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Alcohol

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Datos reales

Casi todos saben que para poder beber legalmente en los Estados Unidos es necesario tener más de 21 años. Pero según los datos del Centro Nacional para las Adicciones y el Consumo de Sustancias, aproximadamente el 80% de los estudiantes de secundaria han probado el alcohol.

Optar por beber o no es una decisión personal que en algún momento tendrás que tomar. Este artículo ofrece algo de información sobre el alcohol, lo cual incluye cómo afecta tu cuerpo, para que puedas tomar una decisión con conocimientos.

¿Qué es el alcohol?

El alcohol se genera cuando los cereales, las frutas o las verduras fermentan. La fermentación es un proceso que hace uso de levaduras o bacterias para transformar los azúcares de los alimentos en alcohol. La fermentación se utiliza para fabricar muchos productos necesarios; desde el queso hasta los medicamentos. El alcohol tiene diferentes formas y se puede usar como limpiador, antiséptico o sedante.

Entonces, si el alcohol es un producto natural, ¿por qué los adolescentes necesitan preocuparse si lo beben? Cuando una persona bebe alcohol, este es absorbido por el torrente sanguíneo (la sangre). Desde allí, afecta al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal), que controla prácticamente todas las funciones del organismo. Como los expertos ahora saben que el cerebro humano continúa en desarrollo durante la adolescencia, los científicos están investigando los efectos que tiene el consumo de alcohol sobre el cerebro de los adolescentes.

¿De qué manera afecta al cuerpo?

El alcohol es un depresor. Esto significa que hace más lento el funcionamiento del sistema nervioso central. En realidad, el alcohol bloquea algunos de los mensajes que intentan llegar al cerebro. Esto altera las percepciones, las emociones, los movimientos, la vista y el oído de una persona.

En cantidades muy pequeñas, el alcohol puede ayudar a una persona a sentirse más relajada o menos ansiosa. Más alcohol provoca mayores cambios en el cerebro y causa una intoxicación. Las personas que han consumido alcohol en exceso tal vez se tambaleen, pierdan la coordinación o arrastren las palabras al hablar. Probablemente estén confusos o desorientados. Según el caso, la intoxicación puede hacer que una persona se vuelva muy amigable y conversadora o muy agresiva y enojada. Los tiempos de reacción se reducen drásticamente; por eso, las personas no deben conducir si han bebido. Las personas intoxicadas tal vez piensen que se están moviendo adecuadamente cuando no es así. También pueden actuar de manera extraña.

Cuando se consumen grandes cantidades de alcohol en un breve período de tiempo, el resultado puede ser una intoxicación grave por alcohol. En una intoxicación grave por alcohol, el cuerpo está intoxicado o "envenenado" por grandes cantidades de alcohol. Por lo general, el primer síntoma de la intoxicación grave por alcohol son los vómitos violentos. Esta intoxicación puede provocar mucha somnolencia, desmayos, dificultad para respirar, niveles de azúcar en sangre peligrosamente bajos e, incluso, la muerte.

¿Por qué beben los adolescentes?

La experimentación con el alcohol durante la adolescencia es común. Algunos de los motivos por los cuales los adolescentes consumen alcohol y otras drogas son los siguientes:

  • curiosidad
  • para sentirse bien, reducir el estrés y relajarse
  • para encajar
  • para sentirse más grandes

Desde muy pequeños, los niños ven mensajes publicitarios que muestran a personas hermosas que disfrutan de la vida... y del alcohol. Y como muchos padres y otros adultos beben alcohol socialmente (por ejemplo, toman una cerveza o vino para cenar), muchos adolescentes creen que el alcohol no puede hacerles daño.

¿Por qué no debería beber?

Si bien en los Estados Unidos es ilegal que una persona menor de 21 años compre alcohol, la mayoría de los adolescentes tienen acceso al alcohol. Por lo tanto, de ti depende la decisión de tomar o no. Además de la posibilidad de volverte adicto, beber tiene algunas desventajas:

El castigo es grave. Los adolescentes que beben se arriesgan a tener problemas graves con la ley (es ilegal y pueden arrestarte). Los adolescentes que beben también tienen más probabilidades de involucrarse en peleas y de cometer delitos que quienes no beben.

Las personas que beben habitualmente también suelen tener problemas con la escuela. La bebida puede afectar la capacidad de estudiar bien y obtener calificaciones razonables, además de afectar el desempeño en los deportes (la coordinación).

Puedes verte como un tonto. La impresión es que beber es genial, pero los cambios que el alcohol provoca en el sistema nervioso pueden hacer que una persona haga cosas estúpidas o bochornosas, como vomitar u orinarse encima. La bebida también les da a las personas mal aliento y nadie disfruta de una resaca.

El alcohol pone tu salud en riesgo. Los adolescentes que beben tienen más probabilidades de ser sexualmente activos y de tener sexo sin protección. Los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual que contraen pueden cambiar su vida, o incluso terminarla. Además, el riesgo de sufrir una lesión, incluso mortal, es más alto cuando estás bajo los efectos del alcohol. La mitad de los fallecimientos por ahogamiento en los adolescentes están relacionados con el consumo de alcohol. El consumo de alcohol incrementa enormemente las probabilidades de que un adolescente se vea envuelto en un accidente de automóvil, un homicidio o un suicidio.

Los bebedores adolescentes también tienen más probabilidades de engordar o tener problemas de salud. Un estudio de la Universidad de Washington determinó que las personas que tomaban regularmente cinco o más bebidas seguidas a partir de los 13 años tenían muchas más probabilidades de tener sobrepeso o tensión arterial alta a la edad de 24 años que quienes no beben. Las personas que continúan bebiendo grandes cantidades de alcohol en la vida adulta corren el riesgo de sufrir daños en órganos, como el hígado, el corazón y el cerebro.

¿Cómo puedo evitar la bebida?

Si todos tus amigos beben y tú no quieres hacerlo, puede resultar difícil decir: "no, gracias". A nadie le gusta correr el riesgo de sentirse rechazado o dejado de lado. Las diferentes estrategias para rechazar el alcohol pueden servir para distintas personas. Algunos se dan cuenta de que es útil decir que no sin dar ninguna explicación, otros creen que es mejor ofrecer una explicación (por ejemplo, "no bebo", "tengo un juego mañana" o "mi tío falleció por la bebida").

Si rechazar el alcohol te hace sentir incómodo delante de las personas que conoces, échales la culpa a tus padres o a algún otro adulto. Tal vez resulte un poco más fácil decir que no si dices: "mis padres me vendrán a buscar pronto", "ya me metí en problemas por beber, no puedo volver a hacerlo" o "mi entrenador me matará".

Si vas a ir a una fiesta y sabes que habrá alcohol, planifica tu estrategia con anticipación. Por ejemplo, tú y un amigo pueden acordar una señal para cuando sea momento de irse. También puedes asegurarte de tener planes para hacer algo más que pasar la noche en un sótano bebiendo cerveza.

Planifica una ida al cine, al centro comercial, a un recital o a un evento deportivo. También puedes organizar a tus amigos para formar un equipo de voleibol, bolos o softball; cualquier actividad que te mantenga en movimiento.

Los adolescentes con una buena autoestima tienen menos probabilidades de convertirse en bebedores problemáticos que quienes tienen baja autoestima.

¿Dónde puedo obtener ayuda?

Si crees que tienes un problema con la bebida, obtén ayuda lo antes posible. El mejor enfoque consiste en hablar con un adulto de tu confianza. Si no puedes hablar con tus padres, habla con tu médico, el consejero escolar, un líder religioso, un tío o una tía. Para algunas personas puede ser difícil hablar con adultos sobre estos temas, pero una persona comprensiva con posibilidad de ayudar puede enviar a los estudiantes a un terapeuta especializado en drogas y alcohol para que los evalúe y los trate.

En algunos estados, el tratamiento es absolutamente confidencial. Después de evaluar el problema de un adolescente, es posible que el terapeuta recomiende una breve estadía en un centro de rehabilitación o un tratamiento ambulatorio. Estos centros de tratamiento ayudan a las personas a superar gradualmente la dependencia física y psicológica del alcohol.

¿Qué debo hacer si me preocupa el consumo de alcohol de otra persona?

A veces, las personas viven en hogares en los que un padre u otro familiar bebe demasiado. Tal vez esto te enoje, te asuste y te deprima. Muchas personas no pueden controlar la bebida sin ayuda. Esto no significa que te amen menos o se preocupen menos por ti. El alcoholismo es una enfermedad que necesita tratamiento como cualquier otra enfermedad.

Las personas que tienen problemas con el alcohol no pueden dejar de beber hasta que están preparadas para admitir que tienen un problema y buscar ayuda. Esto puede hacer que los integrantes de la familia y los seres queridos se sientan inútiles. La buena noticia es que hay muchos lugares a los que puedes acudir en busca de ayuda: un adulto comprensivo, como un terapeuta o consejero, o un pariente o un hermano mayor comprenderán lo que te está pasando. Además, las organizaciones profesionales como Alateen pueden ayudarte.

Si tienes un amigo y te preocupa su relación con la bebida, asegúrate de que esté seguro. Por ejemplo, no permitas que conduzca si ha bebido. Si puedes, intenta evitar que tus amigos que han bebido hagan cosas peligrosas, como intentar volver caminando a casa solos por la noche o comenzar una pelea. Y protégete a ti mismo. No te subas a un automóvil si el conductor ha estado bebiendo, incluso aunque esa persona sea la que debe llevarte de regreso a casa. Pídele a un adulto sobrio que te lleve o llama a un taxi.

Todos deciden si beben y cuánto, incluso los adultos. Es posible disfrutar de una fiesta con la misma intensidad, o incluso con más intensidad, si no bebes. Y con el sistema nervioso central funcionando como debe, recordarás más claramente el gran momento que pasaste.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2016