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Radiografía: Húmero (brazo superior)

Revisado por: Yamini Durani, MD
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Qué es

Una radiografía de húmero es un prueba segura e indolora que usa pequeñas cantidades de radiación para tomar imágenes del brazo superior (entre el hombro y el codo). Durante la prueba, una máquina de rayos X envía un haz de radiaciones a través del brazo superior, y se registra una imagen en una película especial o en una computadora. Esta imagen muestra los tejidos blandos y el hueso del brazo superior, que recibe el nombre de húmero.

Las imágenes de las radiografías son en blanco y negro. Las partes densas del cuerpo, que bloquean el paso de los rayos X, como los huesos, aparecen en color blanco en la radiografía. Los tejidos más blandos, como la piel y los músculos, permiten el paso de los rayos X a través de ellos y se ven más oscuros. Un técnico en radiología es quien hace las radiografías. 

Un técnico en radiología del departamento de radiología de un hospital o del consultorio de un profesional del cuidado de la salud es quien hace las radiografías. Se suelen tomar dos imágenes diferentes del húmero: una de frente (vista anteroposterior) y otra de perfil (vista lateral).

Por qué se hace

Una radiografía de húmero puede ayudar a encontrar la causa de signos o síntomas frecuentes, como el dolor, las molestias, la hinchazón o la presencia de deformidades en el brazo superior. Una radiografía puede detectar un hueso roto (o fractura). Después de haber recolocado un hueso fracturado, puede ayudar a saber si está bien alineado y si se ha curado bien. 

Si es necesario operar el brazo superior, se puede hacer una radiografía para planificar la operación y, más adelante, para evaluar sus resultados. Así mismo, las radiografías pueden ayudar a detectar quistes, tumores, las últimas fases de una infección y otras enfermedades que afectan al hueso del brazo superior. 

Preparación

No es necesario ningún tipo de preparación especial para hacerse una radiografía de húmero. Es posible que a su hijo le pidan que se quite la ropa, las joyas o cualquier objeto metálico que puede crear interferencias en las imágenes. 

Si su hija está embarazada, es importante que se lo diga al médico o al técnico en radiología. Por lo general, se evitan las radiografías durante el embarazo porque existe una pequeña probabilidad de que la radiación dañe al bebé en proceso desarrollo. Pero si es necesario hacer una radiografía, se pueden hacer después de haber adoptado precauciones para proteger al feto.

Procedimiento

Aunque todo el procedimiento puede durar 15 minutos o más, de principio a fin, el tiempo real de exposición a la radiación suele ser de menos de medio segundo. 

Pedirán a su hijo que entre en una sala especial que probablemente contendrá una mesa y una gran máquina de rayos X colgando del techo. Se suele permitir que los padres acompañen a sus hijos para tranquilizarlos. Si usted permanece en la sala mientras se hace la radiografía, le pedirán que use un delantal de plomo para protegerse algunas partes del cuerpo. También protegerán los órganos reproductores de su hijo con un protector de plomo.

Si su hijo está ingresado en el hospital y no es posible trasladarlo con facilidad al departamento de radiología, se puede llevar un equipo portátil de rayos X hasta su habitación. Los equipos portátiles de rayos X se usan a veces en los departamentos de emergencia, las unidades de cuidados intensivos y los quirófanos. 

El técnico colocará a su hijo en la postura adecuada (sea acostado o de pie) y luego se colocará detrás de una pared o se desplazará a una sala adyacente para manejar la máquina. Se suelen hacer dos radiografías (una de frente y otra de perfil); por lo tanto, el técnico recolocará el brazo de su hijo antes de cada radiografía. 

A los niños mayores, les pedirán que se queden bien quietos durante un par de segundos mientras les hagan la radiografía; a los bebés, puede ser necesario sujetarlos con delicadeza. Es importante mantener el brazo bien quieto para que la imagen de la radiografía no salga borrosa.

Qué esperar

Su hijo no sentirá nada mientras le hagan una radiografía. Es posible que la sala de rayos X esté fría, por el aire acondicionado que se usa para mantener el equipo en buenas condiciones. 

Las posturas que se deben adoptar en las radiografías pueden resultar incómodas, pero solo se deben mantener durante unos pocos segundos. Si su hijo se ha lesionado y no puede permanecer en la postura indicada, es posible que el técnico encuentre otra postura que le resulte más cómoda a su hijo. Los bebés lloran a menudo en la sala de rayos X, sobre todo si notan que los mantienen sujetos, pero esto no interfiere en el procedimiento. 

Después de hacerle las radiografías, usted y su hijo esperarán unos pocos minutos mientras se procesan las imágenes. Si hubieran quedado borrosas o poco claras, se tendría que repetir.

Obtención de los resultados

Un radiólogo (un médico especialmente formado para leer e interpretar imágenes radiográficas), se encargará de interpretar las radiografías. El radiólogo enviará un informe al médico de su hijo, quien compartirá con usted los resultados y le explicará qué significan. 

Si se trata de una emergencia, los resultados de la radiografía pueden estar disponibles rápidamente. De lo contrario, los resultados suelen estar listos al cabo de 1 o 2 días. En la mayoría de los casos, los resultados no se pueden entregar directamente a la familia o al paciente en el momento de la prueba.

Riesgos 

En general, las radiografías son muy seguras. Aunque exponerse a radiaciones implica riesgos para el cuerpo, la cantidad de radiación que se usa en una radiografía de húmero es reducida y no se considera peligrosa. Es importante saber que el radiólogo usará la mínima cantidad de radiación necesaria para obtener los mejores resultados.

Los bebés en proceso de desarrollo son más sensibles a la radiación y tienen más riesgos de sufrir daños; por lo tanto, si su hija está embarazada, asegúrese de informar al médico y al técnico en radiología. 

Cómo ayudar a su hijo

Puede ayudar a su hijo a prepararse para una radiografía de húmero explicándole la prueba con palabras sencillas antes del procedimiento. Puede serle útil explicarle que hacerse una radiografía es muy parecido a posar para una fotografía. 

Puede describirle la sala y el equipo que se usará para hacerle la radiografía, y tranquilizar a su hijo explicándole que usted estará allí para apoyarlo. Si se trata de un niño mayor, asegúrese de explicarle que es muy importante que se quede bien quieto mientras le saquen la radiografía para que no se la tengan que repetir.

Si tiene alguna pregunta

Si tiene alguna pregunta sobre por qué es necesario hacerle una radiografía de húmero a su hijo, hable con su médico. También puede hablar con el técnico en radiología antes del procedimiento. 

Revisado por: Yamini Durani, MD