El síndrome de Marfan es un trastorno de origen genético que afecta al tejido conjuntivo. El tejido conjuntivo proporciona estructura y da sostén a los órganos, vasos sanguíneos, huesos, articulaciones y músculos del cuerpo. El síndrome de Marfan puede provocar problemas en muchas partes del cuerpo, sobre todo en el corazón, los pulmones, los ojos y los huesos.
Este síndrome no se puede curar. Pero los médicos pueden tratar con éxito casi todos los problemas que suelen causar. Este síndrome afecta a cada persona de una manera diferente, pero el síndrome de Marfan no afecta al aprendizaje.
Las personas con este síndrome pueden:
ser más altas de lo esperable teniendo en cuenta a sus parientes cercanos
tener una estructura corporal delgada, con unos dedos de las manos y de los pies finos y delgados
tener la cara larga y delgada, con los ojos hundidos
tener apiñamiento dental
tener escoliosis y anomalías en la estructura del pecho
La actividad física es una importante área de preocupación. Los alumnos con síndrome de Marfan:
no pueden participar en algunos tipos de deportes competitivos o de contacto, como el fútbol americano, el fútbol, el baloncesto, el béisbol, la gimnasia, el levantamiento de pesas, el voleibol y el atletismo, al nivel habitual en que se suelen practicar. Esto se debe al esfuerzo que exigen estos deportes al corazón y a los pulmones y al riesgo potencial de recibir golpes en el pecho. Un plan de educación bien adaptado les puede permitir participar en estos deportes a un nivel adecuado.
Pueden y deben practicar actividades físicas seguras. Las actividades de bajo impacto, como el ciclismo no competitivo, la natación, el baile y caminar, los pueden ayudar a hacer el ejercicio físico que necesitan. Los médicos ayudarán a sus pacientes con síndrome de Marfan a saber qué actividades físicas pueden practicar.
Los alumnos con síndrome de Marfan deben llevar puesta una pulsera de alerta médica y disponer de un plan de cuidados.