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Otras enfermedades que son más comunes en personas con diabetes tipo 1

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Los niños y adolescentes con diabetes tipo 1 presentan un mayor riesgo de tener otros problemas de salud, muchos de los cuales son trastornos autoinmunitarios. El equipo médico para el tratamiento de la diabetes observará a los niños para detectar señales de estos problemas. Pero los padres también deben saber a qué tienen que estar atentos para poder alertar a los médicos y recibir tratamiento, si es necesario.

¿Qué son los trastornos autoinmunitarios?

En los trastornos autoinmunitarios, el sistema inmunitario ataca al tejido sano del propio cuerpo como si se tratara de elementos invasivos. Un ataque grave puede afectar el funcionamiento de una parte del organismo.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmunitaria. El páncreas no puede generar insulina porque el sistema inmunitario ataca y destruye las células que producen insulina. Los niños y adolescentes con diabetes tipo 1 están en riesgo de tener otros problemas autoinmunitarios, pero en realidad estos no son causados por la diabetes.

Los médicos aún no están totalmente seguros de por qué ocurren las enfermedades autoinmunitarias. Pero, probablemente, la genética desempeña un papel importante porque los parientes de las personas con diabetes tipo 1 tienen más probabilidades de tener enfermedades autoinmunitarias.

La mayoría de los niños con diabetes tipo 1 jamás necesitan tratamiento para otro trastorno autoinmunitario. Pero los que sí requieren tratamiento, podrían desarrollar:

Estos trastornos pueden desarrollarse antes de que el niño sea diagnosticado con diabetes tipo 1 o meses o años después del diagnóstico de diabetes.

¿Qué son los trastornos de la tiroides?

Los niños y adolescentes con diabetes tipo 1 tienen más probabilidades de tener trastornos que afecten la tiroides. La tiroides, que forma parte del sistema endocrino, produce hormonas que ayudan a controlar el metabolismo y el crecimiento. Estas hormonas desempeñan un rol en el desarrollo de los huesos, en la pubertad y en muchas otras funciones del organismo.

La enfermedad tiroidea es bastante común en personas con diabetes tipo 1 y afecta a entre un 15 % y 20 % de esta población.

En la enfermedad tiroidea, la tiroides tal vez produzca demasiada hormona tiroidea (hipertiroidismo) o muy poca hormona (hipotiroidismo). Tanto el hipertiroidismo como el hipotiroidismo pueden ir acompañados de un agrandamiento de la tiroides, que se llama bocio. Este agrandamiento no siempre es visible.

El hipertiroidismo puede provocar nerviosismo, irritabilidad, mayor sudoración, intolerancia al calor, cansancio, problemas de sueño, ritmo cardíaco acelerado, períodos menstruales irregulares en las mujeres y debilidad muscular. Las personas también pueden bajar de peso aunque estén comiendo más de lo habitual. Los ojos tal vez estén irritados o parezcan más saltones. A veces, el tejido que se encuentra alrededor del ojo se inflama e hincha, y los ojos parecen sobresalir.

Las personas con hipotiroidismo leve quizás se sientan bien y no tengan síntomas. Pero los síntomas pueden ser más notorios si la afección empeora. Las personas con tiroides con un funcionamiento reducido quizás se sientan deprimidas y lentas, o aumenten de peso aunque no coman más ni hagan menos ejercicio físico de lo habitual. Los niños con hipotiroidismo también pueden tener un crecimiento lento, desarrollo sexual lento, períodos menstruales irregulares en el caso de las mujeres, debilidad muscular, piel seca, pérdida del cabello, falta de memoria y problemas para concentrarse.

Para comprobar si existe un trastorno de la tiroides, el médico tal vez haga preguntas sobre los síntomas y palpe el cuello del niño en busca de un agrandamiento de la tiroides, o solicite análisis de sangre.

Los niños con problemas en la tiroides podrían tomar medicamentos recetados para recuperar los niveles normales de hormona tiroidea.

¿Qué es la enfermedad celíaca?

La enfermedad celíaca es un trastorno autoinmunitario que afecta a aproximadamente 1 de cada 20 personas con diabetes tipo 1. Afecta la capacidad del intestino para tolerar el gluten, que está presente en cereales como el trigo, la cebada y el centeno.

Cuando los niños que tienen enfermedad celíaca comen alimentos con gluten, el sistema inmunitario reacciona y provoca síntomas gastrointestinales. Con el transcurso del tiempo, la exposición al gluten daña el intestino delgado e impide que este absorba adecuadamente los nutrientes de los alimentos.

Algunas personas no tienen síntomas, pero otras tal vez tengan diarrea, dolor abdominal, gases, hinchazón, pérdida de peso, falta de apetito o cansancio. Algunos niños y adolescentes tienen problemas de crecimiento porque no están recibiendo suficientes nutrientes. Si la enfermedad celíaca no se trata, puede provocar hipoglucemia, osteoporosis (una enfermedad que provoca fragilidad en los huesos) y algunos tipos de cáncer.

Si su hijo tiene diabetes tipo 1, el médico probablemente le haga un análisis de sangre para ver si tiene enfermedad celíaca, aunque no tenga ningún síntoma. Si el médico cree que puede tener enfermedad celíaca, tal vez su hijo deba hacerse una biopsia del intestino delgado (la extracción de un pequeño trozo de tejido del intestino delgado para examinarlo) a fin de confirmar el diagnóstico.

Los niños y adolescentes con enfermedad celíaca deben hacer una dieta libre de gluten (sin productos de trigo, cebada y centeno). Aun así necesitan una dieta equilibrada para permanecer sanos y mantener un buen control de los niveles de azúcar en sangre. Por lo tanto, es posible que el médico le recomiende consultar a un dietista titulado para aprender a escoger y preparar alimentos sin gluten.

¿Qué es la enfermedad de Addison?

La enfermedad de Addison, un tipo de insuficiencia suprarrenal, afecta las glándulas suprarrenales del sistema endocrino. Estas glándulas producen hormonas, incluidas el cortisol y la aldosterona, que ayudan a controlar muchas funciones del organismo, en especial las que están relacionadas con la respuesta al estrés. Afectan la presión arterial, el balance hídrico, la función cardíaca, el sistema inmunitario, la respuesta del organismo a la insulina, el metabolismo y la sensación de alerta y bienestar de una persona. En la enfermedad de Addison, las glándulas suprarrenales no producen suficiente cortisol y tal vez no generen suficiente aldosterona.

Los signos y síntomas de la enfermedad de Addison comienzan a aparecer lentamente. Estos incluyen cansancio, debilidad muscular, falta de apetito o pérdida de peso. Algunas personas tienen náuseas, vómitos, diarrea, mareos y baja presión arterial, decoloración de la piel (en especial en los pliegues de la piel, como los codos), irritabilidad, depresión o períodos irregulares.

En aproximadamente 1 de cada 4 personas con enfermedad de Addison, los síntomas no aparecen hasta que son desencadenados por un acontecimiento estresante, como una enfermedad o un accidente. Estos síntomas pueden ser más graves y aparecer de forma repentina. Esto recibe el nombre de crisis suprarrenal o insuficiencia suprarrenal aguda. Si a su hijo le ocurre esto, es importante que busque ayuda médica inmediatamente.

Cuando los médicos sospechan la presencia de la enfermedad de Addison, hacen análisis de sangre y de orina para diagnosticarla. La afección se trata con medicamentos que restablecen los niveles normales de las hormonas suprarrenales.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

Es imposible prevenir estos problemas de salud relacionados con la diabetes tipo 1. Pero la buena noticia es que los trastornos de la tiroides, la enfermedad celíaca y la enfermedad de Addison suelen tratarse con éxito.

Si sabe a qué signos y síntomas estar atento y se asegura de que su hijo haga los controles regulares, ayudará a reducir o prevenir los efectos de estos trastornos.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: febrero de 2018