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Educar a un lector veraniego
Cuando llega la indolencia propia de los días de verano y el programa está repleto de acampadas, nadar en la playa o la piscina y salir de viaje con la familia, puede ser un verdadero reto encontrar tiempo para leer.
Pero las habilidades lectoras de los niños no tienen que esfumarse en cuanto concluyen las clases. He aquí algunas formas de conseguir que la lectura sea una parte natural de la diversión veraniega:
Explorar la biblioteca de la localidad o barrio. Visite su biblioteca a fin de encontrar libros y revistas que su hijo no haya visto antes. Muchas bibliotecas disponen de programas de lectura para el verano, clubs de lectura y concursos de lectura incluso para los lectores más jóvenes. Con su propio carnet de biblioteca, un niño se puede sentir realmente mayor cuando vaya a escoger libros por su cuenta.
Leer en la carretera. ¿Piensan realizar un viaje largo en coche? Asegúrese de que los asientos traseros están cargados de las lecturas favoritas de su hijo. Cuando usted no sea el conductor, lea libros en voz alta. Adquiera varios audio-libro (muchas bibliotecas disponen de amplias selecciones) y escúchenlos durante el viaje.
Elaborar libros propios. Escoja una de las partes favoritas de las vacaciones veraniegas, se trate del béisbol, los helados o la piscina, y pídale a su hijo que haga dibujos o recorte fotografías de revistas y catálogos sobre ese tema. Peguen las imágenes en un papel para elaborar un cuadernillo y escriban los textos. Cuando lo tengan listo, léanlo los dos juntos. ¡Y vuélvanlo a leer cuando necesiten desconectarse de momentos malos!
Mantenerse en contacto. Los niños no necesitan irse muy lejos para escribir sobre sus vacaciones veraniegas. A pesar de que su familia se quede en casa durante el verano, su hijo puede enviar postales a sus amigos y parientes para explicarles sus aventuras. Pida a un pariente que se convierta en el amigo de correspondencia de su hijo y anímeles a escribirle semanalmente.
Mantener los rituales de lectura. A pesar de que todo lo demás cambie durante el verano, mantenga las rutinas de lectura. Lea con sus hijos cada día, sea antes de acostarse o bajo la sombra de un árbol en una tarde tranquila. ¡Y no se olvide de llevarse un libro a la playa! ¡Limítese a apartar la arena de las páginas y diga a adiós a las preocupaciones!
Revisado por: Laura L. Bailet, PhD
Fecha de la revisión: febrero de 2010
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Nota: Toda la información incluida en KidsHealth® tiene propósitos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnóstico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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