Alergias alimentarias
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Alergias alimentarias

Revisado por: Stephen F. Dinetz, MD

¿Qué son las alergias alimentarias? 

La leche, los huevos, la soja, el trigo, los frutos secos, los cacahuetes, el pescado y el marisco se encuentran entre los alimentos que causan más alergias.

Las alergias alimentarias pueden causar reacciones graves e incluso mortales. Por eso es importante saber reconocer una reacción alérgica para estar bien preparado por si ocurriera. 

¿Cuáles son los signos y los síntomas de las alergias alimentarias?   

En las alergias alimentarias, el cuerpo responde como si un alimento en particular fuera perjudicial. Consecuentemente, el sistema inmunitario (que normalmente lucha contra las infecciones y las enfermedades) crea anticuerpos para que luchen contra el alérgeno alimentario.

Cada vez que una persona come (o, en algunos casos, manipula o inspira) el alimento, su cuerpo libera sustancias químicas como la histamina. Esto es lo que desencadena los síntomas alérgicos, que pueden afectar al sistema respiratorio, al tubo digestivo, a la piel o al sistema cardiovascular

Entre estos síntomas se encuentran los siguientes: 

  • resuello o respiración sibilante (hacer "pitos" al respirar)
  • dificultades para respirar
  • tos
  • ronquera
  • opresión de garganta
  • dolor abdominal 
  • vómitos
  • diarrea
  • ojos hinchados, llorosos y que pican
  • urticaria
  • granos rojos
  • inflamación
  • una bajada de la tensión arterial que causa sensación de desfallecimiento o pérdida de la conciencia (desmayo)

La gente suele confundir las alergias alimentarias con la intolerancia alimentaria porque ambas afecciones tienen síntomas similares. Los síntomas de la intolerancia alimentaria abarcan los eructos, la indigestión, los gases (o flatulencias), las heces blandas, el dolor de cabeza, el nerviosismo o la sensación de estar ruborizado. Pero la intolerancia alimentaria:

  • no afecta al sistema inmunitario
  • puede ocurrir porque una persona no es capaz de digerir una sustancia, como la lactosa
  • puede ser desagradable pero solo es peligrosa en casos muy excepcionales

¿Cuáles son los alérgenos más frecuentes?

Un niño puede ser a alérgico a cualquier alimento, pero los siguientes ochos alérgenos alimentarios explican el 90% de todas las reacciones alérgicas en los niños:  

  1. leche
  2. huevos
  3. cacahuetes
  4. soja
  5. trigo
  6. frutos secos (como las nueces y los anacardos)
  7. pescado
  8. marisco (como las gambas)

Por lo general, la mayoría de los niños con alergias alimentarias las supera con la edad. Aproximadamente el 80% de los niños que son alérgicos a la leche acaba superando esta alergia al crecer. Aproximadamente dos tercios de los niños con alergia al huevo y en torno al 80% de los niños con alergia al trigo, superan su alergia alimentaria cuando tienen unos 5 años de edad. Pero hay otros tipos de alergias alimentarias que pueden ser más difíciles de superar con la edad. 

¿Qué ocurre en las reacciones alérgicas a alimentos? 

Las reacciones alérgicas a alimentos pueden variar de una persona a otra.  A veces, la misma persona puede reaccionar de forma diferente en momentos diferentes. Por eso, es importante saber identificar lo antes posible y tratar rápidamente las reacciones alérgicas a los alimentos. 

Estas reacciones pueden:

  • ser muy leves y afectar solo a una parte del cuerpo, como una urticaria en la piel 
  • ser más graves y afectar a más de una parte del cuerpo
  • ocurrir al cabo de pocos minutos o hasta 2 horas después de entrar en contacto con el alimento

Las reacciones alérgicas pueden afectar a cualquiera de las siguientes áreas del cuerpo:

  1. la piel: granos o ronchas de color rojo que pican (urticaria); eccema; enrojecimiento e inflamación de la cara o de las extremidades; picor e inflamación de labios, lengua o boca (las reacciones en la piel son el tipo más frecuente de reacción alérgica)
  2. el tubo digestivo: dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea
  3. el sistema respiratorio: el moqueo nasal o la nariz tapada, los estornudos, la tos, el resuello, la respiración sibilante (hacer "pitos" al respirar) o la falta de aliento
  4. el sistema cardiovascular: sensación de mareo o desmayo

A veces, una alergia alimentaria puede causar una reacción grave llamada anafilaxia, incluso aunque la reacción inmediatamente anterior haya sido leve. La anafilaxia puede empezar con algunos de los síntomas propios de una reacción alérgica menos grave, pero los síntomas pueden empeorar rápidamente. La persona puede tener dificultades para respirar o llegarse a desmayar. En una anafilaxia siempre participa más de una parte del cuerpo. Y, si no se trata, puede ser de riesgo vital.

¿Cómo se diagnostican las alergias alimentarias? 

Si el médico sospecha que su hijo podría tener una alergia alimentaria, lo más probable es que le pregunte sobre:

  • los síntomas de su hijo
  • con qué frecuencia presenta las reacciones alérgicas 
  • el tiempo que suele transcurrir entre el momento en que come un alimento en particular y el inicio de los síntomas
  • si hay algún otro miembro de la familia que tiene alergias o afecciones como el eccema y el asma.                   

El médico estudiará si alguna otra afección podría estar provocando los síntomas que presenta su hijo. Por ejemplo, si su hijo parece tener diarrea después de beber leche, el médico analizará si la intolerancia a la lactosa podría ser la causa de sus síntomas. La enfermedad celíaca, una afección en que no se tolera la proteína del gluten también puede causar síntomas similares.           

Si el médico de su hijo cree que podría tener una alergia alimentaria, lo más probable es que lo envíe a un alergólogo (un médico especializado en alergias), quien les hará más preguntas y explorará a su hijo. Lo más probable es que el alergólogo le pida algunas pruebas que le ayudarán a hacer el diagnóstico, como: 

  • una prueba cutánea. Esta prueba implica poner extractos líquidos de alérgenos alimentarios sobre la piel del antebrazo o de la espalda de su hijo, pinchar superficialmente la piel en esas áreas y esperar para ver si se forman unos granitos rojizos que sobresalen en la superficie de la piel (llamados ronchas o habones) durante los siguientes 15 minutos.    La obtención de un resultado positivo a determinado alimento en esta prueba solo indica que el niño podría ser alérgico a ese alimento. 
  • análisis de sangre para detectar la presencia de anticuerpos IgE a determinados alimentos en la sangre de su hijo. 

Pero, si los resultados de las dos pruebas anteriores no son claros, es posible que el alergólogo crea conveniente hacerle una prueba de provocación

  • Durante esta prueba, a la persona se le administran cantidades cada vez mayores del supuesto alérgeno alimentario bajo la atenta supervisión de un médico. Esta prueba solo se debe realizar en la consulta de un alergólogo o en un hospital que disponga de medicamentos y de servicio médico inmediatos por si se produjera una reacción alérgica de riesgo vital.     

De todos modos, esta prueba se hace mucho más a menudo para determinar si una persona ha dejado de ser alérgica a un alimento en concreto. 

¿Cómo se tratan las alergias alimentarias?

Si su hijo tiene una alergia alimentaria, su alergólogo lo ayudará a elaborar un plan de tratamiento. El tratamiento suele consistir en evitar el alérgeno y todos los alimentos que los contengan.

Necesitará leer todas etiquetas alimentarias para poder evitar el alérgeno. Los fabricantes de productos alimenticios que se venden en EE.UU. deben informar en las etiquetas si sus productos contienen los ocho alérgenos alimentarios más frecuentes: leche, huevos, pescado, marisco, frutos secos, cacahuetes, trigo o soja.

Para obtener más información sobre los alimentos a evitar, puede consultar páginas de internet, como la de la Red de Educación e Investigación sobre Alergias Alimentarias: Food Allergy Research and Education network (FARE, por sus siglas en inglés).

Las alergias alimentarias no se pueden curar. Pero hay medicamentos para tratar tanto los síntomas leves de las reacciones alérgicas como los graves. Se pueden usar antihistamínicos para tratar síntomas aislados, como la urticaria, el moqueo nasal o el dolor de barriga asociados a una reacción alérgica.   

Si a su hijo le han diagnosticado una alergia alimentaria, su médico querrá que tenga siempre a mano un auto-inyectable de epinefrina por si presentara una reacción alérgica grave.

Un auto-inyectable de epinefrina es un medicamento de venta con receta médica que viene en un envase pequeño y fácil de trasportar. Es fácil de usar. El médico de su hijo le enseñará a usarlo. A los niños que son lo bastante mayores, se les puede enseñar a ponerse el auto-inyectable. Si su hijo es lo bastante mayor como para llevar el inyectable, siempre debería llevarlo encima, en vez dejarlo en su casillero o en la enfermería de su centro escolar.

Independientemente de dónde esté su hijo, sus cuidadores deben saber dónde se guarda el inyectable de epinefrina y poder acceder a él con facilidad; también deben saber ponérselo. El personal de la escuela de su hijo debe estar informado sobre su alergia y disponer de una copia del plan de acción contra ella. También debe poder acceder siempre a los medicamentos de su hijo. Considere también la posibilidad de que su hijo lleve siempre puesta una pulsera de alerta médica.

Entre los signos y los síntomas de la anafilaxia, se incluyen los siguientes:

  • ronquera
  • opresión de garganta
  • inflamación de la boca
  • dificultades para respirar
  • cualquier combinación de dos o más síntomas pertenecientes a dos o más sistemas corporales (piel, corazón, pulmones, etc.), como urticaria sumada a dolor de barriga
  • cualquier otra combinación de dos o más síntomas que afectan a varias partes del cuerpo 

Cada segundo cuenta en una reacción alérgica. Si su hijo empieza a presentar síntomas alérgicos graves, póngale el auto-inyectable de epinefrina de inmediato.  Póngaselo también si los síntomas que presenta su hijo afectan a más de una parte de su cuerpo, como urticaria añadida a vómitos Luego llame al teléfono de emergencias (911 en EE.UU.) y lleve a su hijo a un servicio de urgencias médicas.  Después de tener una reacción alérgica grave, su hijo deberá estar bajo supervisión médica porque, incluso aunque parezca que ya ha pasado lo peor, se podría producir una segunda ráfaga u oleada de síntomas alérgicos graves.

También es una buena idea llevar encima un antihistamínico de venta sin receta médica porque puede ayudar a tratar los síntomas alérgicos de carácter leve. Pero, si su hijo presenta una reacción alérgica de riesgo vital, dele el antihistamínico después de la epinefrina, nunca en vez de ella.

Revisado por: Stephen F. Dinetz, MD
Fecha de revisión: agosto de 2018