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Lesiones medulares

Revisado por: Eileen Shieh, MD
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¿Qué es una lesión medular?

Una lesión medular consiste en que la médula espinal se amorata, se fractura, se estira o se pinza. Esto puede cambiar la manera en que el cuerpo se mueve, siente o funciona. 

Justo después de sufrir una lesión medular, los médicos no siempre saben cuál es su pronóstico. La recuperación de este tipo de lesiones se puede alargar hasta los 2 años. Un equipo médico especializado puede ayudar a que las personas que sufren lesiones medulares reciban los cuidados médicos que necesitan para poder recuperarse lo mejor posible. 

¿Qué es la médula espinal? 

La médula espinal es una especie de cable que va desde el cerebro hasta la parte baja de la espalda. Está formada por nervios. Los nervios son un tipo de células que trasportan mensajes relacionados con el movimiento y las sensaciones del cerebro al resto del cuerpo y viceversa. 

La médula espinal controla: 

  • cómo se mueven los músculos 
  • las funciones cerebrales, como la respiración y le excreción 
  • las sensaciones, como el frío, el calor, la vibración, el tacto y la percepción de la posición del cuerpo y su movimiento. 

¿Cuáles son las causas de las lesiones medulares?

Las lesiones medulares pueden ocurrir por situaciones como los accidentes de tráfico, los accidentes de clavados, las heridas por arma de fuego, los tumores o la cirugía medular (operar la médula espinal de un paciente).

¿Qué problemas puede haber debido a una lesión medular?

Las diferentes partes de la médula espinal controlan distintas partes del cuerpo. Yendo de arriba hacia abajo, los nervios que hay en la médula espinal son:

  • 7 nervios cervicales (C1-7), que controlan los músculos que se usan para respirar y para mover los brazos y las manos
  • 12 nervios torácicos (T1-12), que controlan los músculos que se usan para sentarse y mantener el equilibrio, así como algunos músculos que se usan para respirar 
  • 5 nervios lumbares (L1-5), que controlan los músculos que se usan para mover las caderas, las piernas y los pies. 
  • 5 nervios sacros (S1-5), que controlan los músculos que se usan para orinar y defecar y para mantener relaciones sexuales

Cuando se lesiona la médula espinal, los nervios dejan de poder trasportar mensajes como lo hacían: 

  • Una lesión incompleta solo impide que se envíen algunos mensajes nerviosos. Hay otros mensajes que sí que se pueden trasmitir hacia niveles inferiores al de la lesión.
  • Una lesión completa impide que se envíen todos los mensajes nerviosos. No hay ningún mensaje que se pueda trasmitir hacia niveles inferiores al de la lesión.

Hay una parte de la médula espinal que controla los movimientos corporales y otra parte que controla las sensaciones. La parte delantera o anterior de la médula espinal controla los movimientos y la parte trasera o posterior es la que controla las sensaciones. 

¿Qué es un choque espinal? 

Un choque espinal consiste en que se hincha la médula espinal después de sufrir una lesión. Puede durar semanas o meses. Puede ser difícil saber qué problemas puede tener una persona hasta que le remita el choque espinal. 

¿Cómo se diagnostican las lesiones medulares?

Justo después de la lesión, los médicos harán pruebas para analizar cómo está la médula espinal, la columna vertebral (los huesos que protegen la médula espinal), y los huesos y demás tejidos circundantes. Pueden pedir:

Para evaluar cómo están funcionando los nervios, los médicos hacen pruebas como un electromiograma (EMG). Un EMG estimula músculos mediante impulsos eléctricos para saber cómo los están moviendo los nervios. 

¿Cómo se tratan las lesiones medulares?

El tratamiento de las lesiones medulares depende de qué músculos, sensaciones y funciones están afectadas por la lesión. También depende de si se han lesionado (o no) los huesos de la columna vertebral (o vértebras). El tratamiento puede incluir: 

  • medicamentos 
  • ayuda respiratoria 
  • ayuda para orinar a través de un catéter (un tubito en forma de pajita)
  • cirugía de la columna vertebral para volverla más estable o para asegurarse de que no está presionando la médula espinal

Los tratamientos más duraderos incluyen ayudar a los afectados a vivir con los cambios causados por la lesión. Esto se conoce como rehabilitación y puede incluir: 

  • Aprender a usar una silla de ruedas o a andar con muletas. 
  • Aprender a vaciar la vejiga o los intestinos. 
  • Hacer ejercicio físico para recuperar la máxima fuerza posible. 
  • Ayuda para pedir un equipo especial para usarlo en casa, como un inodoro o un andador. 
  • Aprender nuevas maneras de hacer actividades divertidas. 
  • Prepararse para volver a ir al centro de estudios o al trabajo. 
  • Encontrar maneras de afrontar la frustración, el miedo, la tristeza y el enfado. 

Se están estudiando otros tratamientos para ayudar a las personas con lesiones medulares. 

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Cada persona reacciona de una manera diferente después de hacerse una lesión grave. Es posible que su hijo esté enfadado, triste, nervioso o que parezca como si no le hubiera pasado nada en absoluto. Es posible que quiera que lo deje solo o, contrariamente, que quiera estar mucho más tiempo con usted. Puede volverse rebelde o negarse a escuchar a sus padres. Estas reacciones son normales y están bien al principio. Su hijo necesita tiempo para adaptarse a la lesión que se ha hecho. 

Para ayudarlo:

  • Dígale que ahora está seguro y que usted se asegurará de que recibe los cuidados médicos que necesita. 
  • Trate de mostrarse calmado y de trasmitirle tranquilidad. Recuérdele que el equipo médico que lo lleva ha ayudado a otros niños con lesiones similares y que también lo ayudará a él. 
  • Dígale a su hijo que está bien sentir lo que siente, sea lo que sea. Así le hará saber que puede hablar con usted sobre cualquier tipo de sentimiento que experimente. 
  • Dígale también que usted está a su lado si él quiere hablar sobre lo que le ha pasado, pero que, si no está preparado para hablar, no pasa nada. 
  • Considere la posibilidad de que visite a un profesional de la salud mental para aprender maneras saludables de afrontar cómo se siente en relación a la lesión. 
  • Haga que su hijo se implique en las cuestiones médicas que él pueda entender teniendo en cuenta su edad. Sea sincero con su hijo sobre los procedimientos, las pruebas y los tratamientos que necesitará. 
  • Sigan una rutina lo más regular que sea posible. Eso puede ayudar a su hijo cuando no sepa qué esperar. 
  • Aumenten el tiempo que pasan con amigos y familiares para que su hijo se sienta querido y apoyado. 
  • Ayude a su hijo a encontrar actividades relajantes y divertidas. Lean un libro en voz alta los dos juntos, vean juntos una serie divertida o sigan juntos un equipo deportivo. Si su hijo puede hacer manualidades, háganlas los dos juntos. 
  • Durante el proceso de rehabilitación, apoye a su hijo ayudándolo a fijarse objetivos con su terapeuta, diciéndole lo orgulloso que está de lo mucho que se está esforzando, celebrando sus avances y aceptando sus días malos como parte de su proceso de recuperación. 
  • Cuide también de sí mismo. Es difícil cuidar de un hijo cuando se está preocupado y alterado. Resérvese tiempo para hablar sobre sus sentimientos con un familiar, amigo, clérigo, su médico o un profesional de la salud mental. 

La mayoría de los niños se empiezan a adaptar pocas semanas después de haberse lesionado. Pero hay algunos niños que tienen sentimientos más intensos y duraderos. Hable con algún miembro del equipo médico que atiende a su hijo, un psicólogo o un trabajador social si su hijo no parece estar encontrándose mejor, está muy triste, habla a menudo sobre la muerte o sobre hacerse daño. 

¿Qué más debería saber?

Cuando un niño se lesiona la médula espinal, esta lesión afectará a toda la familia. Infórmese bien sobre la lesión de su hijo y sobre las lesiones medulares en general. El equipo médico que atiende a su hijo los puede ayudar ante cualquier pregunta que puedan tener. 

También puede encontrar más información y más apoyo en internet en: 

Revisado por: Eileen Shieh, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2021