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(Having a Healthy Pregnancy)

Si eres adolescente y estás embarazada, no estás sola. Alrededor de medio millón de adolescentes dan a luz cada año. La mayoría de las adolescentes que tienen un bebé no planearon quedarse embarazadas. Es probable que te hayas sorprendido cuando te enteraste de que estabas embarazada o que hayas deseado que no fuera verdad. Tal vez hayas sentido pánico de contárselo a tus padres. Quizá te haya preocupado de qué manera esta situación podría afectar tus relaciones con tu familia, tus amigos y el padre del bebé. Anunciar que estás embarazada puede ser una de las situaciones más difíciles que tengas que afrontar.

Ya sea que te sientas confundida, preocupada, asustada o ansiosa, querrás saber cómo se modificará tu vida, qué puedes hacer para tener un bebé sano y qué hace falta para convertirse en una buena madre.

Lo más importante es que te cuides mucho, de modo que tanto tú como el bebé estén sanos en el futuro. Las muchachas que reciben la atención adecuada y toman las decisiones correctas tienen grandes posibilidades de tener bebés sanos.

Atención prenatal

Si estás embarazada, debes visitar a un médico lo antes posible para comenzar a recibir atención prenatal (asistencia médica durante el embarazo). Cuanto antes comiences a recibir asistencia médica, mejores serán las posibilidades de que tanto tú como tu bebé estén sanos en el futuro.

Si no puedes afrontar el gasto de la visita a un médico o pagar la consulta en una clínica para recibir atención prenatal, existen organizaciones de servicios sociales que pueden ayudarte. Pídeles a tus padres, al consejero escolar o a algún otro adulto en quien confíes que te ayuden a encontrar qué recursos ofrece tu comunidad.

Durante la primera consulta, el médico te hará una gran cantidad de preguntas, como la fecha de tu último período. De este modo, podrá calcular cuánto tiempo llevas de embarazo y para qué fecha esperas. Los doctores calculan la duración del embarazo en semanas. Es importante que recuerdes que la fecha de parto es estimativa. La mayoría de los bebés nacen entre 38 y 42 semanas después del primer día del último período menstrual de la mujer, o entre 36 y 38 semanas después de la concepción (cuando el esperma fertiliza al óvulo). Sólo un pequeño porcentaje de mujeres dan a luz en la fecha de parto estimada.

El embarazo se divide en tres fases, o trimestres. El primer trimestre abarca desde la concepción hasta el final de la semana número 13. El segundo va desde la semana 14 hasta la 26. El tercero comprende desde la semana 27 hasta el final del embarazo.

El médico te examinará y realizará un examen pélvico. El médico también realizará análisis de sangre, de orina y otros para verificar la presencia de enfermedades de transmisión sexual (STD por su sigla en inglés), lo que incluye un análisis de VIH, una afección cada vez más frecuente en las adolescentes. (Debido a que algunas STD pueden causar graves problemas en la salud de los recién nacidos, es importante recibir el tratamiento adecuado para proteger al bebé).

El médico te explicará cuáles son los cambios físicos y emocionales que probablemente experimentes durante el embarazo. También te enseñará a reconocer los síntomas de posibles problemas (complicaciones) durante el embarazo. Esto es fundamental, porque las adolescentes corren mayores riesgos de atravesar ciertas complicaciones, como padecer anemia o hipertensión, sufrir un aborto y dar a luz antes de la fecha prevista (parto prematuro).

Tu médico querrá que comiences a tomar vitaminas prenatales que contienen minerales como ácido fólico, calcio y hierro de inmediato. Tu médico puede recetarte las vitaminas o puede recomendarte una marca que puedas comprar sin receta. Estos minerales y vitaminas contribuyen a garantizar la buena salud del bebé y la madre, además de evitar ciertos defectos de nacimiento.

Lo ideal es que visites a tu médico una vez por mes durante el período que va de la semana 28 a la 30 del embarazo; luego, cada 2 ó 3 semanas hasta la semana 36, y una vez por semana hasta el parto. Si padeces de alguna enfermedad, como la diabetes, que requiere un seguimiento cuidadoso durante el embarazo, es probable que tu médico quiera verte con mayor frecuencia.

Durante la consulta, tu médico controlará tu peso, la presión arterial y la orina, además de medir tu abdomen para ir registrando el crecimiento del bebé. Cuando los latidos del corazón del bebé puedan escucharse con un aparato especial, el médico los escuchará cada vez que lo visites. Es probable que tu médico también te indique otros exámenes durante el embarazo, como un ultrasonido, para asegurarse de que el bebé está en perfectas condiciones.

También forma parte de la atención prenatal asistir a clases donde las mujeres que están esperando un bebé aprenden cómo tener un embarazo y un parto saludables, además de cuáles son los cuidados básicos para el recién nacido. Es probable que estas clases se dicten en hospitales, centros médicos, escuelas y universidades de la zona donde vives.

Si a los adultos puede resultarles difícil hablar con el médico acerca de su propio cuerpo, esto es aún más difícil para las adolescentes. La función de tu médico es ayudarte a que disfrutes de un embarazo saludable y tengas un bebé sano... y es probable que no exista nada que una mujer embarazada no le haya contado. Por lo tanto, no temas preguntar acerca de todo lo que necesites saber. Piensa en tu médico como alguien que es no sólo un recurso, sino también un amigo en quien puedes confiar para hablar sobre lo que te está ocurriendo. Y sé siempre sincera cuando tu médico te pregunte acerca de cuestiones que podrían afectar la salud de tu bebé.

Qué cambios puedes esperar en tu cuerpo

El embarazo genera muchos cambios físicos. Éstos son algunos de los más comunes:

Crecimiento de los pechos

El aumento de tamaño de los pechos es uno de los primeros signos de embarazo y los pechos pueden continuar creciendo a lo largo del embarazo. Es posible que aumentes varios talles de sostén durante el transcurso del embarazo.

Cambios en la piel

No te sorprendas si la gente te comenta que tu piel parece "encendida" cuando estás embarazada: el embarazo produce un aumento del volumen de la sangre, que puede hacer que tus mejillas estén algo más rosadas que lo habitual. Además, los cambios hormonales aumentan la secreción de las glándulas sebáceas, por lo que tu piel quizá luzca más brillante. Por la misma razón, el acné también es común durante el embarazo.

Entre otros de los cambios que generan las hormonas del embarazo en la piel, se encuentran unas manchas amarillentas o amarronadas que aparecen en el rostro, las que reciben el nombre de melasma, y una raya oscura que va del ombligo hasta el pubis, que se conoce como linea nigra.

Además, los lunares o las pecas que tenías antes del embarazo pueden aumentar de tamaño o volverse más oscuros. Incluso la areola, la zona alrededor del pezón, se vuelve más oscura. Las estrías consisten en líneas delgadas de color rosado o purpúreo que pueden aparecer en el abdomen, los pechos o los muslos.

Salvo el oscurecimiento de la areola, que suele ser permanente, estos cambios en la piel desparecerán después del parto.

Cambios de humor

Es muy habitual experimentar cambios de humor durante el embarazo. Algunas jóvenes pueden padecer de depresión durante el embarazo o después del parto. Si durante más de dos semanas presentas síntomas de depresión, como tristeza, cambios en los patrones de sueño o sentimientos negativos acerca de ti o de tu vida, consulta a tu médico para que te asesore acerca de empezar un tratamiento.

Molestias del embarazo

El embarazo puede causar algunos efectos secundarios molestos. Entre estas molestias, se incluyen las siguientes: náuseas y vómitos -en especial durante los primeros meses del embarazo-; hinchazón en las piernas; várices en las piernas y en la zona alrededor de la abertura vaginal; hemorroides; acidez y constipación; dolor de espalda; cansancio y problemas para conciliar el sueño. Si padeces de alguno de estos efectos secundarios, recuerda que no eres la única. Pídele a tu médico que te aconseje acerca de cómo manejar estos problemas tan comunes.

Lo que debes evitar

Si fumas, tomas alcohol o consumes drogas durante el embarazo, tanto tú como tu bebé corren el riesgo de tener problemas graves.

Alcohol

En la actualidad, los médicos consideran que no es aconsejable beber ni una gota de alcohol durante el embarazo. Si tomas bebidas alcohólicas, puedes dañar al feto en desarrollo, y el bebé corre el riesgo de tener defectos de nacimiento y problemas mentales.

Fumar

Fumar durante el embarazo conlleva algunos de los siguientes riesgos: nacimiento de un feto muerto (cuando un bebé muere dentro del vientre de la madre), bajo peso del recién nacido (que aumenta la posibilidad de que el bebé tenga problemas de salud), bebés prematuros (que nacen antes de la semana 37) y síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS por su sigla en inglés). El SIDS es la muerte súbita, sin motivo aparente, de un bebé menor de un año.

Drogas

Consumir drogas ilegales, como cocaína o marihuana, durante el embarazo puede provocar abortos, partos de bebés prematuros y otros problemas de salud. Además, los bebés pueden nacer con una adicción a ciertas drogas.

Pídele a tu médico que te ayude si tienes problemas para dejar de fumar, de beber alcohol o de consumir drogas. Consulta a tu médico antes de tomar alguna medicación durante el embarazo. Esto incluye los medicamentos que se venden sin receta, los preparados y complementos a base de hierbas, y las vitaminas.

Sexo no seguro

Habla con tu médico acerca de las relaciones sexuales durante el embarazo. Si eres sexualmente activa durante el embarazo, debes usar un condón para evitar contraer una enfermedad de transmision sexual (STD en ingles). Debido a que algunas STD pueden provocar ceguera, neumonía o meningitis en el recién nacido, es importante que te protejas a ti misma y protejas al bebé.

Cómo cuidarte durante el embarazo

Alimentación

Muchas jóvenes se preocupan por el aspecto de su cuerpo y temen aumentar de peso durante el embarazo. Pero éste no es el momento de reducir las calorías o hacer una dieta, ya que estás alimentando a dos personas. No intentes ocultar que estás embarazada haciendo dieta: tanto tú como tu bebé necesitan de ciertos nutrientes para crecer adecuadamente. Si comes una variedad de alimentos saludables, bebes suficiente agua y reduces la comida chatarra, con alto contenido graso, ayudarás a que tanto tú como el bebé que está creciendo sean sanos.

Los médicos suelen recomendar agregar alrededor de 250 calorías diarias a tu dieta, de modo de proporcionarle al feto en crecimiento una nutrición adecuada. Según el peso que tenías antes de quedar embarazada, deberías aumentar entre 11 y 15 kilos (25 a 35 libras) durante el embarazo, mayormente durante los últimos 6 meses. Tu médico te aconsejará acerca de esto según tu situación particular.

Comer más fibras -de 20 a 30 gramos diarios- y beber suficiente agua pueden ayudar a evitar la constipación, uno de los problemas más comunes en esta etapa. Las frutas y los vegetales frescos, así como los panes integrales, los cereales o los pastelillos, son buenas fuentes de fibras.

Ejercicio

Hacer ejercicio durante el embarazo es bueno para tu salud en la medida en que elijas las actividades apropiadas. Los médicos suelen recomendar actividades de bajo impacto, como caminar, nadar y yoga. Por lo general, deberían evitarse los deportes de contacto físico y las actividades aeróbicas de alto impacto, que plantean mayores riesgos de lesionarse. Asimismo, realizar un trabajo que implique levantar objetos pesados no es recomendable para las mujeres durante el último trimestre del embarazo. Habla con tu médico si tienes dudas acerca de qué tipo de ejercicios son seguros para ti y tu bebé.

Sueño

Es importante descansar mucho durante el embarazo. Durante los primeros meses de embarazo, intenta adquirir el hábito de dormir de costado. Acostarte de costado, con las rodillas dobladas, será la posición más cómoda a medida que avance el embarazo. Además, facilitará el funcionamiento del corazón, ya que el peso del bebé no ejercerá ninguna presión sobre la vena que transporta la sangre de regreso al corazón desde los pies y las piernas.

Algunos médicos recomiendan de manera específica que las jóvenes embarazadas deben dormir sobre el costado izquierdo. Debido a que el hígado se encuentra en la parte derecha del abdomen, acostarse sobre el costado izquierdo ayuda a que el útero se mantenga alejado de este órgano. Pregúntale a tu médico cuál es su recomendación. En la mayoría de los casos, el secreto está en acostarse sobre cualquiera de los costados, para disminuir la presión en la espalda.

El estrés puede afectar el sueño. Tal vez, estés preocupada por la salud del bebé, por el parto o por cómo será desempeñar este nuevo rol de madre. Todos estos sentimientos son normales, pero pueden producirte insomnio. Habla con tu médico si tienes problemas para dormir durante el embarazo.

Salud emocional

Es común que las adolescentes embarazadas experimenten una variedad de emociones, como miedo, enojo, culpa y tristeza. Tal vez, te lleve algún tiempo adaptarte al hecho de que vas a tener un bebé. Significa un enorme cambio y es natural que las adolescentes embarazadas se pregunten si están listas para asumir las responsabilidades que implica convertirse en madres.

Los sentimientos de una joven suelen depender de cuánto apoyo reciba por parte del padre del bebé, su familia (y la familia del padre del bebé) y sus amigos. La situación de cada joven es diferente. Según cuál sea tu situación, quizá necesites buscar un mayor apoyo en personas que no formen parte de tu familia. Es importante que hables con aquellas personas que puedan apoyarte, orientarte y ayudarte a compartir y poner en orden tus sentimientos. Tu consejero escolar o una enfermera pueden orientarte para que encuentres los recursos que ofrece tu comunidad para ayudarte.

La escuela y el futuro

Algunas jóvenes planean criar a su bebé por sí mismas. En ocasiones, los abuelos u otros integrantes de la familia pueden ayudar. Algunas jóvenes deciden entregar a su bebé en adopción. Estas difíciles decisiones implican una gran dosis de coraje y preocupación por el bebé.

Las jóvenes que han terminado la escuela secundaria tendrán mayores oportunidades de conseguir un buen trabajo y de disfrutar una vida más exitosa. En la medida de lo posible, debes terminar la escuela secundaria ahora en lugar de intentar retomar los estudios más tarde. Pídele a tu consejero escolar o algún adulto en quien confíes que te brinden información acerca de qué programas y clases ofrece la comunidad para adolescentes embarazadas.

Algunas comunidades cuentan con grupos de apoyo especialmente dedicados a padres adolescentes. En algunas escuelas secundarias, hay guarderías. Tal vez, un integrante de la familia o un amigo puedan ocuparse del bebé mientras estás en la escuela.

Los acontecimientos dan giros inesperados. Estos cambios suelen brindarte la posibilidad de aprender, de crecer y de desarrollar nuevas fortalezas. Si deseas mantenerte informada acerca de cómo criar a tu hijo, puedes leer libros, asistir a clases o consultar sitios de Internet confiables. Sincérate con tu familia y conversa con tus padres sobre esta nueva etapa de tu vida. Tu pediatra, tus padres, los integrantes de tu familia y otros adultos pueden orientarte cuando estás embarazada y cuando te conviertes en madre.

Actualizado y revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de revisión: agosto de 2004
Revisado originalmente por: George A. Macones, MD y D'Arcy Lyness, PhD





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Nota: Toda la información incluida en este material tiene propósitos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnóstico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.

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