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Metanfetamina

¿Qué es la metanfetamina?

La metanfetamina, o meth (del inglés methamphetamine) es una potente droga estimulante. Se desarrolló originariamente para uso médico. Pero los médicos saben que su uso a largo plazo puede provocar graves problemas de salud y de tipo mental; por eso, ahora no se receta mucho.

La metanfetamina suele venir en forma de polvo de aspecto cristalizado y es de color blanco o tirando a blanco, dependiendo de lo pura que sea. A veces viene como un pequeño pedazo de piedra que se va desprendiendo en forma láminas, copos o trozos acristalados. Los trozos parecen cristal, de ahí los muchos apodos que recibe la metanfetamina. La metanfetamina se traga, se esnifa por la nariz, se fuma o se inyecta con una jeringuilla.

Efectos a corto plazo

La metanfetamina da a la gente una sensación de energía y de potencia o plenitud. Funciona aumentando la concentración de una sustancia química cerebral llamada dopamina, que trasmite mensajes entre las células nerviosas del cerebro. Es responsable de los mensajes sobre motivación, placer y motricidad.

Cuando una persona fuma o se inyecta metanfetamina, siente un fuerte "subidón" que puede durar solo unos pocos minutos. Los consumidores que tragan o esnifan metanfetamina pueden no sentir este "subidón", pero seguirán notando los demás efectos de esta droga. Después del "subidón" inicial, drogarse con metanfetamina es básicamente sentirse en un estado de agitación que puede durar hasta 14 horas seguidas. Durante ese tiempo, a los consumidores les irá más deprisa el corazón y tendrán una frecuencia respiratoria acelerada, así como una tensión arterial y una temperatura corporal más altas. Una persona bajo la influencia de la metanfetamina se puede comportar de forma impredecible, incluso de forma violenta.

Dosis altas de metanfetamina pueden generar una afección conocida como hipertermia, donde la temperatura corporal se vuelve peligrosamente alta. La hipertermia puede provocar convulsiones y muerte si no se trata de inmediato.

Otros efectos a corto plazo son los siguientes:

  • pupilas dilatadas
  • sequedad de boca
  • sentirse despejado por la noche e insomnio
  • irritabilidad y agresividad
  • ansiedad
  • disminución del apetito

Efectos a largo plazo

Con el tiempo, el cerebro se acostumbra a tener una concentración elevada de dopamina, de modo que los consumidores regulares de metanfetamina desarrollan una tolerancia a esta droga. Eso significa que necesitan dosis cada vez más elevadas de la droga para conseguir los mismos efectos. La gente puede volverse adicta a la metanfetamina deprisa.

El uso de metanfetamina durante mucho tiempo puede provocar daño cerebral y problemas mentales graves, como paranoia, alucinaciones y delirios. Los consumidores de metanfetamina suelen notar que tienen insectos que se desplazan bajo su piel. Muchos consumidores tienen heridas abiertas de tanto rascarse para intentar eliminar esos bichos, aunque no existan.

Los problemas mentales relacionados con el consumo de metanfetamina pueden persistir durante años. Lamentablemente, pueden no llegar a desparecer, incluso aunque se deje de consumir esta droga.

Uno de los efectos mejor conocidos del consumo de metanfetamina son los graves problemas dentales, también conocidos como "boca de meth". Es habitual el deterioro importante de la dentadura, de ahí que se vean tantas imágenes de drogadictos de metanfetamina con los dientes rotos y muy deteriorados.

Con el paso del tiempo, el consumo de metanfetamina lleva a un descenso de la dopamina. Puesto que la dopamina controla la motricidad, los drogadictos de metanfetamina pueden tener temblores parecidos a los de la enfermedad de Parkinson.

Las personas que consumen metanfetamina durante mucho tiempo pueden padecer problemas respiratorios, daño en algunos órganos e hipertensión. Pueden tener problemas cardíacos, como accidentes cerebro-vasculares, convulsiones e insuficiencia cardíaca.

Otros efectos a largo plazo son los siguientes:

  • ansiedad y confusión
  • actividades repetitivas o compulsivas
  • insomnio
  • cambios de personalidad 
  • alteraciones del estado de ánimo y comportamiento psicótico
  • pérdida de la memoria
  • pérdida de peso o anorexia
  • conducta extraña o violenta

Otros problemas potenciales

Una persona puede tomar una sobredosis de metanfetamina si toma una cantidad excesiva de una sola vez. Los signos de una sobredosis son aumento de la temperatura corporal, alucinaciones y convulsiones. Como ocurre con cualquier sobredosis de una droga, la gente con sobredosis de metanfetamina puede morir.

Los drogadictos de metanfetamina se suelen dar "atracones" de esta droga, consumiéndola cada pocas horas durante varios días seguidos. Esto incrementa de forma considerable los peligros de su consumo.

Asimismo, los efectos de la dopamina pueden volver a la gente más desinhibida y aumentar su sexualidad, lo que favorece que participen en conductas sexuales inseguras, siendo más probable que contraigan enfermedades de trasmisión sexual o ETS. La gente que se inyecta metanfetamina también tiene más probabilidades de contraer el SIDA o  la hepatitis, al compartir jeringuillas.

Casi toda la metanfetamina se fabrica en laboratorios ilegales. Esto es peligroso para la gente que la fabrica (las sustancias químicas son nocivas para los seres  humanos y para el entorno). Y también significa que los consumidores de esta droga no tienen forma de saber lo fuerte que es la droga que consumen ni qué otras sustancias contiene.

La metanfetamina pertenece a la lista II de las drogas, lo que significa que tiene un alto potencial de abuso y un uso médico muy limitado.  La metanfetamina solo está disponible para uso médico si la receta un médico con una receta válida solo para una ocasión. La posesión o el uso de metanfetamina sin receta es sancionable con multas o penas de cárcel.

¿Cómo se puede dejar la metanfetamina?

Puesto que la metanfetamina es tan adictiva, puede ser muy difícil de dejar. Los drogadictos que la intentan dejar pueden sentir depresión, ansiedad, fatiga, y deseos incontenibles de consumirla (o "mono", en lenguaje coloquial). A menudo, los ex-drogadictos a la metanfetamina vuelven a consumir la droga incluso al cabo de un año o más de haberla dejado.

En la actualidad, no hay drogas ni fármacos aprobados para tratar la adicción a la metanfetamina. El tratamiento más eficaz son los programas cognitivo-conductuales que ayudan a los drogadictos, ofreciendo asesoramiento, apoyo y el estímulo. Unos pocos de estos programas se centran en ir reforzando el tiempo que se permanece sin probar la droga.

Si crees que podrías tener un problema con la metanfetamina, habla con un psicólogo y/o únete a un grupo de apoyo. Cualquiera que sea adicto a la metanfetamina necesitará ayuda para dejarla; por lo tanto, ser capaz de pedir ayuda es un primer paso muy importante.

Evita la metanfetamina

La metanfetamina puede tener algunos de los efectos más aterradores de cualquier droga. Es posible que hayas visto imágenes de adictos a la matanfetamina o visto o leído sobre gente que ha arruinado su vida por la adicción a esta droga. Se trata de una droga que hay que evitar a toda costa: puesto que es tan duro dejarla, lo mejor es no probarla nunca en primer lugar.

Fecha de revisión: febrero de 2014

Nota: Toda la información incluida en TeensHealth® es únicamente para uso educativo. Para obtener consejos médicos, diagnósticos y tratamientos específicos, consulte con su médico.

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