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Anfetaminas

¿Qué son las anfetaminas?

Las anfetaminas son estimulantes. Aceleran las funciones del cerebro y del cuerpo. Vienen en forma de pastillas, comprimidos, cápsulas o en polvo. Las anfetaminas se suelen tragar, pero también se pueden inhalar, inyectar o untar (una persona se lame el dedo y lo unta en polvo de anfetamina antes de introducírselo en la boca). Muchos medicamentos para estudiar son anfetaminas. 

Efectos a corto plazo 

Cuando las anfetaminas entran en el cuerpo, actúan en el sistema nervioso central. Las anfetaminas repercuten sobre una sustancia química cerebral llamada "dopamina", incrementándola, lo que hace que sus consumidores tengan un "subidón".

Las anfetaminas hacen que la gente se sienta alerta y llena de fuerza y energía durante un período de 3 a 8 horas como promedio después de tomar una dosis reducida. 

Otros efectos a corto plazo son los siguientes: 

  • apretar la mandíbula y hacer rechinar los dientes (bruxismo) 
  • aceleración del ritmo cardíaco y aumento de la tensión arterial
  • disminución del apetito 
  • hablar de forma ininterrumpida y rápida 
  • ausencia de cansancio 

Efectos a largo plazo 

Con el paso del tiempo, el cerebro se habitúa a las altas concentraciones de dopamina. Cuando ocurre esto, los consumidores de anfetaminas desarrollan tolerancia a la droga. Tienen que utilizarla en mayor medida para notar el mismo "subidón". Esto puede llevar a una persona que lleva mucho tiempo consumiéndola a tener deseos incontenibles de consumirla (o "mono", en lenguaje coloquial). 

Cuando se consumen grandes cantidades de anfetaminas a menudo, esto puede añadir estrés al corazón y dar lugar a hipertensión, taquicardia, respiración rápida e incluso insuficiencia cardíaca. 

Abusar de las anfetaminas durante mucho tiempo puede hacer que la gente tenga alucinaciones, oiga voces, tenga ideas paranoides y desarrolle una psicosis parecida a la esquizofrenia. Las personas que abusan de las anfetaminas durante mucho tiempo se pueden volver violentas o actuar de forma impredecible. 

Otros efectos a largo plazo son los siguientes: 

  • agotamiento físico 
  • insomnio e inquietud 
  • mareo y visión borrosa 
  • dolores de cabeza 
  • disminución del apetito y problemas de salud derivados de no comer de una forma adecuada 
  • incremento de las probabilidades de enfermar a consecuencia de la desnutrición 
  • depresión, ansiedad y paranoia  
  • problemas dentales graves ("boca de meth", del inglés: "methanfetamine") debido al uso de metanfetaminas 
  • alteraciones en el estado de ánimo y delirios similares a los que padecen las personas con trastorno bipolar o psicosis

Otros problemas potenciales

Consumir una dosis excesiva de anfetaminas de golpe puede causar una sobredosis. Una sobredosis puede provocar un incremento de la temperatura corporal, alucinaciones, convulsiones e, incluso, la muerte. 

La gente que consume muchas anfetaminas se puede volver emocionalmente dependiente de ellas. Y se puede obsesionar con encontrar y tomar anfetaminas. Puede hacer todo lo posible para seguirse "colocando", incluso asumiendo riesgos. 

La gente cuyos cuerpos están habituados a tomar grandes cantidades de anfetaminas puede seguir tomándolas para evitar los síntomas del síndrome de abstinencia. Esto puede llevar a abusos continuados de varios días de duración, que hacen que romper con la droga sea incluso más difícil.

Las anfetaminas se considera que pertenece a la lista II de estimulantes, lo que significa que tienen un alto potencial de abuso. Aunque las anfetaminas se utilizan como medicamento, solo se pueden obtener bajo estricta prescripción médica. La gente que consume anfetaminas sin receta médica puede acabar yendo a la cárcel. 

¿Cómo se pueden dejar las anfetaminas? 

La gente que está habituada a tomar grandes cantidades de anfetaminas lo puede pasar muy mal al dejarlas. Puede atravesar estados de ánimo problemáticos, como la agresividad, la ansiedad y el intenso deseo de consumir la droga. También se puede sentir deprimida y hasta tener ideas suicidas cuando tiene que dejar de consumirla.  

Si crees que puedes haber desarrollado una adición a las anfetaminas, habla con un psicólogo y/o únete a un grupo de apoyo. Ambos recursos pueden facilitar el abandono de esta droga. 

Evita las anfetaminas 

A menos que se tomen en polvo, las anfetaminas tienen el mismo aspecto que cualquier pastilla, cápsula o comprimido. Puesto que la gente las llama anfetaminas muy pocas veces, aunque las llamen "anfetas", te puede ayudar el hecho de conocer otras formas de llamar a esta droga, como las marcas Ritalin o Adderall, o sus apodos estadounidenses: Bennies o Black Mollies. 

Si alguien te ofrece anfetaminas, es posible que no sepa lo peligrosas que pueden ser. Aunque las pueda recetar un médico, eso no significa que sean seguras para que las tome cualquier persona. ¡Protégete siendo consciente de los riesgos que conllevan!

Fecha de revisión: febrero de 2014

Nota: Toda la información incluida en TeensHealth® es únicamente para uso educativo. Para obtener consejos médicos, diagnósticos y tratamientos específicos, consulte con su médico.

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