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La leucemia

Revisado por: Kate M. Cronan, MD

¿Qué es la leucemia?

La leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos. Los glóbulos blancos (también conocidos como leucocitos) combaten las infecciones y otras enfermedades.

En la leucemia, la médula ósea (el tejido esponjoso que hay dentro de los huesos) fabrica muchos glóbulos blancos que no son normales. Estos glóbulos blancos anormales saturan la médula ósea y entran en el torrente sanguíneo. A diferencia de los glóbulos blancos sanos, esos glóbulos blancos anormales no pueden proteger al cuerpo de las infecciones.

A veces, la leucemia se extiende desde la médula ósea a otras partes del cuerpo, como el pecho, el cerebro o el hígado.

La leucemia es el tipo de cáncer más frecuente en los niños. Pero la mayoría de los niños y adolescentes a quienes se les trata la leucemia se curan de esta enfermedad.

Tipos de leucemia

La mayoría de los casos de leucemia en los niños son de:

Entre los tipos menos frecuentes de leucemia en los niños, se incluyen los siguientes:

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la leucemia?

Los niños con leucemia pueden tener más infecciones virales o bacterianas que otros niños. Esto ocurre porque sus glóbulos blancos no pueden combatir las infecciones.

También pueden desarrollar anemia, que es cuando la cantidad de glóbulos rojos es demasiado baja. Esto ocurre porque las células de la leucemia saturan la médula ósea, lo que impide que la médula ósea fabrique una cantidad normal de glóbulos rojos encargados de trasportar oxígeno.

Los niños con anemia pueden:

  • estar pálidos
  • estar muy cansados, débiles o faltarles el aliento mientras juegan
  • tener facilidad para que se les formen moretones, tener muchas hemorragias nasales, o sangrar durante mucho tiempo después de hacerse un corte sin importancia

Otros síntomas de la leucemia son los siguientes:

  • dolor óseo y/o articular, que a veces causa renguera (cojera)
  • ganglios linfáticos inflamados en el cuello, la ingle u otras partes del cuerpo
  • falta de apetito y pérdida de peso
  • fiebre no asociada a otros síntomas
  • dolor abdominal

A veces, la leucemia se puede extender, o formar metástasis. Si se extiende y afecta al cerebro, sus síntomas pueden incluir dolores de cabeza, convulsiones, problemas de equilibrio o problemas en la vista. Si se extiende y afecta a los ganglios linfáticos del pecho, los síntomas pueden incluir problemas para respirar y dolor de pecho.

Causas de la leucemia

Los médicos no saben exactamente cuál es la causa de la leucemia. Pero la mayoría de los casos ocurren cuando tiene lugar un cambio (mutación) en un gen que ocurre de forma espontánea. Esto significa que no se trata de una mutación genética trasmitida por los padres.

Los niños son más proclives a desarrollar una leucemia si:

  • tienen un gemelo que ha tenido leucemia siendo muy joven
  • tienen un mellizo u otro hermano con leucemia
  • se han sometido a radioterapia o a quimioterapia para tratar otros tipos de cánceres
  • han tomado medicamentos que debilitan el sistema inmunitario después de someterse a un trasplante de órganos
  • tienen un problema de salud de base genética, como los siguientes:

¿Quién puede desarrollar una leucemia?

La leucemia afecta a adultos y a niños. Es más frecuente en los niños que en las niñas. Hay diferentes tipos de leucemia que afectan a grupos diferentes de niños:

  • La leucemia linfoblástica aguda (ALA) es más frecuente en niños de 2 a 8 años de edad.
  • La leucemia mieloide aguda (LMA) pueden ocurrir en cualquier edad, pero la mayoría de los casos afectan a niños menores de 2 años y a adolescentes.
  • La leucemia mielógena crónica (LMC) es la más frecuente en los adolescentes.
  • La leucemia mielomonocítica juvenil (LMMJ) afecta a bebés y a niños de hasta 3 años de edad.

¿Cómo se diagnostica la leucemia?

Para saber si un niño padece una leucemia, el médico:

  • Hará preguntas sobre los síntomas que presenta el niño.
  • Hará una exploración física al niño para detectar posibles signos de infección, anemia, sangrados inusuales y ganglios linfáticos inflamados.
  • Palpará el abdomen del niño para evaluar el tamaño del hígado y del bazo porque la leucemia puede hacer que estos órganos aumenten de tamaño.

El médico también pedirá algunos análisis de sangre. Dependiendo de los resultados, es posible que también solicite más pruebas, como las siguientes:

  • una biopsia de médula ósea
  • una punción lumbar
  • pruebas de diagnóstico por la imagen, como radiografías
  • pruebas genéticas

¿Cómo se trata la leucemia?

Un oncólogo pediátrico (un médico especializado en el cáncer infantil) será quien dirija el equipo médico que trate la leucemia de su hijo. El oncólogo trabaja con otros especialistas, como enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos y cirujanos.

La quimioterapia es el principal tratamiento de la leucemia en los niños. Las dosis y los medicamentos usados pueden diferir en función de la edad del niño y del tipo de leucemia que tenga.

Otros tratamientos incluyen:

  • la radioterapia: rayos X de alta energía para matar las células cancerosas
  • terapia dirigida: medicamentos específicos que detectan y atacan a las células cancerosas sin perjudicar a las células normales
  • trasplante de células madre: introducir en el cuerpo células madre sanas

De cara al futuro

Con un tratamiento adecuado, el pronóstico de los niños y adolescentes con leucemia es bastante bueno.

En la infancia, la mayoría de las leucemias tienen índices de remisión muy altos, algunas de hasta el 90%. Por remisión, entendemos que los médicos dejan de detectar células cancerosas en el cuerpo del paciente. La mayoría de los niños con leucemia se curan. Esto significa que están en remisión permanente.

Tener un hijo a quien se le debe tratar un cáncer puede ser muy duro para cualquier familia. Pero usted no está solo. Si quiere buscar apoyo, hable con alguna persona del equipo que trata a su hijo o con un trabajador social del hospital. Existen muchos recursos para ayudarlos, a usted y a su hijo.

También puede encontrar información y apoyo en línea en:

Revisado por: Kate M. Cronan, MD
Fecha de revisión: abril de 2019