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Tratamiento de la diabetes tipo 2

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Después de que a un niño o adolescentes le diagnostiquen una diabetes tipo 2, el paso siguiente consiste en elaborar un plan de control de la diabetes para ayudarlo a controlar esta enfermedad y a mantenerse sano y activo.

Los planes de tratamiento de la diabetes tipo 2 se basan en las necesidades específicas de cada niño y en las recomendaciones de su equipo de atención de la diabetes.

El tratamiento de la diabetes tipo 2: aspectos fundamentales

Qué pasa en la diabetes?

La concentración de glucosa en sangre es la cantidad de glucosa que contiene la sangre. La glucosa es la principal fuente de energía de las células del cuerpo y llega a todas ellas a través del torrente sanguíneo. Hay una hormona, llamada insulina, que permite que la glucosa entre en las células. En la diabetes de tipo 2, el cuerpo no responde con normalidad a la insulina; por lo tanto, a la glucosa le resulta más difícil entrar en ellas. Esto hace que aumente la concentración de glucosa en sangre.

Las metas del tratamiento consisten en controlar la diabetes de tal modo que se minimicen sus síntomas; prevenir posibles problemas de salud a corto y largo plazo; y ayudar a los niños a desarrollarse con normalidad desde los puntos de vista físico, mental, social y emocional. Para hacer esto, los padres y los niños deben tratar de mantener las concentraciones de azúcar en sangre lo más cerca posible de lo normal.

Es importante tratar otras afecciones relacionadas con la diabetes tipo 2, como la obesidad, la hipertensión arterial y la concentración de lípidos en sangre.

Por lo general, los niños con diabetes tipo 2 necesitan:

  • tener una alimentación equilibrada y saludable, así como seguir un plan de alimentación
  • hacer ejercicio con regularidad
  • tomar medicamentos siguiendo las indicaciones del médico
  • controlar la concentración de azúcar en sangre con regularidad

Una de las claves del tratamiento de la diabetes tipo 2 consiste en ayudar a los niños a adoptar unos hábitos más saludables. Puesto que la mayoría de los niños tienen sobrepeso cuando les diagnostican esta enfermedad, es importante favorecer una alimentación sana y animarlos a hacer ejercicio físico para evitar que ganen más peso o facilitar que lo pierdan mientras nos aseguramos de que crecen y se desarrollan adecuadamente.

Comer de forma saludable y seguir un plan de alimentación

El aumento de peso ocurre cuando una persona ingiere más calorías de las que gasta a través de la actividad física. El cuerpo almacena ese exceso de calorías en forma de grasa. Con el tiempo, este aumento de peso puede llevar a la obesidad y a enfermedades relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas.

Los niños con diabetes tipo 2 que están tratando de perder peso siguen necesitando energía para desarrollarse con normalidad. Para obtener esta energía, necesitarán ingerir una cantidad suficiente de calorías que le permita crecer sin acumular demasiada grasa. La mejor forma de conseguirlo consiste en ingerir alimentos nutritivos y hacer ejercicio con regularidad.

A muchos padres les preocupa cómo alimentar a un hijo afectado por una diabetes tipo 2. La clave está en seguir una dieta sana y equilibrada. A los niños con diabetes les interesa seguir el mismo tipo de dieta que aquellos que no padecen esta enfermedad: una dieta que incluya una amplia variedad de alimentos nutritivos que ayudan al cuerpo a crecer y a funcionar adecuadamente.

Los tres tipos principales de nutrientes presentes en los alimentos son: los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas, que proporcionan energía en forma de calorías. Los alimentos que contienen hidratos de carbono son los que más hacen aumentar la concentración de azúcar en sangre. Los alimentos que contienen mayoritariamente proteínas y/o grasas no afectan tanto la concentración de azúcar en sangre.

Nuestro cuerpo necesita muchos nutrientes, en distintas cantidades, para funcionar adecuadamente. Por lo tanto, cuando usted y el equipo de atención de la diabetes de su hijo creen un plan de alimentación para la diabetes a fin de ayudar a mantener la concentración de azúcar en sangre de su hijo dentro de unos márgenes normales, este plan incluirá una amplia variedad de nutrientes.

Los planes de alimentación suelen incluir el desayuno, el almuerzo y la cena, aparte de los pequeños y programados tentempiés entre comidas. El plan no limitará a su hijo a alimentos específicos, pero los guiará a la hora de elegir dentro de cada grupo básico de alimentos para conseguir un equilibrio saludable.

Los planes de alimentación se basan en la edad del niño, su nivel de actividad física, sus horarios, los alimentos que le gustan y los que le disgustan, y debe ser lo bastante flexible como para acomodar situaciones especiales, como las fiestas y las vacaciones. El plan de alimentación debería facilitar la meta de mantener el azúcar en sangre dentro de unos márgenes saludables.

El plan de alimentación también puede recomendar limitar el consumo de grasas y de calorías "vacías" (alimentos con muchas calorías pero muy pocos nutrientes). De todos modos, todo el mundo debe limitar el consumo de estos alimentos; su consumo excesivo lleva al aumento de peso y a problemas de salud a largo plazo, como las enfermedades cardíacas, que, precisamente, las personas con diabetes corren un mayor riesgo de padecer.

Controlar las raciones

El control de las raciones, incluso las de alimentos saludables, es importante para los niños con una diabetes tipo 2 porque suelen pesar más que los que no padecen esta enfermedad. Cuando su hijo siga su plan de alimentación, tenga cuidado con los alimentos que se venden especialmente para gente con diabetes. Los alimentos sin azúcares o sin grasas no siempre son alimentos sin calorías o, ni siquiera, bajos en calorías.

Un dietista autorizado puede ayudarlo a elegir y a cocinar alimentos más saludables, a leer las etiquetas alimentarias y a saber cuánta cantidad debería comer su hijo cada día. El dietista también puede adaptar los planes de alimentación dependiendo de cómo esté cumpliendo su hijo con sus metas de control del peso corporal. Si el equipo de cuidado de la diabetes de su hijo no dispone de dietista, pida al médico de su hijo que le recomiende uno.

Hacer ejercicio físico con regularidad

El ejercicio físico regular es una parte importante del tratamiento de la diabetes. Los niños y los adolescentes con sobrepeso y diabetes tipo 2 tienden a ser menos activos; por eso, el ejercicio es una parte muy importante del plan de tratamiento.

El ejercicio físico ayuda al cuerpo a mejorar su respuesta a la insulina, lo que ayuda a controlar la concentración de azúcar en sangre. También ayuda al cuerpo a quemar más calorías, lo que puede reducir el exceso de grasa corporal. Y es más saludable para niños que están creciendo y que tienen sobrepeso quemar más calorías a través del ejercicio físico que a través de una importante restricción de la cantidad de alimentos que ingieren.

La actividad física regular también ayuda a reducir el riesgo a contraer otras enfermedades crónicas, como el cáncer. Aparte de todos estos efectos beneficiosos, el ejercicio físico puede ayudar a los niños con diabetes a:

  • mantener los lípidos en la sangre y la tensión arterial bajo control
  • conseguir un corazón, unos pulmones y unos vasos sanguíneos en buen estado, y mantenerlos así
  • sentirse más normales por poder hacer cosas que pueden hacer los niños sin diabetes

Los niños no tienen que ser unos atletas para beneficiarse de la actividad física. Actividades como pasear al perro, ayudar en las tareas domésticas y jugar en el exterior con los amigos son perfectas; cualquier cosa que los haga tener el cuerpo en movimiento de forma regular puede hacer grandes cosas para ayudar a controlar la diabetes.

Evitar posibles problemas durante el ejercicio físico

Para evitar problemas durante el ejercicio físico, los niños con diabetes tipo 2 pueden necesitar:

  • tomar un tentempié adicional antes de la actividad
  • llevar consigo tentempiés, agua y suministros de insulina cuando hagan ejercicio
  • medir su concentración de azúcar en sangre antes, durante y después de hacer ejercicio
  • asegurarse de que sus entrenadores saben que tienen diabetes y qué tendrían que hacer si ocurriera algún problema

Asegúrese de que su hijo lleve una pulsera de identificación médica (siempre debería llevarla puesta, pero es aún más importante que la lleve puesta mientras haga ejercicio físico, deporte, gimnasia o actividades de mantenimiento).

El equipo de atención de la diabetes le dará recomendaciones para ayudar a su hijo a prepararse para hacer ejercicio físico o para unirse a un equipo deportivo. También les dará indicaciones para ayudarlos, a usted y a su hijo, a responder ante cualquier problema relacionado con la diabetes que podría surgir durante el ejercicio, como una hipoglucemia (poco azúcar en sangre) o una hiperglucemia (mucho azúcar en sangre).

Tomar los medicamentos según las indicaciones del médico

A veces, la dieta y el ejercicio físico bastan para controlar las concentraciones de azúcar en sangre en niños que padecen una diabetes tipo 2. Pero habrá algunos niños que necesitarán tomar unos comprimidos para ayudar a la insulina a funcionar mejor. Estos comprimidos no son un tipo de insulina.

A veces, los comprimidos para la diabetes, incluso cuando se combinan con la dieta y el ejercicio físico, no bastan para mantener la concentración de azúcar en sangre bajo control, de modo que el niño se debe inyectar también insulina. Los ácidos y los jugos digestivos del estómago y de los intestinos descompondrían y destruirían la insulina se si se tragara; por eso, esta hormona no se puede tomar en forma de comprimido. La única forma de introducir la insulina en el cuerpo es mediante una inyección o una bomba de insulina.

No hay una forma universal de administrar insulina que sea válida para todos los casos: los tipos de insulina utilizados y la cantidad de inyecciones diarias que necesita cada niño dependerán de su plan de control de la diabetes. Habitualmente, los niños se inyectan una combinación de varios tipos distintos de insulina para controlar el azúcar que circula por su sangre después de comer y entre las comidas. Además, no se puede cancelar el efecto de la insulina una vez que se ha inyectado; por lo tanto, la dosis de insulina se debe ajustar para controlar el aumento del azúcar en sangre que ocurre con las comidas y para proporcionar la insulina que necesita el cuerpo entre las comidas y por la noche.

Seguir un horario de comidas regular puede hacerlo más fácil. Seguir un horario regular para comer puede funcionar bien con los niños pequeños, pero seguir una rutina puede ser un reto para los niños mayores, cuyos horarios escolares, de actividades sociales y de sueño suelen variar. El equipo de atención de la diabetes lo puede ayudar a resolver los problemas relacionados con cómo organizar las comidas y las inyecciones de insulina.

Recuerde que llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico con regularidad y tener un peso saludable pueden mejorar la concentración de azúcar en sangre considerablemente. Algunos niños que siguen el plan de tratamiento para la diabetes tipo 2 hasta pueden dejar de inyectarse insulina.

Medir la concentración de azúcar en sangre

El tratamiento de la diabetes tipo 2 también implica medir la concentración de azúcar en sangre con regularidad y responder a sus resultados. Controlar la concentración de azúcar en sangre ayuda a los niños con diabetes a encontrarse mejor, a crecer y desarrollarse con normalidad y a reducir el riesgo de complicaciones relacionadas con la diabetes en el futuro.

El plan de tratamiento de la diabetes indica cuántas veces al día se debe medir la concentración de azúcar en sangre, siendo esta la única forma de conocer la eficacia del control diario del azúcar en sangre.

El equipo de atención de la diabetes también le explicará cuáles son las concentraciones de azúcar en sangre que su hijo debería tener. Por lo general, los niños con diabetes tipo 2 deben medir su concentración de azúcar en sangre con un medidor de glucosa en sangre o glucómetro por lo menos dos veces al día, pero es posible que un niño tenga que hacer más mediciones si se medica con insulina, acaba de recibir el diagnóstico, o tiene dificultades para controlar la concentración de azúcar en sangre.

Es posible que el equipo de atención de la diabetes recomiende que su hijo use un monitor de glucosa continuo (MGC). Un MGC es un aparato portátil que mide la concentración de glucosa en sangre cada pocos minutos a lo largo de todo el día. Se mide mediante un sensor parecido a una aguja que se introduce debajo de la piel de una forma segura para que no se mueva de su sitio. Un sensor se puede utilizar a lo largo de una semana y luego debe ser sustituido por un nuevo sensor. Las frecuentes lecturas del MGC los pueden ayudar, a usted y al equipo de atención de la diabetes, a mejorar en la detección de posibles problemas y a ajustar las dosis de insulina de su hijo y el plan de control de su diabetes para mejorar el control de su azúcar en sangre.

Un medidor de glucosa en sangre o un MGC mide la concentración de azúcar en sangre en el momento en que se hace la prueba. Hay otra prueba relacionada con la medición del azúcar en sangre, la prueba de la hemoglobina glicosilada (hemoglobina A1c o HbA1c), que muestra el promedio de las concentraciones de azúcar en sangre que se han tenido durante los últimos meses.

A modo de conclusión

En algunas ocasiones, tratar y controlar la diabetes puede parecer una tarea ardua y agobiante. Pero el equipo de atención de la diabetes que lleva a su hijo está ahí para ayudarlo.

El plan de control de la diabetes de su hijo debe estar por escrito, ser fácil de entender y detallado, para que usted lo pueda utilizar con rapidez. Así mismo, usted debería disponer de los nombres y de los números de teléfono de los miembros del equipo de atención de la diabetes de su hijo en caso de emergencia o de que tuviera alguna duda sobre cómo cuidar de la diabetes de su hijo.

Aparte del tratamiento estándar de la diabetes, es posible que también haya oído hablar de tratamientos alternativos o complementarios, como las hierbas medicinales y los suplementos vitamínicos o minerales. Aunque prosiguen las investigaciones para determinar sus posibles efectos beneficiosos, los estudios aún no han podido probar la eficacia de ninguno de estos tratamientos. Hasta podrían ser peligrosos para los niños y los adolescentes con diabetes tipo 2, sobre todo si se usan como sustituto de los tratamientos recomendados médicamente. Hable con el equipo de atención de la diabetes de su hijo si tiene alguna pregunta al respecto.

Día tras día, investigadores de todo el mundo están trabajando para encontrar una cura para la diabetes, y ha habido avances que hacen que su tratamiento sea más fácil y resulte más eficaz. Es posible que, en breve, la insulina pueda estar disponible en forma de comprimido, de parche o de espray, y los científicos continúan investigando para mejorar los resultados de los trasplantes de páncreas o de islotes pancreáticos. También se están probando versiones de "páncreas artificial", un dispositivo que detecta continuamente la concentración de azúcar en sangre y que fabrica insulina directamente a partir de esos datos.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: enero de 2018