anclas que les brindan amor, orientación y apoyo.

Y esa conexión les brinda una sensación de seguridad y los ayuda a generar la resiliencia que necesitan para enfrentar los vaivenes de la vida.

Qué esperar

Es probable que su hijo preadolescente se comporte como si no necesitara o quisiera su orientación y es posible que, por momentos, hasta parezca sentirse avergonzado. Este es el momento en el que los hijos comienzan a confiar más en sus pares y a pedir más espacio y privacidad (espere ver la puerta de su habitación cerrada con más frecuencia).

Por más difícil que le resulte aceptar estos cambios, intente no tomárselo como algo personal. Son todas señales de una mayor independencia. La mejor manera de sobrellevarlas es encontrar un equilibrio: dele más espacio a su hijo expandiendo los límites, pero continúe haciendo cumplir los valores familiares y las reglas importantes de la casa. Por ejemplo, si un hijo pide más privacidad podría permitirle ganarse el privilegio de tener una cerradura en la puerta de su cuarto si hace algunas tareas del hogar durante un determinado período de tiempo.

Pero no tiene que desentenderse de su hijo por completo. Usted continúa siendo una influencia importante; simplemente su hijo preadolescente tal vez responda mejor al ejemplo que usted le da que a las instrucciones. Por lo tanto, ponga en práctica lo que predica; y no predique tanto por un tiempo.

Si usted es un modelo de las cualidades que desea que su hijo adolescente aprenda y ponga en práctica (comunicación respetuosa, amabilidad, alimentación saludable y realización de las responsabilidades diarias sin quejarse), es más probable que su hijo las copie.

¿Qué puede hacer?

Las cosas pequeñas y sencillas pueden reforzar el vínculo. Hágase un tiempo en su horario para tener momentos especiales, aproveche las rutinas que ya comparten y demuéstrele que le importa.

He aquí algunos consejos:

  • Comidas familiares: Preparar una comida puede parecer trabajoso, especialmente después de un día extenso. Pero las comidas compartidas en familia ofrecen un tiempo valioso juntos. Por lo tanto, prográmelas y organícelas como lo haría con cualquier otra actividad. Aun cuando tenga que comprar algo precocido, siéntense a comer todos juntos. Apague el televisor e intente apagar el teléfono. Si no es posible hacerlo todas las noches, programe una cena familiar semanal que se adapte a los horarios de todos sus hijos. Haga que sea algo entretenido y que todos participen en la preparación y la limpieza. Compartir una actividad ayuda a generar una cercanía y conexión, y si todos hacen algo, tendrán una sensación de responsabilidad y trabajo en equipo.
  • Horario de ir a la cama y decir buenas noches: Es posible que su hijo ya no necesite que lo arropen, pero mantenga una rutina sistemática para la hora de irse a dormir que ayude a los preadolescentes a dormir lo suficiente para crecer sanos y fuertes. Busque una manera de poder relajarse juntos antes de irse a dormir. Lean juntos. Repasen los hechos destacados del día y conversen sobre el día siguiente. E incluso, si su hijo preadolescente ya está grande para la rutina de arroparlo cuando se acueste, nunca está demás un beso o un abrazo de buenas noches. Si no le resulta placentero, simplemente tóquele el hombro o la espalda mientras le desea unas buenas noches.
  • Compartan tiempo ordinario: Encuentre pequeñas actividades que le permitan pasar tiempo juntos. Invite a su hijo preadolescente a ir con usted a pasear al perro. Pregúntele si puede acompañarlo cuando sale a correr. Lavar el auto, hornear galletas, alquilar películas, mirar su programa favorito de televisión... todas son oportunidades de disfrutar de su compañía. Y son posibilidades para que los niños hablen de lo que están pensando. Incluso un viaje en auto es una oportunidad de vincularse. Mientras maneja, su hijo adolescente estará más predispuesto a mencionar un tema complejo. Como está concentrado en el camino, no es necesario que haga contacto visual y esto puede hacer que su hijo no se sienta incómodo.
  • Cree tiempo especial: Haga que sea una tradición celebrar los logros familiares, además de los cumpleaños o las fiestas. Poner énfasis y celebrar ocasiones menos importantes, como un buen boletín de calificaciones o haber ganado un partido de fútbol, ayuda a reforzar los lazos familiares.
  • Demuestre afecto: No subestime el valor de decirle y demostrarle a su hijo adolescente cuánto lo ama. Al hacerlo, los niños se sienten seguros y amados. Y está demostrando maneras sanas de mostrar afecto. Aun así, los preadolescentes tal vez comiencen a sentirse incómodos con las grandes demostraciones de afecto de sus padres, en especial si son en público. Tal vez rechacen un abrazo y un beso, pero debe comprender que no tienen un problema con usted. Simplemente reserve este tipo de demostraciones de afecto para los momentos en que los amigos no estén cerca. Y en público, encuentre otras maneras de demostrar que lo quiere. Una sonrisa o un saludo con la mano pueden ser una señal de cariño y a la vez se respetan los límites. Reconozca en voz alta las cualidades positivas y las habilidades de su hijo cuando las vea. Puede decirle: "¡Qué bello dibujo! ¡Es muy artístico!" o "Estuviste muy bien en la práctica de béisbol de hoy. Me encantó mirarte".
  • Involúcrese: Involúcrese en las cosas que su hijo emprenda. Si participa activamente podrán pasar más tiempo juntos y compartir experiencias. No es necesario que sea el líder del grupo Scout, el representante de los padres en la escuela o el entrenador del equipo de fútbol para participar activamente. Y es posible que su hijo desee hacer más actividades si usted no está a cargo de ellas. No pasa nada. Vaya a los partidos y los entrenamientos cuando pueda hacerlo; cuando no pueda, pregúntele cómo estuvo todo y escuche atentamente. Ayude a los hijos a superar las frustraciones y demuestre empatía si una mala jugada terminó haciendo que el equipo contrario ganara. Su actitud frente a los contratiempos le enseñará a aceptarlos y sentirse bien con ellos, además de juntar coraje para volver a intentarlo.
  • Manténgase interesado: Manténgase interesado en las ideas, los sentimientos y las experiencias de su hijo preadolescente. Si escucha lo que le está diciendo, le será más sencillo ofrecerle la orientación, la perspectiva y el apoyo que necesita. Y responder sin enjuiciar hará que sea más probable que su hijo acuda a usted si surge un problema complejo.
  • Administre los dispositivos electrónicos: A medida que los niños crecen, es más probable que tengan (y usen cada vez más) su propia tablet, computadora portátil o teléfono. Si bien el uso de dispositivos electrónicos es una manera útil de que los preadolescentes se mantengan conectados con sus amigos, el uso excesivo o sin restricciones puede dar lugar a desafíos y reducir la calidad y la frecuencia del tiempo para la familia. Establezca límites coherentes con sus valores y permita cierta libertad dentro de esos límites. Por ejemplo, no espíe las conversaciones en las redes sociales o los mensajes de texto, a menos que sea necesario para la seguridad y el bienestar de su hijo. Las aplicaciones, los programas y los módems (como Circle with Disney) pueden ayudar a hacer que se respeten los límites. Por último, asegúrese de ser un modelo de uso saludable de los dispositivos electrónicos.
  • Cambie su estilo de comunicación: La nueva independencia de su hijo preadolescente probablemente provoque algunos cambios en la comunicación. Si bien un niño pequeño agradecerá que usted resuelva un problema con su amigo conversando con la mamá, a un preadolescente esta solución le resultará difícil de aceptar. Para muchos preadolescentes, conversar sobre un desafío de la vida con sus padres ya no significa que estén buscando que los padres les den una solución; solo quieren ser escuchados y recibir apoyo. Tal vez sienta el deseo de resolver todos los problemas que su hijo preadolescente le mencione (o de llamar a sus profesores y sus amigos para enfrentar el problema directamente), pero en el caso de los problemas pequeños, recuerde que tal vez solo estén buscando un lugar para desahogarse y recibir el apoyo necesario para buscar una solución ellos mismos. Cuando escuche un problema que no requiera una solución de un adulto, puede decirle algo como: "Realmente es complicado. Entiendo por qué estás enojado. Cuentas conmigo si necesitas algo o si quieres seguir hablando de esto". Si quiere ayuda, se la pedirá. Pero su apoyo, escucha y empatía lo ayudarán a sentir que tiene las herramientas para encontrar la solución por sí mismo.
Revisado por: Maia Noeder, PhD
Fecha de revisión: julio de 2018