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Afrontar tus propios sentimientos cuando tienes sobrepeso

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Reconocer los propios sentimientos

La adolescencia se asocia a todo tipo de cambios, de modo que es normal que un adolescente pase por altibajos emocionales. Si, encima, una persona se enfrenta al sobrepeso, esto se puede sumar a esas emociones.

Por descontado, no a todo el mundo con sobrepeso le preocupa o le molesta el hecho de tener algunos kilos de más. Muchos de nosotros conocemos a personas seguras de sí mismas y felices que tienen sobrepeso y a personas delgadas que son inseguras e infelices. Pero, puesto que la gente se suele sentir presionada para tener determinado aspecto, los adolescentes con problemas de sobrepeso tienen más probabilidades de sentirse mal a causa de su apariencia.

Si tienes sobrepeso puedes sentirte frustrado, enfadado o disgustado. Pero ser consciente de estas emociones difíciles de sobrellevar es el primer paso para poderlas abordar.

Saber identificar nuestras propias emociones es algo que requiere práctica. A veces nuestras emociones son tan súbitas e intensas que nos cuesta saber qué es lo que estamos sintiendo exactamente. Lo mejor es detenerse y prestar atención en cuanto uno se da cuenta de que hay algo que lo altera. Intenta identificar qué es lo que estás sintiendo sin juzgarte a ti mismo. Debes decirte a ti mismo, "Estoy enfadado, [o triste, o frustrado]".

Si estás disgustado, pero no estás seguro del porqué, te puede ayudar mucho hablar con alguien de confianza, como un buen amigo, un familiar o un terapeuta o psicólogo. Conversar sobre las cosas que nos preocupan también nos puede ayudar a encontrar formas de abordar los sentimientos.

Si te cuesta hablar sobre tus sentimientos o crees que los demás no te van a entender, lleva un diario personal, haz un dibujo o alguna otra cosa que te ayude a elaborar o a dar sentido a esas emociones tan difíciles. Cuanto más tiempo dediques a explorar tus emociones, más hábil serás para saberlas afrontar conforme las vayas sintiendo. Y eso también te facilitará el proceso de encontrar soluciones a tus problemas.

Preocupaciones de carácter social

A una persona con sobrepeso le puede preocupar lo que los demás puedan pensar sobre ella. Cuando la gente te juzga de una forma injusta, te puede hacer sentir que lo que te está ocurriendo solo es por tu culpa. Padres, hermanos o amigos bienintencionados pueden empeorar las cosas al hacerte sugerencias sobre la alimentación y el ejercicio. Si bien estas personas hacen comentarios con buena intención, pueden interpretarse como críticas.

Algunos adolescentes con sobrepeso son objeto de burlas y acoso. Las burlas y el acoso pueden hacerte sentir triste o avergonzarte. El temor de ser juzgado te puede llevar a evitar estar con otra gente. Es posible que dejes de hacer las cosas que solías disfrutar. Lo mejor que puedes hacer es participar en situaciones sociales para que tanto tú como otras personas dejen de fijarse en tu peso y pasen a fijarse en ti como persona.

Preocupaciones de carácter social: qué puedes hacer

He aquí algunas idas que te ayudarán a manejar ciertas situaciones de carácter social:

  • Puedes ofrecerte como voluntario para participar en algo que te gusta mucho hacer. Las personas con quienes te relacionarás cuando seas voluntario compartirán tus intereses y todo se centrará en una meta común. 
  • Inscríbete en actividades o clubes extraescolares.
  • Averigua qué actividades organiza tu biblioteca local, la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA, por sus siglas en inglés) o el grupo de teatro juvenil de tu barrio.
  • Concéntrate en hacer uno o dos amigos íntimos. Saber que cuentas con un par de buenos amigos que te apoyarán es importante para pasar los buenos y malos momentos.

Recuerda que todo el mundo experimenta cierta timidez cuando llega a una situación nueva, incluso aquellas personas que parecen realmente seguras de sí mismas. Tal vez prefieras que te acompañe un amigo para que te apoye cuando inicies la nueva actividad. 

Pero, ¿y qué pasa si tus amigos y familiares no te ofrecen la ayuda que necesitas? Si te sientes presionado o incomprendido por tus amigos o parientes, explícales cómo te sientes. Por ejemplo, diles que no te ayudan nada cuando te sugieren que comas como otra persona o cuando te comparan con ella. Hazles saber qué es lo que tú valoras (como un elogio cuando haces bien las cosas) y qué es lo que no te gusta (como los comentarios que te hacen sobre tu peso o las lecciones que te dan sobre la comida y el ejercicio físico). 

Si te acosan

Si se meten contigo o eres objeto de acoso:

  • Busca a un amigo que pueda estar contigo cuando la persona que te acosa esté cerca.
  • Habla con los amigos que te apoyan.
  • Escribe en tu diario personal cómo te hacen sentir los comentarios de los demás. Seguidamente utiliza afirmaciones positivas sobre ti para superar ese dolor y tomar conciencia de tus cualidades. Por ejemplo, puedes compensar un comentario como "¡Qué gordo que estás!" diciéndote a ti mismo: "Mi peso no es el que desearía tener, pero soy una persona buena e interesante".
  • Ignora a la gente que se mete contigo o te acosa con comentarios negativos e inapropiados. Pero, si la situación te afecta mucho, es posible que te interese dar la cara y defenderte. Di cosas positivas sobre ti y habla sobre tus puntos fuertes sin enfrentarte directamente a la persona de un modo que empeoraría las cosas.
  • No te dejes dominar por tus emociones. Si lloras o te enojas les mostrarás a los matones que han dado en el clavo, y es posible que incluso intensifiquen el acoso. Y, si pierdes los estribos, tendrás la sensación de que has perdido el control y te sentirás todavía más indefenso.
  • Habla con tu consejero escolar, uno de tus padres u otro adulto de confianza y pídele ideas sobre cómo deberías reaccionar ante los comentarios hirientes de otras personas.

Autoestima

Hay personas con sobrepeso que tienen la autoestima alta. Saben centrarse en sus logros y enorgullecerse de sí mismos. Pero hay mucha gente que, aparte de luchar con su peso, también lucha con su propia autoestima, sobre todo cuando la gente puede ser poco comprensiva.

Cuando tenemos pensamientos y sentimientos negativos sobre nuestro cuerpo, estos sentimientos pueden repercutir sobre otras áreas de nuestra vida. Los pensamientos negativos pueden afectar a la confianza de esa persona en sí misma y hacer difícil el logro de metas. Por ejemplo, a alguien que piense: "No puedo perder peso" o "Santo Dios, estoy condenado a tener sobrepeso" lo tendrá mucho peor a la hora de intentar adelgazar. Esta es una de las razones de que sea tan importante reconocer las emociones negativas y esforzarse en modificarlas.

Tanto el tiempo que se puede tardar en perder peso como la tendencia natural a tener pequeños "deslices" alimentarios de vez en cuando pueden llevar a la gente con sobrepeso a sentirse desanimada y decepcionada. Esto puede evolucionar hacia la autocrítica, el enfado o incluso la culpa por el hecho de haber decepcionado a amigos y familiares.

A veces, los sentimientos difíciles, acompañados de una constante preocupación por el peso, hacen que una persona coma más de la cuenta. Pero hay una forma de romper el ciclo y construir autoestima sana.

Cuestiones de autoestima: qué puedes hacer

Empieza por quererte a ti mismo. Si eres proclive a despreciar tu cuerpo o a menospreciarte a ti mismo, céntrate en tus virtudes y en aquellas cosas que sabes hacer bien.

Otra buena manera de hacer crecer tu autoestima es cumplir las metas que te has fijado tú mismo. Si estás intentando perder peso, haz que tu meta consista en modificar tu comportamiento, en vez de en perder peso. Fragmenta las grandes metas en metas pequeña, menos exigentes y más realistas, y comprueba lo que has conseguido con regularidad para ir constatando tus pequeños avances. Por ejemplo, tu meta inicial podría consistir en prepararte un almuerzo saludable un día a la semana.

Otra forma de sentirte bien contigo mismo es encontrar a otras personas que te apoyen. Habla con ellas sobre cómo te sientes y sobre cómo te pueden ayudar (incluso aunque solo necesites que te escuchen y te entiendan).

Tu médico es otro recurso que también te puede ir de maravilla. Pide a uno de tus padres que pida hora de visita para que puedas hablar con él sobre tu peso, una nutrición adecuada y el ejercicio físico. Tu médico también te podría remitir a un dietista para que te ayude a diseñar una dieta saludable. El profesional que trabaja en la enfermería de tu centro de estudios también te puede dar buenas ideas sobre cómo hacerte cargo de tu salud.

Depresión

Cuando desaparece la seguridad en uno mismo y la autoestima sufre las consecuencias, resulta sumamente difícil seguir un programa para perder peso. 

Si crees que podrías estar deprimido, díselo a alguien. Si piensas a menudo en la muerte o el suicido, es muy importante que se lo cuentes a uno de tus padres o a otro adulto de confianza (como tu orientador escolar o una autoridad religiosa). Existen líneas de ayuda para crisis relacionadas con el suicidio (como 1-800-SUICIDE, en los EE.UU.) o el 911. Ambas líneas disponen de profesionales entrenados disponibles las 24 horas del día, siete días a la semana.

No hay ninguna duda de que tener sobrepeso puede ser muy duro, tanto desde el punto de vista emocional como desde el físico. Pero hay formas de sentirse mejor, como tomar conciencia de las propias emociones, pensar en positivo y contar con el apoyo de otras personas.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: junio de 2018