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Llevar un registro de tu azúcar en sangre

Tal vez, después de salir de la escuela, te pasas varias horas haciendo tiros libres en una pista de baloncesto. O quizás dedicas tu tiempo libre a los juegos electrónicos. Una forma de saber si esta práctica está dando resultados consiste en llevar un registro de tus progresos a lo largo del tiempo; sea anotando el promedio de puntos por día o bien la mejor puntuación alcanzada.

La gente con diabetes hace exactamente lo mismo. Para mantener la diabetes bajo control, mantenerte sano y prevenir problemas de cara al futuro, debes mantener tu concentración de azúcar en sangre dentro de unos márgenes saludables. Para lograrlo, debes medir y registrar tu concentración de azúcar en sangre con regularidad. 

¿Por qué me debo medir el azúcar?

Estar pendiente de tu concentración de azúcar en sangre tiene muchas ventajas. Por ejemplo, medir tus concentraciones de azúcar en sangre antes y después de las comidas te ayuda a saber de qué forma el hecho de comer determinados alimentos afecta a esas concentraciones. Y saberlo te puede ayudar a adaptar lo que comes y las dosis de la medicación para la diabetes.

El ejercicio físico también puede modificar tu concentración de azúcar en sangre; por lo tanto, mídetela con regularidad cuando estés activo. Así, sabrás si debes adaptar tu dosis del medicamento para la diabetes cuando hagas ejercicio físico.

Y, puesto que el hecho de estar enfermo puede modificar la cantidad de medicamento que necesita tu cuerpo para la diabetes, debes conocer tus concentraciones de azúcar en sangre cuando estés enfermo. Esto les puede ayudar, a ti y a tu médico, a saber si debes aumentar o reducir la dosis de medicación, de acuerdo con tu plan de control de la diabetes.

Si la mayor parte del tiempo controlas la diabetes tú solo, medirte el azúcar en sangre también te ayuda a darles a tus padres la seguridad de que sabes cuidar de ti mismo.

¿Cuándo me lo debo medir?

La cantidad de veces que te deberías medir la concentración de azúcar en sangre cada día (y el momento en te la deberías medir) dependerá de muchas cosas diferentes. Y hasta puede cambiar de un día a otro. Por lo general, la mayoría de las personas con diabetes se miden la concentración de azúcar en sangre antes desayunar, antes de almorzar, antes de cenar y, de nuevo, antes de irse a dormir.

Tal vez debas medirte la concentración de azúcar en sangre más a menudo cuando estés enfermo o cuando se hayan hecho cambios en tus dosis o en tu pauta horaria de medicación. Es posible que también te la debas medir más a menudo si empiezas a estar más activo, como después de unirte a un equipo deportivo de tu escuela.

La gente que utiliza una bomba de insulina o que necesita hacer un control más detenido de su concentración de azúcar en sangre también debe hacer mediciones con más frecuencia. El equipo médico que lleva tu diabetes te ayudará a decidir con qué frecuencia y cuándo te debes medir la concentración de azúcar en sangre.

A veces, es necesario medir la concentración de azúcar en sangre a media la noche; por ejemplo, en aquellas personas que están presentando síntomas de hipoglucemia por la noche. Y a quienes les acaban de diagnosticar una diabetes, es posible que necesiten medirse la concentración de azúcar en sangre más a menudo para saber cómo ciertas dosis de insulina o de otros medicamentos para la diabetes afectan a esas concentraciones.

¿Cómo funciona?

Te puedes medir la concentración de azúcar en sangre en casa o en la escuela utilizando un medidor de glucosa, o glucómetro, un dispositivo computarizado que mide la cantidad de glucosa en una muestra de sangre y la presenta en una pantalla.

Para obtener una muestra de sangre, se utiliza una pequeña aguja llamada lanceta, con la que se pincha la piel (generalmente en un dedo o en el antebrazo) para sacar una gota de sangre. La gota se coloca sobre una tira reactiva que se introduce en el glucómetro, y la lectura de la concentración de azúcar en sangre aparece en la pantalla en unos pocos segundos.

Cuando te acaben de diagnosticar una diabetes, es posible que tu madre o tu padre te ayuden a medir tu concentración de azúcar en sangre y a hacer un seguimiento de los resultados. Pero, a medida que te hagas mayor, aprenderás a usar el glucómetro y a hacer un seguimiento de tu concentración de azúcar en sangre por ti solo. Si tienes cualquier pregunta sobre el uso o el cuidado del glucómetro, habla con un miembro de tu equipo médico.

¿Cómo puedes saber qué tipo de glucómetro debes usar? Cuando tú y tus padres estén eligiendo un glucómetro, tal vez les convenga tener en cuenta:

  • El precio. Aunque la mayoría de los seguros médicos cubren el precio de los glucómetros y de las tiras reactivas, es posible que solo cubran ciertas marcas y que limiten la cantidad de tiras reactivas incluidas (y las tiras son la parte más cara del control de la concentración de azúcar en sangre).
  • El tamaño. Lo más probable es que tengas que utilizar el glucómetro fuera de tu casa; por lo tanto, te conviene elegir uno que sea portátil, ligero y fácil de guardar en tu bolsa o mochila (y que deje espacio para que también te quepa el teléfono móvil, tus libros o cualquier otra cosa que quieras llevar).
  • La velocidad. Los glocómetros difieren en la velocidad a la que dan los resultados, pero la mayoría de ellos los dan en cuestión de pocos segundos. Si crees que necesitas un resultado muy rápido, ten en cuenta la velocidad del glucómetro cuando lo compres.
  • Otras características. Algunos glucómetros permiten introducir otra información aparte del resultado de la concentración de azúcar en sangre, como lo que se come y el ejercicio físico que se hace. Si quieres llevar un registro de los resultados en una computadora o enviarle correos electrónicos a tu equipo médico con regularidad sobre los resultados, te puede ir bien un glucómetro que se sincronice con una computadora o teléfono.

Las nuevas tecnologías están haciendo que controlar la diabetes sea más sencillo y menos doloroso. Las lancetas adaptables pueden reducir el dolor de los pinchazos en los dedos, al modificar la profundidad a la que entra la aguja en la piel, y ciertos glucómetros pueden sacar sangre del antebrazo o de otras partes del cuerpo, que en algunas personas son menos sensibles que la punta del dedo. El equipo médico que lleva tu diabetes te ayudará a escoger el mejor equipo para ti.

Es posible que tu médico quiera tener una información incluso más detallada de cómo cambia tu concentración de azúcar en sangre a lo largo del día y de la noche. Existen dispositivos portátiles que miden la concentración de azúcar en sangre cada 5 minutos. Estos equipos te permiten descargar a la computadora tu perfil de azúcar en sangre para que tú, tus padres y tu médico lo puedan evaluar.

¿Qué otras pruebas pueden ayudarme a controlar mi diabetes? 

El uso de un glucómetro te puede ayudar a medir tu concentración de azúcar en sangre, pero hay otras pruebas que te pueden ayudar a saber lo bien que te estás controlando la diabetes.

La prueba de la hemoglobina glicosilada (también conocida como hemoglobina A1c o HbA1c) te indicará lo bien que te has estado controlando la concentración de azúcar en sangre durante los últimos meses. Esta prueba se suele pedir en visitas de control con miembros del equipo médico.

La hemoglobina es una sustancia que se encuentra dentro de los glóbulos rojos, que transportan oxígeno a las células del cuerpo. Cuanto mayor sea la concentración de glucosa en la sangre, mayor cantidad de glucosa se adherirá a la hemoglobina. Y, en cuanto la hemoglobina capta la glucosa, esta permanece allí durante toda la vida del glóbulo rojo, que suele ser de unos 2 a 3 meses.

El tipo de hemoglobina que más se suele medir en la sangre con glucosa adherida se llama "HbA1c". Por lo general, cuanto menor sea el valor de HbA1c, mejor habrás estado controlando tu concentración de azúcar en sangre durante los últimos 2 a 3 meses. Las personas con valores bajos de HbA1c tienen menos probabilidades de desarrollar problemas a largo plazo asociados a la diabetes.

Otra cosa que tal vez necesites controlar de tanto en tanto son las cetonas. Las cetonas son sustancias químicas que aparecen en la orina y en la sangre después de que el cuerpo descomponga grasa para obtener energía. El organismo descompone la grasa solo cuando no pueden utilizar la glucosa. Esto puede ocurrir cuando no has tomado suficiente insulina para ayudar a la glucosa a entrar en las células o cuando no has comido lo suficiente como para utilizar la glucosa a modo de fuente de energía (lo que ocurre cuando estás enfermo y no tienes apetito).

Si tienes muchas cetonas en el cuerpo, te expones a tener una emergencia importante relacionada con la diabetes: una cetoacidosis diabética, que puede hacer que te encuentres muy mal. Por eso, es fundamental que controles las cetonas siempre que sea necesario, antes de que se te acumule una cantidad excesiva en el organismo.

El equipo médico que lleva tu diabetes te indicará cómo y cuándo te debes medir las cetonas y te enseñará cómo se relacionan esos resultados con tu tratamiento general de la diabetes.

¿Cómo hago para llevar un registro?

Aunque los glucómetros te pueden ayudar a registrar tus mediciones de azúcar en sangre, sigue siendo una buena idea que vayas anotando los resultados. Esto les hará más fácil, a ti y a tu equipo médico, la detección de pautas y tendencias en tus concentraciones de azúcar en sangre.

Te puede ayudar el hecho de anotar todos tus resultados en un cuaderno o un diario. También puedes descargar programas especiales que te permitan registrar tus mediciones de azúcar en sangre en el teléfono o en la computadora. Es posible que también necesites registrar otra información, como lo que has comido o lo activo que has estado. Esta información te ayudará a entender mejor cómo ciertas situaciones (como comer o hacer ejercicio físico) afectan al control de tu diabetes.

Cuanta más información tengan tú, tus padres y tu equipo médico, más sencillo será mantener tus niveles de azúcar en sangre dentro de unos márgenes adecuados.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: abril de 2016