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El impétigo

Paul no se sorprendió demasiado cuando tuvo una reacción a la hiedra venenosa después de acampar durante el fin de semana; ya había tenido antes ese problema. Pero esta vez fue diferente. En las áreas de los brazos donde antes le había aparecido la erupción, enseguida le salieron nuevos tipos de ampollas que supuraban y que luego se cubrieron de costras. 

Después de visitar al médico, Paul supo que tenía más que una reacción a la hiedra venenosa. También tenía una infección cutánea llamada impétigo. 

¿Qué es el impétigo? 

El impétigo es una infección cutánea que suele estar provocada por una de estas dos bacterias: Staphylococcus aureus (S. aureus) o Streptococcus pyogenes (también llamada estreptococo del grupo A, la misma bacteria que causa la faringitis estreptocócica). Las bacterias de Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina (conocidas como SARM) también se están convirtiendo en una causa importante del impétigo. 

El impétigo puede afectar a la piel en cualquier parte del cuerpo, pero suele afectar al área que hay alrededor de la nariz y de la boca. Es más probable que aparezca en la piel que ya estaba irritada o en carne viva debido a un eccema, el contacto con la hiedra venenosa, un corte, un rasguño o una picadura de insecto. 

Si se toca la piel infectada y luego se toca otra parte del cuerpo, se puede extender la infección a esa área. El impétigo también se puede contagiar a otras personas que toquen el área infectada. Puesto que los niños de preescolar y de enseñanza primaria tienen mucho contacto entre sí, el impétigo ocurre con más frecuencia en estas edades, aunque lo puede contraer cualquier persona. 

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¿Cuáles son los signos y los síntomas? 

El primer síntoma del impétigo suelen ser pequeñas ampollas. Las ampollas pueden estar causadas por S. aureus o por estreptococos del grupo A. Cuando revientan las ampollas, la piel de debajo está húmeda, roja y puede supurar líquido. A continuación, se forma una costra de color marrón amarillento sobre las áreas húmedas, lo que hace que parezca que están recubiertas de miel o azúcar moreno. 

La infección por S. aureus también puede provocar ampollas de mayor tamaño, llenas de un líquido que empieza siendo transparente pero que luego se vuelve turbio. Generalmente, estas ampollas se mantienen enteras y sin reventar durante más tiempo. Puede ser difícil saber si un caso de impétigo ha sido provocado por bacterias del género estreptococo o del género estafilococo. Pero el tratamiento es similar, independientemente del tipo de bacteria que haya causado la infección.

¿Cómo se diagnostica y cómo se trata?

Los médicos suelen diagnosticar el impétigo por su aspecto y tratan la infección con antibióticos. Lo más probable es que tu médico te recete una pomada antibiótica si la infección es leve. Si el impétigo se ha extendido a otras partes del cuerpo o si la pomada no está funcionando, es posible que necesites tomar antibióticos en forma de comprimidos. Es importante terminar todo el medicamento que te hayan recetado aunque las ampollas del impétigo desaparezcan rápidamente. 

Puesto que el impétigo se puede contagiar de una persona a otra a través del contacto con el área infectada, las ampollas se deben mantener cubiertas. Si esto no fuera posible, sería recomendable que te quedaras en casa y faltaras a la escuela uno o dos días hasta que la erupción deje de ser contagiosa. Después de tres días de tratamiento, las ampollas se deberían empezar a curar y cubrirse de costras. 

Si la piel no se empezara a curar o si empezaras a tener fiebre, vuelve a llamar al médico. También deberías informar al médico de inmediato si la piel que hay alrededor del impétigo se pone roja, está caliente, hinchada o es sensible a la presión o al tacto. 

¿Qué puedo hacer para sentirme mejor? 

Aparte de tomarte o de aplicarte el medicamento exactamente como te lo haya indicado el médico, puedes lavarte las áreas infectadas suavemente con agua y jabón no perfumado, utilizando un trozo de gasa limpia. Si un área está cubierta de costras, sumérgela en agua tibia con jabón durante un rato para eliminar las capas de costras acumuladas. No es necesario que elimines toda la costra, pero es importante mantener el área limpia. 

Para evitar que el impétigo se extienda a otras partes del cuerpo, cubre las áreas infectadas con gasa y cinta adhesiva o una venda plástica holgada. 

También deberías mantener las uñas bien cortas hasta que remita la infección, para ayudarte a resistir las ganas de rascarte. El impétigo puede picar, pero intenta no rascarte porque podrías extender  la infección a otras partes del cuerpo, lesionarte la piel y empeorar la infección. Rascarse repetidamente favorece la formación de cicatrices en la piel. 

Si la picazón continúa, pregúntale a tu madre o a tu padre si puedes tomar un medicamento contra el picor, como la difenhidramina. Esto te puede ayudar a superar el período crítico y evitar que te sigas rascando.

¿Puedo prevenir el impétigo?

La mejor forma de prevenir el impétigo es seguir unas buenas prácticas higiénicas. Báñate o dúchate con regularidad y usa jabón para mantener limpia la piel. Cuida la piel que esté lesionada o irritada, como los cortes, rasguños, picaduras de insectos, áreas con eccema y erupciones, y mantén esas áreas limpias y cubiertas. 

Si algún miembro de tu familia tiene impétigo, debería cubrirse las ampollas para evitar contagiar la infección a otras personas de la casa. Y no compartas ropa de vestir, toallas, máquinas de afeitar ni ropa de cama con él o ella. Cuando esos artículos se ensucien, se deben lavar por separado con agua muy caliente. El uso de toallitas de papel, en vez de toallas de ropa, también puede ayudar a evitar que la infección se contagie a otras personas. Nunca es una buena idea compartir el maquillaje, pero todavía es más arriesgado si tienes impétigo. 

Fecha de revisión: junio de 2014

Nota: Toda la información incluida en TeensHealth® es únicamente para uso educativo. Para obtener consejos médicos, diagnósticos y tratamientos específicos, consulte con su médico.

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