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Choque cultural

¿Qué es?

Choque cultural no es un término médico ni una enfermedad. Simplemente, es una manera frecuente de describir los sentimientos de confusión y nerviosismo que una persona puede tener después de dejar una cultura que le es familiar para vivir en una nueva y diferente. Cuando te mudas a otro lugar, debes enfrentar muchos cambios, lo que puede ser emocionante y estimulante, pero también abrumador. Es posible que te sientas triste, ansioso, frustrado y quieras irte a casa.

Es lógico que adaptarse a una nueva cultura sea difícil. Las personas que tienen otras culturas (con las cuales saldrás e irás a la escuela) pueden haber crecido con valores y creencias diferentes de las suyas. Debido a estas diferencias, las cosas sobre las que hablan, las formas que tienen de expresarse y la importancia de las distintas opiniones pueden ser muy diferentes de aquellas a las que tu estás acostumbrado. La buena noticia es que el choque cultural es pasajero.

¿Qué causa un choque cultural?

Para entender el choque cultural, es útil entender qué es la cultura. Quizás sepas que los genes determinan una gran parte de tu apariencia y forma de actuar. Lo que tal vez no sepas es que tu entorno, lo que te rodea, también tiene un enorme impacto en tu apariencia y comportamiento.

Sin embargo, tu entorno no es solo el aire que respiras ni los alimentos que comes: una parte importante es la cultura. La cultura se compone de las cosas comunes que los miembros de una comunidad aprenden de la familia, los amigos, los medios de comunicación, la literatura e, incluso, las personas desconocidas. Éstas son las cosas que influyen en cómo se ven, actúan y se comunican. A menudo, ni siquiera sabes que estás aprendiendo estas cosas porque se vuelven instintivas para ti, por ejemplo, la forma en que estrechas la mano de las personas cuando se encuentran, cuándo comes tus comidas cada día, las cosas que te resultan graciosas o tu opinión sobre la religión.

Cuando vas a un lugar nuevo, como un nuevo país o incluso una nueva ciudad, sueles quedar inmerso en una cultura diferente de aquella que dejaste. A veces, la cultura nueva y la tuya son similares. En otras ocasiones, pueden ser muy diferentes e incluso contradictorias. Lo que puede ser perfectamente normal en una cultura, por ejemplo, pasar horas comiendo una comida con tu familia, puede ser poco frecuente en otra que valora un estilo de vida que tiene un ritmo más acelerado.

Las diferencias entre las culturas pueden dificultar enormemente la adaptación a nuevos entornos. Puede toparse con prendas, condiciones climáticas y comidas que te son desconocidas, así como con personas, escuelas y valores distintos. Tal vez te resulte difícil hacer cosas en el nuevo ambiente que eran sencillas en casa. Lidiar con las diferencias puede ser muy inquietante; esos sentimientos son parte de la adaptación a una nueva cultura.

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¿Qué se siente?

La adaptación de una persona a una nueva cultura no es necesariamente como la de otra. En algunas situaciones, a las personas las emociona mudarse. Aunque tal vez se sientan un poco tristes por dejar atrás a gente y lugares que son importantes, consideran que la mudanza es una nueva aventura o han escuchado cosas maravillosas sobre el lugar que se convertirá en su nuevo hogar. Algunas personas siguen sintiéndose así. Sin embargo, las dificultades de la adaptación no suelen ponerse de manifiesto de inmediato. Para algunos, la emoción da paso a la frustración a medida que el tiempo avanza y aún tienen dificultades para entender los nuevos entornos.

Por el contrario, hay personas que, en primer lugar, nunca quisieron mudarse. Su frustración comienza el día que se dan cuenta de que tienen que mudarse a un lugar nuevo cuando son perfectamente felices donde están. Ésta se prolonga a medida que descubren lo poco familiar que es su nuevo hogar.

A pesar de que las personas viven el choque cultural de maneras diferentes, estos sentimientos son comunes:

  • resistencia a estar con personas que son diferentes
  • tristeza
  • soledad
  • ansiedad
  • dificultad para concentrarse
  • exclusión o incomprensión
  • desarrollo de opiniones negativas y simplistas de la nueva cultura
  • frustración
  • nostalgia profunda

Éstos sentimientos complejos pueden llevar a que la persona se aísle del nuevo entorno y rechace la nueva cultura. Es mejor no alejarse de esta manera. Si mantienes la calma, observas y aprendes, y mantienes las cosas en perspectiva, probablemente descubras que las dificultades pasarán. Pero si te sientes deprimido y no puedes desempeñarte normalmente en tu nuevo entorno, incluso después de los primeros meses, debes hablar con uno de tus padres o un adulto en quien confíes sobre si debes pedir ayuda a un médico o a un profesional de la salud mental.

Entonces, ¿cómo lidiar con la frustración y los temores que tal vez tengas? ¿Cómo puedes empezar a sentirse cómodo en tu nuevo entorno?

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Aprende el idioma

Dependiendo de dónde provenga y dónde te encuentres actualmente, puede que tengas o no dificultades con la lengua materna. Es aconsejable aprender el idioma lo antes posible. La imposibilidad de entender lo que las personas dicen es casi tan frustrante como no saber qué hacer para que ellas entiendan lo que tu estás diciendo.

Hay una gran cantidad de buenos recursos disponibles para ayudarte a que practiques. Muchas escuelas a las que asisten muchos estudiantes que son nuevos en el país dictan clases para enseñar el idioma. Si tu escuela no las ofrece, consulta en algunos centros y bibliotecas comunitarias de tu región. Además, los libros también son buenos recursos e incluso lo son algunos sitios web.

Independientemente del método que elijas, la práctica es realmente importante. A muchas personas les preocupa tener que hablar un idioma con el que no están totalmente familiarizados y piensan que aquellos que lo dominan bien se burlarán cuando equivoquen las palabras. Tal vez ésto te motive para que practiques el idioma con alguien que tenga el mismo nivel de conocimiento que el tuyo, pero también es importante que practiques con las personas que lograron dominarlo para que sepas cuándo cometes un error y aprendas de este.

Es posible que te incomode tardar el doble de tiempo en decir lo mismo que una persona cuya lengua materna es la que se habla en el lugar, o usar la palabra incorrecta, pero recuerdes que no tienes nada de qué avergonzarse.

Incluso si estás familiarizado con el nuevo idioma que se habla en el lugar, es probable que no conozcas la jerga, las expresiones informales que no figuran en los diccionarios de traducción (o, de hecho, en la mayoría de los diccionarios). Ésta es una de las muchas razones por las que es recomendable estudiar algo de la cultura en la que estás inmerso.

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Saber qué esperar

Gran parte de la ansiedad que provoca mudarse a un nuevo lugar tiene que ver con no saber qué esperar en el nuevo entorno. Aprender cosas del nuevo entorno lo ayudará a sentirse más cómodo.

La escuela es un lugar excelente para hacerlo. Observa a las personas que te rodean y aprende de ellas; presta atención a la forma en que los alumnos interactúan con los maestros y entre sí. Averigua qué hacen tus compañeros para divertirse y qué cosas son importantes para ellos.

También puedes adquirir ciertos conocimientos de la televisión y las películas, pero ten cuidado: no todo lo que veas en la pantalla está concebido para ser realista. Sin embargo, estos medios de comunicación son de ayuda si aún intentas aprender el idioma o ponerte al día con algunas expresiones de la jerga, y, cuando menos, te dan un tema de conversación cuando tratas de hacer nuevos amigos.

No todo lo que descubras de la cultura debe encantarte, ni tampoco tienes que empezar a actuar como lo hacen los demás; no obstante, cuando aprendes lo que la gente quiere decir con ciertas frases o por qué se visten de una determinada manera, empiezas a sentirse mejor.

Lidiar con las bromas

Tu acento puede ser diferente del de todos los demás, y tu ropa puede muy distinta de la que usan las personas que te rodean. A veces, ser diferente puede ser muy difícil, especialmente en comparación con los demás niños de la escuela. Pero habrá algunos en la escuela que querrán conocerte porque las diferencias parecen ser realmente geniales. Otros, no obstante, tal vez traten de ponerte en apuros.

Algunas de las personas que pueden intentar burlarse de ti tal vez lo hagan debido a los estereotipos. Los estereotipos son ideas simplificadas, a menudo exageradas o distorsionadas de un modo negativo, que un grupo de personas tiene acerca de otro. Un ejemplo de un estereotipo sería que todas las personas con el cabello rizado son perezosas. Al igual que este ejemplo, los estereotipos suelen ser erróneos y pueden ser dolorosos.

Si una persona te acosa, aléjate: no le des la satisfacción de molestarte con los comentarios que hace. Si no puedes dejar de lado los comentarios, habla al respecto con amigos cercanos, tus hermanos o tus padres. Generalmente, aquellos que te aman y saben que tú eres una buena persona pueden ayudarte a entender que el acosador no sabe lo que dice. También es útil encontrar personas en la escuela con las cuales pasarla bien que sean lo bastante relajadas como para que no les importen los dichos del acosador.

Aunque detestes que te encasillen en un estilo determinado, intenta evitar hacerle lo mismo a los demás. Estas caracterizaciones son tan injustas como las que la gente puede usar para descubrirte a ti. Y la aceptación de estas creencias puede interponerse en el camino de hacer buenos amigos.

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Tu familia

Es importante que te des cuenta de que para algunas personas es más fácil adaptarse a una nueva cultura que para otras. En ocasiones, si para los miembros de tu familia la transición es sencilla, ellos serán una excelente fuente de apoyo: un grupo de personas que atraviesan una situación bastante parecida a la tuya. Además, tu familia puede desempeñar un papel importante para mantener los lazos con el lugar de origen.

Sin embargo, es posible que, algunas veces, los miembros de su familia quieran mantener lazos demasiado estrechos con el lugar de origen. Quizás tus padres no prevean los cambios que pueden ocurrir a medida que tu aprendas más sobre la nueva cultura. O bien, tal vez necesiten tu ayuda mientras tratan de aprender la nueva cultura, especialmente si tú dominas mejor el idioma. Ten paciencia: es probable que ellos también estén tratando de sobrellevar el choque cultural.

Buscar ayuda si la necesitas

Es mucho lo que puedes hacer para adaptarte a una nueva cultura. Pero no olvides que no estás solo ya que hay personas a las que puedes recurrir y que pueden ayudarte:

  • La familia y los amigos. Busca una persona que tenga experiencia en choques culturales, tal vez un familiar mayor que se haya mudado a la región antes que tú. Averigüa cómo manejó la novedad del entorno.
  • Los consejeros. Si no conoces a nadie que haya pasado por lo mismo que tú, intenta hablar con los consejeros y los maestros de tu escuela nueva. Estas personas recibieron capacitación para ayudar a todos los alumnos con una amplia variedad de problemas. Si bien es posible que no tengan experiencia personal con el choque cultural, sí tienen experiencia en ayudar a las personas a sobrellevar momentos difíciles.
  • Los nuevos amigos. Hacer amigos que ya conocen la cultura puede ser de ayuda para que la entiendas mejor y para tener a alguien con quien hablar cuando estés deprimido.

En lugar de renunciar a tu cultura para ser aceptado, mantén la mente abierta a nuevas formas de hacer las cosas y pensar sobre ellas. Toma conciencia de las cosas que son iguales y de aquellas que son diferentes. Valorar esa diversidad es lo que hace que la gente sea tan interesante.

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Mantener tu cultura

En algún momento, todas las personas sienten la presión de ser aceptadas, sin importar si han vivido durante días o años en la región. Sin embargo, no sientas que debes cambiar todo sobre ti para pasar más desapercibido. Todas las experiencias que viviste antes de mudarte a tu nuevo hogar son parte tuya y lo hacen especial.

A continuación se incluyen algunas sugerencias para garantizar que tu nueva cultura no se imponga a la vieja:

  • Educa a las personas sobre tu cultura. Solo porque tu eres es el que se incorpora a la nueva cultura no implica que seas el único que tiene que adquirir conocimientos. Aprovecha la oportunidad de enseñarles a los compañeros de clase y a los amigos nuevos sobre tu cultura ya que es posible que conozcan muy poco al respecto. Además, esto los ayudará a que sepan más sobre ti en el proceso. Invítalos a comer platos tradicionales de tu cultura o muéstrales cómo celebras los días festivos.
  • Busca un grupo de apoyo. Busca niños de tu clase o tu vecindario que también se hayan mudado recientemente. Pueden compartir las experiencias, darse ánimo mutuamente cuando las cosas se ponen difíciles y presentarse a los nuevos amigos que hayan hecho.
  • Manten el contacto con tu lugar de origen. Probablemente, hayas dejado buenos amigos y familiares cuando te mudaste. Si pasará mucho tiempo hasta tu próxima visita, trata de mantenerte en contacto. Envía correos electrónicos, mensajes de texto, conversa por Skype o llama para mantenerte actualizado sobre lo que ocurre allí, y habla sobre tus nuevas experiencias. No solo has dejado gente, sino también otras cosas, como tu lugar favorito para salir. Pon fotografías para recordar tu lugar de origen.

Recuerda que la clave para superar el choque cultural es entender la nueva cultura y encontrar la forma de vivir cómodamente en ella, y, a la vez, mantenerte fiel a los aspectos que valoras de tu cultura.

Es importante que seas tu mismo. No hagas esfuerzos por cambiar demasiado rápido ni modificar muchas cosas al mismo tiempo. La adaptación se hará a su propio ritmo. Todas las personas atraviesan cambios en su vida, y puede parecer que tu pasas por más que el común de la gente. Sin embargo, mientras te aferres a lo que es importante para ti y encuentres una buena combinación entre lo nuevo y lo viejo, estarás bien.