El aparato circulatorio y el corazón (para Padres)
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El aparato circulatorio y el corazón

Revisado por: Larissa Hirsch, MD

Con cada latido, la sangre llega a todo el cuerpo, transportando oxígeno y nutrientes a todas sus células. Cada día, las aproximadamente 10 pintas (5 litros) de sangre que tenemos en el organismo recorren muchas veces unas 60.000 millas (96.560 kilómetros) de vasos sanguíneos que se ramifican y entrecruzan, uniendo las células de nuestros órganos y las partes de nuestro cuerpo.

Sobre el corazón y el aparato circulatorio

El aparato circulatorio está compuesto por el corazón y los vasos sanguíneos, que comprenden las arterias, las venas y los capilares. En realidad, nuestro cuerpo tiene dos aparatos circulatorios:

  1. La circulación pulmonar es un circuito de corto recorrido que va del corazón a los pulmones y viceversa.
  2. La circulación sistémica (el sistema que normalmente consideramos como nuestro aparato circulatorio) envía sangre del corazón al resto del cuerpo y viceversa.

El corazón es el órgano clave del aparato circulatorio. La principal función de esta bomba muscular y hueca consiste en mover la sangre por el cuerpo. Suele latir entre 60 y 100 veces por minuto, pero puede hacerlo mucho más deprisa si es necesario. Late unas 100.000 veces al día, más de 30 millones de veces al año, y unos 2.500 millones de veces en 70 años de vida.

El corazón recibe mensajes del cuerpo que le indican cuándo debe bombear más o menos sangre en función de nuestras necesidades particulares. Mientras dormimos, bombea solo la cantidad de sangre necesaria para suministrar la cantidad de oxígeno que necesita el cuerpo en reposo. Cuando hacemos ejercicio o tenemos miedo, el corazón late más deprisa para aumentar el aporte de oxígeno.

El corazón tiene cuatro cavidades separadas por gruesas paredes musculares. Reside entre los pulmones y un poco a la izquierda del centro de la caja torácica. La parte inferior del corazón está dividida en dos cavidades: el ventrículo derecho y el ventrículo izquierdo. Estos bombean sangre hacia afuera del corazón. Están separados por una pared llamada tabique interventricular (o septo interventricular).

La parte superior del corazón está formada por otras dos cavidades: la aurícula derecha y la aurícula izquierda. Las aurículas reciben la sangre que entra en el corazón. Una pared llamada tabique interauricular (o septo interauricular) divide ambas aurículas, que están separadas de los ventrículos por las válvulas auriculoventriculares. La válvula tricúspide separa la aurícula derecha del ventrículo derecho, y la válvula mitral separa la aurícula izquierda del ventrículo izquierdo.

Otras dos válvulas cardíacas separan los ventrículos de los grandes vasos sanguíneos que transportan la sangre que sale del corazón. Son la válvula pulmonar, que separa el ventrículo derecho de la arteria pulmonar, que desemboca en los pulmones, y la válvula aórtica, que separa el ventrículo izquierdo de la aorta, el vaso sanguíneo de mayor calibre de todo el cuerpo.

Las arterias transportan la sangre que sale del corazón. Son los vasos sanguíneos más gruesos, con paredes musculares que se contraen para que la sangre se aleje del corazón y circule por todo del cuerpo. En la circulación sistémica, el corazón bombea sangre rica en oxígeno hacia la arteria aorta. Esta enorme arteria asciende desde el ventrículo izquierdo, en forma de arco y luego desciende hacia el abdomen por delante de la columna vertebral. La aorta se ramifica en dos arterias coronarias, que se dividen a su vez en una red de arterias más pequeñas que suministran oxígeno y nutrientes a los músculos del corazón.

A diferencia de la aorta, la otra arteria principal del cuerpo, la arteria pulmonar, transporta sangre desoxigenada. La arteria pulmonar parte del ventrículo derecho y se divide en dos ramas (derecha e izquierda) en su trayecto hacia los pulmones, donde la sangre absorbe el oxígeno.

Conforme se alejan del corazón, las arterias se ramifican en arteriolas, que son más pequeñas y menos elásticas.

Las venas llevan la sangre de vuelta al corazón. No son tan musculares como las arterias, pero contienen válvulas que impiden que la sangre retroceda. Las venas tienen las mismas tres capas que las arterias, pero son más finas y menos flexibles. Las dos venas de mayor tamaño son la vena cava superior e inferior. Los términos superior e inferior no significan que una vena sea mejor que la otra, sino que están situadas por encima y por debajo del corazón.

Una red de minúsculos capilares conecta las arterias y las venas. Aunque son diminutos, los capilares son una de las partes más importantes del aparato circulatorio porque son los que suministran nutrientes y oxígeno a las células. Y también eliminan los productos de desecho, como el dióxido de carbono.

¿Qué hacen el corazón y el aparato circulatorio?

El aparato circulatorio trabaja en estrecha colaboración con otros sistemas o aparatos del cuerpo humano. Suministra oxígeno y nutrientes al organismo, colaborando con el aparato respiratorio. Al mismo tiempo, el aparato circulatorio ayuda a eliminar del organismo los productos de desecho y el dióxido de carbono.

Las hormonas, fabricadas por el sistema endócrino, también se transportan a través de la sangre del aparato circulatorio. Puesto que son las mensajeras químicas del cuerpo, transmiten información e instrucciones de un conjunto de células a otro. Por ejemplo, una de las hormonas que fabrica el corazón ayuda a regular la excreción de sal por parte de los riñones.

Un latido completo constituye un ciclo cardíaco, que consta de dos fases:

  1. En la primera fase, los ventrículos se contraen (esto se llama sístole), bombeando sangre a las circulaciones pulmonar y sistémica. Para impedir que la sangre retroceda hacia las aurículas durante la sístole, las válvulas auriculoventriculares se cierran, lo que origina el primer sonido. Cuando los ventrículos dejan de contraerse, las válvulas aórtica y pulmonar se cierran para impedir que la sangre retroceda hacia los ventrículos. Esto es lo que crea el segundo sonido.
  2. A continuación, los ventrículos se relajan (esto se llama diástole) y se llenan de la sangre procedente de las aurículas, lo que constituye la segunda fase del ciclo cardíaco.

Un sistema de conducción eléctrica exclusivo del corazón hace que lata a un ritmo regular. El nódulo sinusal (o sinoauricular), una pequeña área de tejido en la pared de la aurícula derecha, emite una señal eléctrica para que el músculo cardíaco se empiece a contraer. Este nódulo es el marcapasos natural del corazón porque establece la frecuencia cardíaca y hace que el resto del corazón se contraiga a este ritmo.

Estos impulsos eléctricos hacen que las aurículas se contraigan primero, y luego se desplazan hacia abajo hasta llegar al nódulo auriculoventricular, que actúa como una especie de repetidor. Desde allí, la señal eléctrica pasa por los ventrículos derecho e izquierdo, haciendo que se contraigan y que bombeen sangre hacia las arterias principales.

En la circulación sistémica, la sangre pasa del ventrículo izquierdo a la aorta, se distribuye a todos los órganos y tejidos del cuerpo y luego regresa a la aurícula derecha. Las arterias, los capilares y las venas del aparato circulatorio sistémico son los conductos por los que transcurre este largo viaje.

Una vez en las arterias, la sangre pasa a circular por las arteriolas, de menor calibre, y luego por los capilares. Mientras está en los capilares, la sangre distribuye oxígeno y nutrientes a las células del cuerpo y recoge los productos de desecho. A continuación, la sangre pasa de los capilares a las vénulas y luego a venas de mayor calibre, hasta llegar a la vena cava.

La sangre procedente de la cabeza y los brazos regresa al corazón a través de la vena cava superior, y la sangre procedente de las partes inferiores del cuerpo lo hace a través de la vena cava inferior. Ambas venas cavas trasportan esta sangre desoxigenada hasta la aurícula derecha. Desde allí, la sangre pasa al ventrículo derecho, lista para entrar en la circulación pulmonar a fin de oxigenarse.

En la circulación pulmonar, se bombea sangre baja en oxígeno pero rica en dióxido de carbono hacia la arteria pulmonar, que se ramifica en dos. La rama derecha conduce al pulmón derecho, y la izquierda, al pulmón izquierdo.

En los pulmones, estas ramas se ramifican a su vez en capilares. La sangre circula más despacio por estos vasos minúsculos, lo que deja tiempo para que se haga el intercambio de gases entre las paredes de los capilares y los millones de alvéolos, las diminutas bolsas de aire que hay en el interior de los pulmones.

Durante este proceso, llamado oxigenación, el oxígeno es absorbido por el torrente sanguíneo. El oxígeno se une a una molécula de los glóbulos rojos llamada hemoglobina. La sangre recién oxigenada sale de los pulmones a través de las venas pulmonares para regresar al corazón. Entra por la aurícula izquierda y luego llena al ventrículo izquierdo para que se pueda bombear en la circulación sistémica.

¿Qué problemas pueden ocurrir en el corazón y el aparato circulatorio?

Los problemas del aparato cardiovascular son frecuentes: más de 64 millones de estadounidenses tienen algún tipo de problema cardíaco. Pero los problemas cardiovasculares no solo afectan a las personas mayores: muchos problemas de corazón y del aparato circulatorio afectan también a niños y adolescentes.

Los problemas cardíacos y circulatorios se agrupan en dos categorías: congénitos (problemas con los que se nace) y adquiridos (problemas que se desarrollan después de nacer).

Incluyen:

Para ayudar a mantener sano el corazón y evitar problemas de larga duración, tanto los adultos como los niños deben:

  • Hacer mucho ejercicio.
  • Llevar una dieta nutritiva.
  • Alcanzar y mantener un peso saludable.
  • Hacerse revisiones médicas con regularidad.
Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2018