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La rabia

Revisado por: Nicole A. Green, MD

La rabia es una infección grave del sistema nervioso. El sistema nervioso controla todo lo que haces: desde respirar hasta caminar.

Las personas pueden contagiarse la rabia por la mordedura o el rasguño de un animal que porta el virus de la rabia. Afortunadamente, son muy pocas las personas que se contagian la rabia y, en la actualidad, la mayoría de los casos se deben a animales salvajes. Si una persona es mordida por un animal con rabia, el tratamiento inmediato puede prevenir la enfermedad.

Mordeduras de animales

La rabia es muy grave y puede enfermar mucho a una persona: el cerebro de la persona afectada puede inflamarse y esta puede fallecer.

Por eso es que es tan importante que alguien que ha sido mordido por un animal consulte a un médico. Esto es especialmente importante si la persona fue mordida por un animal salvaje, como una ardilla o un murciélago. Pero cualquier mamífero puede tener rabia, incluso las mascotas domésticas, como los perros, los gatos y hasta los hurones. Las mascotas domésticas pueden recibir la vacuna antirrábica para su protección y la de sus dueños. Los animales que no son mamíferos, como los pájaros, los peces, las tortugas y las serpientes, no pueden contraer la rabia.

Los animales infectados con rabia tienen el virus en la saliva; por lo tanto, si muerden a alguien, el virus tiene una forma de entrar en el cuerpo de esa persona. También se puede contagiar la rabia con el arañazo de un animal. A veces, las personas describen a los animales con rabia como si les saliera "espuma de la boca". Esto se debe a que los nervios del animal ya no funcionan correctamente y no puede tragar su propia saliva.

¿Qué debo hacer si sufro una mordedura?

Si alguna vez te muerde o araña algún animal, dile a un adulto exactamente qué ocurrió y pídele que te ayude a tomar estas medidas para protegerte:

  • Lavar la herida con agua y jabón durante 10 minutos.
  • Llamar al médico o al departamento de emergencias del hospital.
  • Darle una descripción del animal que te mordió a la oficina local de control de animales para que intenten buscarlo y hacerle el análisis de rabia. Tus padres pueden ayudarte a hacer esto.

¿Qué hará el médico?

Si vas al médico porque te mordió un animal, el médico querrá saber lo siguiente:

  • ¿Qué tipo de animal te mordió?
  • ¿Cómo actuaba el animal? (Los animales con rabia a veces se ven raros o actúan de manera extraña).
  • ¿Cómo te sientes ahora?

Si un animal con rabia muerde a una persona, la enfermedad no aparece inmediatamente. Esto se debe a que la rabia tiene un período de incubación. Esto significa que pasa un período de tiempo entre la mordedura y la aparición de los síntomas de la rabia. En el caso de la rabia, el período de incubación puede ir de unos pocos días a varias semanas, o incluso más tiempo.

Pero los médicos no esperan para ver si la persona tiene rabia. Si existen probabilidades de que una persona haya sido mordida por un animal con rabia, el médico puede darle varias inyecciones para prevenir la enfermedad. En los Estados Unidos, 40.000 personas reciben estas inyecciones a modo de precaución por año. Las inyecciones nunca son agradables, pero son mucho mejor que contraer una enfermedad mortal.

Protégete contra la rabia

La mejor manera de protegerte de la rabia es nunca acercarte a los animales vagabundos o salvajes. No los alimentes ni los toques, aunque se vean lindos y amigables. Los animales con rabia a veces se ven cansados o enfermos, o incluso muy enojados. ¡Estas señales deberían bastar para que te mantengas alejado!

Otra cosa importante es que un veterinario vacune a todas tus mascotas. El veterinario les dará inyecciones para que no puedan contraer la rabia y contagiarte a ti o a otros animales. Gracias a estas vacunas, casi ninguna mascota domesticada tiene rabia.

Además, mantén los recipientes de basura de la calle bien cerrados para que no atraigan a mapaches u otros animales salvajes. Si cierras bien el recipiente de basura, también le estarás cerrando la puerta a la rabia.

Revisado por: Nicole A. Green, MD
Fecha de revisión: enero de 2014