Educar a un lector de verano (para Padres)
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Educar a un lector de verano

Revisado por: Kandia N. Lewis, PhD

Cuando llegue el verano y la agenda de su hijo pase a estar ocupada por ir a la piscina, los campamentos y las vacaciones de toda la familia, puede ser difícil encontrar un momento para leer.

Pero las habilidades lectoras de los niños se deberían seguir desarrollando aunque estén de vacaciones. Aquí encontrará algunas formas de hacer que la lectura sea una parte natural de la diversión del verano:

Explore su biblioteca. Visite su biblioteca local para pedir prestados libros y revistas que su hijo no haya visto antes. Muchas bibliotecas disponen de programas de lectura para el verano, clubes de lectura y concursos de lectura incluso para los lectores más pequeños. A menudo, ofrecen recompensas, como un libro gratis, cuando los niños completan sus listas de lectura para el verano. Los niños pequeños disfrutarán pidiendo libros prestados con su propio carné de biblioteca.

Lea mientras viajen. ¿Tienen un largo viaje en coche, autocar, tren o avión por delante? Asegúrese de llevar los libros favoritos de su hijo. Si usted no es quien conduce, puede leer libros en voz alta. Consiga algunos audio-libros (muchas bibliotecas cuentan con amplios surtidos) y escúchenlos mientras viajan.

Creen sus propios libros. Elija una de las partes favoritas del verano de toda la familia, ya sea jugar al fútbol, tomar un helado, salir de viaje o ir a la piscina, y dígale a su hijo que dibuje o recorte imágenes de revistas relacionadas con ese tema. Peguen las imágenes en hojas de papel para crear un libro, y anime a su hijo a escribir un texto en cada página. Un niño pequeño le puede dictar la historia para que usted la escriba (usando las palabras de su hijo). Cuando lo hayan terminado, lean el libro juntos.

Manténgase en contacto. No hace falta que los niños se vayan de viaje para escribir sobre sus vacaciones de verano. Aunque su familia se quede en casa, puede animar a su hijo a enviar postales, cartas o correos electrónicos a amigos y familiares. Pídale a un pariente que sea el amigo por correspondencia de su hijo y fomente un intercambio semanal de cartas, postales o correos electrónicos.

Sigan con los rituales de lectura. Incluso aunque todo lo demás cambie durante el verano, mantenga las rutinas de lectura que ya se habían establecido en su casa. Lea con sus hijos todos los días, bien justo antes de la hora de dormir o bien a la sombra de un árbol en una tarde relajada. ¡Y no se olvide de llevarse un libro a la playa! ¡Bastará con quitar la arena de las páginas para poderlas leer!

Revisado por: Kandia N. Lewis, PhD
Fecha de revisión: septiembre de 2018