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La costocondritis

Que un niño se queje de que le duele el pecho suele bastar para asustar a cualquier padre: "¿Podría tratarse de un ataque de corazón?"

Por suerte, la respuesta suele ser no. Los ataques de corazón son sumamente raros en los niños. La mayoría de las veces, el dolor torácico en un niño o adolescente se debe a una afección completamente inofensiva llamada costocondritis.

Sobre la costocondritis

La costocondritis es una dolorosa inflamación del cartílago que une las costillas al esternón. Es una de las causas más frecuentes de dolor de pecho en niños y adolescentes, siendo el sexo femenino el que lo presenta más a menudo.

El esternón es el hueso que se puede palpar en la parte central del pecho, descendiendo desde la base de la garganta hasta el estómago. Las costillas se conectan al esternón mediante un cartílago elástico en unos puntos llamados articulaciones costoesternales. La costocondritis puede afectar a una o más de estas articulaciones y es ahí donde el niño experimenta el dolor. Por este motivo, a veces esta afección se conoce como “dolor de la pared torácica” o “síndrome costoesternal”.

La costocondritis se puede asociar a un dolor agudo y punzante, que puede hacer pensar en un ataque de corazón u otra afección cardíaca. Por lo general, se trata de una afección inofensiva que suele desaparecer por sí sola al cabo de dos o tres días. De todos modos, a veces puede durar más, hasta varias semanas o meses.

Causas

Los médicos no suelen poder identificar la causa exacta de la costocondritis, aunque a veces se asocia a:

  • una lesión en las costillas o el esternón
  • tensión o sobrecarga provocada por haber levantado objetos pesados o hacer un ejercicio agotador
  • tos recurrente (que puede acompañar a algunas infecciones)

Síntomas

Los principales síntomas de la costocondritis son el dolor y las molestias en el pecho. Se suele notar un dolor agudo en el lado izquierdo del esternón, aunque también es posible sentirlo a ambos lados del pecho. El dolor puede empeorar cuando el niño hace respiraciones profundas, tose, mueve la parte superior del cuerpo o se presiona el área afectada. Se puede aliviar ligeramente cuando el niño se deja de mover o respira de una forma más superficial, pero generalmente no desaparecerá por completo.

Aunque un ataque de corazón es muy poco probable que sea la causa del dolor de pecho en los niños, ayuda mucho saber en qué difiere el dolor propio de la costocondritis del propio de un infarto de miocardio:

  • El dolor propio de un ataque de corazón suele estar más extendido y se experimenta también en otras partes del cuerpo, como los brazos y el cuello, en vez de solo en el pecho. Además, se suele notar como si viniera de debajo del esternón.
  • El dolor propio de la costocondritis se suele experimentar en un área reducida del pecho y se nota como si viniera directamente del lugar donde el esternón se une a las costillas.

Diagnóstico

Si su hijo tiene un dolor en el pecho que no remite, llame al médico o diríjase al servicio de urgencias de un hospital. Aunque un dolor de pecho es muy raro que indique algo grave en los niños, en algunas ocasiones se puede tratar de una emergencia que requiere atención médica inmediata.

Para diagnosticarle una costocondritis a su hijo, el médico le hará a su hijo preguntas sobre sus síntomas y le palpará el pecho, examinándolo a lo largo del esternón y el lugar por donde este hueso se une a las costillas. Aunque la costocondritis no se puede detectar mediante una radiografía, es posible que el médico pida esta prueba a fin de descartar otras posibles causas de dolor de pecho, como una neumonía.

Tratamiento

La costocondritis suele remitir por sí sola sin necesidad de tratamiento alguno al cabo de pocos días o semanas. Pero, si usted está preocupado porque su hijo presenta un dolor que no desaparece, hable con su médico.

Mientras dure el dolor, es probable que el médico recomiende darle a su hijo medicamentos para el dolor (analgésicos) de venta sin receta médica, como el ibuprofeno o el naproxeno para aliviarle los síntomas. El hecho de aplicar compresas calientes o una esterilla eléctrica (en el modo de menor potencia) en el área dolorida también puede aliviar el dolor.

Hasta que su hijo no se encuentre mejor, asegúrese de que descansa mucho y evita cualquier actividad que le empeore el dolor.

Prevención

Puesto que no siempre se sabe cuál es la causa de la costocondritis, no es posible prevenirla. Pero puede ayudar a su hijo a evitarla.

En primer lugar, identifique y corrija aquellas actividades que pueden provocar este tipo de dolor en los niños. La costocondritis se suele desencadenar al levantar y trasportar objetos pesados, como el hecho de llevar una mochila demasiado cargada, sobre todo cuando se cuelga solo de un hombro, algo que hacen muchos niños. Si su hijo tiene que trasportar una gran cantidad de libros entre su casa y la escuela, cómprele una mochila estable y resistente que reparta bien el peso a ambos lados de la espalda y asegúrese de que la lleva colgada de ambos hombros.

Fecha de revisión: enero de 2015