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Qué deberían hacer los niños que van a cambiar de residencia

Ángela tiene diez años y describe el día en que se enteró que se iba a mudar: "Tenía 7 años cuando mi padre me dijo que nos íbamos a mudar fuera de la ciudad. Yo estaba muy entusiasmada de tener finalmente mi propio dormitorio y, tal vez, hasta un perro. Pero también estaba muy asustada de no poder hacer amigos o adaptarme a mi nueva escuela".

Evan tiene un recuerdo algo diferente del día en que se enteró que se iba a mudar: "Cuando me tuve que mudar al término de sexto grado, fue porque mis padres se estaban divorciando. Fue horrible. En un verano, tuve que ir desde Connecticut a California y acostumbrarme a que todo fuera nuevo: incluso el vivir sólo con mi mamá".

Ángela y Evan son solo dos de los muchos miles de niños que se mudan cada año. Y la forma en que ellos se sintieron con respecto a las mudanzas (miedo, entusiasmo, enojo) son tan solo algunos de los sentimientos que tienen los niños que deben mudarse.

Mudarse no es fácil para nadie, ni siquiera para un adulto. Y si bien mudarse puede ser un momento para darle lugar a cosas nuevas, como un dormitorio propio o un nuevo lugar para explorar, también puede ser un momento triste y estresante. Aquí hay algunas maneras de hacer que una mudanza sea un poco más fácil.

Habla del tema

Probablemente, si te enteras que te vas a mudar, se te cruzarán un millón de ideas por la cabeza. Lo siguiente que debes hacer con esas ideas es simple: expresarlas. Si tienes miedo de no poder hace nuevos amigos, nervios de subirte a un ómnibus con 30 niños desconocidos o si estás enojado porque tuviste que dejar tu puesto de capitán del equipo de fútbol, no te lo guardes. Sin importar lo que estés sintiendo, háblalo con tu papá o tu mamá. Ellos probablemente tengan algunas buenas ideas o sugerencias.

Si te vas a mudar porque tus padres se están divorciando o porque murió alguien, tu familia podría estar bajo mucho estrés. Es difícil ver a un padre acongojado, entonces tal vez creas que lo mejor es guardarte tus sentimientos.

Pero la verdad es que siempre es mejor hablar sobre tus sentimientos, aunque parezca que tus padres tienen bastantes preocupaciones propias. Ellos estarán contentos de que compartas tus sentimientos y tú también lo estarás.

Investiga un poco

Obtener información sobre el nuevo lugar donde vas a vivir puede hacerte sentir mejor por un par de razones. Primero, te sientes menos nervioso cuando sabes qué esperar y, segundo, puedes comenzar a entusiasmarte un poco con el nuevo lugar al que irás a vivir. Si te vas a mudar a un pueblo o a una ciudad cercanos, pídele a alguno de tus padres que te lleve a dar una vuelta para poder conocerlo. ¡O busca información sobre el nuevo lugar en línea!

Lo primero que querrás hacer es ver tu nueva casa o departamento. Si la casa o departamento es nuevo, o si nadie vive allí, es posible que tu madre o padre pueda mostrártelo. Esto te dará la oportunidad de pensar cómo quieres que luzca tu habitación. Y si te cruzas con alguno de los niños que viven en esa calle o en el edificio de departamentos y sientes ganas de hacerlo, salúdalos y preséntate. Tal vez sean futuros amigos

Tu nueva escuela es otra de las paradas importantes en esta visita. Quizás tu mamá o papá pueden arreglar una visita para que veas cómo es por dentro. Incluso podrías pedirle a un maestro o a un asesor escolar que te acompañe a hacer una recorrida, así podrás ubicarte dentro de la escuela en tu primer día de clase. Si formas parte de una banda, un equipo deportivo o algún otro club, pregunta cuáles son las actividades que se ofrecen en la nueva escuela y qué debes hacer para unirte.

Si te mudarás lejos, a otra parte del país o incluso a otra parte del mundo, necesitarás conocer las cosas de una forma diferente. Intenta una búsqueda por Internet para obtener información de la nueva ciudad. También puedes visitar una biblioteca o buscar libros acerca de esa ciudad o ese estado.

Empaca

Antes de mudarte, probablemente tu casa sea un caos y esté llena de cajas. Podrías consultarle a tu madre o padre si puedes empacar una caja especial con tus cosas favoritas: las cosas que querrás tener tan pronto llegues a tu nuevo hogar. En esta caja puedes incluir artículos personales, como animales de peluche, fotos y otras cosas que te harán sentir como en casa.

También es una buena idea incluir las cosas que necesitarás la primera noche, como las sábanas para tu cama, una almohada, un pijama, el cepillo de dientes y otras cosas indispensables. Pide que esta caja esté marcada con tu nombre, de manera que puedas tomarla apenas la saquen del camión de mudanza.

Una vez que te hayas ocupado de tus cosas más preciadas, consulta si puedes ayudar con otras tareas de la mudanza. ¡Tus padres estarán encantados por esto! Hay mucho por hacer cuando una familia se muda.

Prepararse para la despedida

Es triste decirles adiós a los amigos, familiares y vecinos. Tú puedes hacer que no sea tan triste si cargas en tu teléfono móvil sus direcciones de correo electrónico, sus direcciones postales y sus números de teléfono. También puedes tomar un cuaderno en blanco y pedirles a tus amigos que lo completen con mensajes.

Si tienes una cámara o videocámara, toma muchas fotos o graba videos de tus amigos, tus lugares favoritos y de tu vecindario. Incluso puedes armar un álbum o una caja de zapatos con todas las cosas que te recuerden tu ciudad natal y a todos tus amigos.

El día de la mudanza

Cuando finalmente llegue el día de la mudanza, es normal que te sientas triste. Muchas personas lloran cuando se van a mudar a un lugar nuevo. No te sorprendas si también ves llorar un poco a los mayores.

Pero, ¿qué vas a hacer una vez que llegues allí? Los mayores, probablemente, estarán bastante ocupados tratando de desembalar y armar la nueva casa.

Cuando llegues a tu nueva casa, desempaca tu caja especial con tus cosas favoritas. Esto te ayudará a sentirte más en casa. Incluso puedes colgar fotos de tus amigos o lugares favoritos para recordarlos. Una vez más, si ofreces tu ayuda para desembalar, tus padres estarán muy contentos con la ayuda.

La adaptación

Probablemente, te lleve un tiempo asentarte. Podrías despertarte en tu cuarto y pensar: "¿Dónde estoy?". Tómalo con calma y dale una oportunidad al nuevo lugar. Una vez que te vayas adaptando a tu casa, probablemente, será el momento de comenzar en tu nueva escuela. Aquí también tendrás que tener paciencia. Podrías sentirte raro por ser el niño nuevo, especialmente si comienzas la escuela durante el año en lugar del otoño.

De a poco, irás haciendo amigos y te sentirás más a gusto en tu nueva ciudad. Quizás practicabas karate antes, entonces querrás encontrar una nueva escuela de karate donde poder continuar trabajando para conseguir tu cinturón verde. O quizás el estar en un nuevo lugar te inspire a intentar algo nuevo, como clases de arte, clases de guitarra o el equipo de baloncesto. Cuantos más niños conozcas, más a gusto te sentirás en tu nueva ciudad.

Y no te olvides de mantenerte en contacto con tus viejos amigos. Puede ser divertido enviarles mensajes de texto o hablar por video, y puede ser más divertido enviarles cartas o postales. Quizás, el mejor amigo de tu vieja ciudad podría visitarte en algún momento. Entonces puedes mostrarle tu nueva ciudad y presentárselo a tus nuevos amigos. Viejos amigos y nuevos amigos: ¡qué gran combinación!

Fecha de revisión: octubre de 2014