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Deporte, ejercicio y diabetes

La diabetes no tiene por qué ser un impedimento para el ejercicio físico y la competencia deportiva. Varios deportistas profesionales compiten y hacen ejercicio físico mientras hacen frente a la diabetes.

Y su hijo también podrá lograrlo. Al igual que cualquier otra persona, los niños con diabetes son más sanos si hacen mucho ejercicio físico y esto puede ayudarlos a manejar su afección.

De qué manera ayuda el ejercicio físico a los niños con diabetes

El ejercicio físico puede ofrecerles los siguientes beneficios a los niños con diabetes:

  • Mejor salud para su vida. El ejercicio físico fortalece los huesos y los músculos, y reduce el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer.
  • Mayores habilidades físicas. Con el ejercicio físico, los niños pueden mejorar la coordinación, el equilibrio, la fuerza y la resistencia. El ejercicio físico también puede aumentar el nivel de energía.
  • Mejor respuesta a la insulina y mejor control del azúcar en sangre. El ejercicio físico hace que la insulina funcione mejor en el cuerpo y esto ayuda a las personas con diabetes a mantener los niveles de azúcar en sangre dentro de un rango más saludable.
  • Control del peso. Para alcanzar un peso saludable y mantenerlo, no basta con simplemente comer sano; es necesario hacer ejercicio físico. El ejercicio físico quema calorías y genera músculo, y esto ayuda al organismo a quemar más calorías. Y si las personas que tienen diabetes tipo 1 o diabetes tipo 2, tienen demasiada grasa corporal, la insulina no logra funcionar tan bien para controlar los niveles de azúcar en la sangre.
  • Experiencia de vida. Cuando los niños salen de su casa y están al aire libre o en un gimnasio, tienen la posibilidad de conocer a nuevas personas y de tener experiencias nuevas e interesantes. Si practican un deporte, también sabrán lo que es el trabajo en equipo, elespíritu deportivo y la competencia.
  • Mayor confianza. El ejercicio físico ayuda a aumentar la autoestima y la confianza de los niños. Al dominar una habilidad, mejorar las aptitudes físicas o ayudar a un equipo, los niños se dan cuenta de lo que son capaces de lograr.
  • Un estímulo mental. El ejercicio físico puede ayudar a aliviar la tensión y el estrés, favorecer la relajación y mejorar el estado de ánimo. También puede ayudar a aclarar la mente y hacer que resulte más fácil prestar atención.

Cualquier tipo de ejercicio físico es bueno; desde pasear al perro o montar en bicicleta, hasta practicar deportes de equipo. Para obtener el máximo de beneficios, fije para su hijo una meta de 60 minutos de ejercicio físico por día, 5 a 6 días de la semana. Al igual que cualquier otro aspecto de un estilo de vida saludable, los nuevos hábitos de ejercicio físico tal vez sean difíciles de incorporar para los niños, pero experimentar los beneficios del ejercicio físico puede ayudarlos a continuar con el programa.

Preparación para hacer ejercicio físico

Todos los niños deben hacerse un examen médico deportivo antes de comenzar a practicar un deporte. En el caso de los niños con diabetes, es importante hablar con el médico antes de comenzar cualquier rutina de ejercicio físico que incremente el nivel de actividad de su hijo. El médico le informará acerca de cualquier cambio en la rutina de exámenes, medicamentos u otras cosas que tal vez deba tener en cuenta debido al ejercicio físico y los deportes.

Es probable que el médico le permita comenzar cualquier actividad que su hijo quiera; después de todo, el ejercicio físico es una parte importante del control de la diabetes. Sin embargo, tal vez existan consideraciones especiales si su hijo está interesado en algunos deportes de aventura, como escalar, practicar ala delta o buceo. Estos deportes exigen un gran nivel de concentración, buenas condiciones físicas y que la diabetes esté correctamente controlada. Si aparecen problemas por la diabetes y estos afectan la capacidad de una persona mientras está practicando estos deportes, podrían ocurrir lesiones graves, por eso es importante contar con el permiso del médico y una preparación adecuada.

Si su hijo recién está comenzando a hacer ejercicio o a practicar deportes, también es importante que le dé su apoyo emocional. Si un padre está temeroso y le impide participar a su hijo, lo único que logrará es acrecentar en el niño la sensación de que es diferente, frágil o enfermo.

Mantenga una actitud positiva y hágale saber a su hijo que puede tener éxito en los deportes si trabaja arduamente (igual que cualquier otro niño del equipo), siempre y cuando tome algunas precauciones adicionales.

Cuando los niños con diabetes hacen ejercicio físico

Cuando los niños con diabetes hacen ejercicio físico, el nivel de azúcar en sangre puede bajar, esto recibe el nombre de hipoglucemia, o subir, esto recibe el nombre de hiperglucemia.

La baja concentración de azúcar en sangre puede ocurrir durante el ejercicio físico o después de este. Aparece cuando el cuerpo consume una cantidad excesiva del azúcar que tiene almacenada, en especial si los niveles de insulina continúan siendo elevados después de una inyección. Los signos de baja concentración de azúcar en la sangre incluyen sudoración, aturdimiento, temblores, debilidad, ansiedad, hambre, dolor de cabeza, problemas para concentrarse y confusión. En los casos más graves puede haber un desmayo o convulsiones.

Los niños con diabetes tal vez necesiten controlar los niveles de azúcar en sangre y tomar un refrigerio adicional para evitar que la concentración de azúcar en sangre sea muy baja. O si su hijo está comenzando con un programa de ejercicio físico riguroso, como el entrenamiento para un deporte, es posible que el médico le recomiende reducir la dosis de insulina para ayudar a prevenir una hipoglucemia.

Es posible que también se deba hacer algo por la concentración elevada de azúcar en sangre antes del ejercicio físico o después de este. Los músculos necesitan más energía durante el ejercicio físico y el cuerpo responde liberando más glucosa en la sangre. Si el cuerpo no tiene suficiente insulina como para usar la glucosa, el azúcar permanecerá en la sangre. Cuando esto ocurre, es posible que la persona orine más y esto le provoque una deshidratación, en especial cuando pierde mucha más agua por la sudoración y la respiración durante el ejercicio físico. Otros signos de concentración elevada de azúcar en la sangre incluyen mucha sed, cansancio, debilidad y visión borrosa.

Otro de los motivos por los que los niños con diabetes tipo 1 no deben hacer ejercicio físico si no tienen suficiente insulina en la sangre es la posibilidad de que se acumulen cetonas. Si los niveles de cetonas son muy elevados, el niño puede estar en riesgo de sufrir cetoacidosis.

Si su hijo tiene diabetes tipo 1, el médico le dirá cómo medir las cetonas y, de ser necesario, cómo darle más insulina para que pueda volver a hacer ejercicio físico.

Es probable que el médico quiera que el niño controle sus niveles de azúcar en la sangre antes de comenzar a hacer ejercicio físico. El equipo de atención de la diabetes le explicará cuáles son los niveles de azúcar en sangre que requieren atención antes, durante o después del ejercicio físico y qué medidas se deben tomar para continuar en actividad.

Asegúrese de que su hijo sepa cómo reconocer los síntomas de hipoglucemia e hiperglucemia. En ambos casos, debe dejar de hacer ejercicio físico y seguir las instrucciones del médico.

Consejos de ejercicio físico para niños con diabetes

Aquí encontrará unos cuantos consejos generales sobre el ejercicio físico:

  • Ajustar los horarios de las mediciones del azúcar en la sangre. El médico programará los cambios necesarios en la frecuencia o el momento de hacer los análisis de sangre cuando su hijo haga ejercicio físico.
  • Usar la insulina en el horario adecuado. Es posible que el médico le recomiende ajustar la dosis de insulina para hacer ejercicio físico o deportes. Si su hijo se inyecta insulina, trate de evitar las inyecciones en la parte del cuerpo que más se use para el deporte que practique (por ejemplo, la pierna derecha antes de una práctica de fútbol). Si lo hace, la insulina podría absorberse más rápidamente e incrementar las probabilidades de una hipoglucemia. Si su hijo usa una bomba de insulina, asegúrese de que no sea un impedimento para el ejercicio físico y que no haya posibilidades de que se desconecte o dañe. Hable con el médico sobre lo que debe hacer si su hijo necesita o desea quitarse la bomba durante el ejercicio físico.
  • Comer bien. El equipo de atención médica también lo ayudará a ajustar el plan de alimentación de su hijo para que tenga la energía adicional necesaria durante el ejercicio. Por ejemplo, tal vez le recomienden refrigerios adicionales antes, durante y después del ejercicio físico. Anime a su hijo a respetar las recomendaciones y explíquele las consecuencias de no hacerlo; por ejemplo, bajo nivel de azúcar en la sangre. La hipoglucemia puede interferir con el rendimiento deportivo de su hijo y con su capacidad de participar. Los niños (especialmente los adolescentes) pueden sentir la tentación de probar estrategias como llenarse de carbohidratos antes de correr o reducir las calorías o el agua para lograr un determinado peso si practican lucha. Este comportamiento puede causar problemas ya que puede aumentar la probabilidad de tener hiperglucemia o hipoglucemia.
  • Llevar refrigerios y agua. Sin importar si va a jugar al fútbol en la escuela o nadar en su casa, su hijo siempre debe tener refrigerios y agua a mano. Si el nivel de azúcar cae mucho, será útil recibir azúcar rápidamente y beber agua puede ayudar a prevenir la deshidratación.
  • Empacar. Si su hijo hará ejercicio físico lejos de su casa, empaque los elementos necesarios para hacer las mediciones, los medicamentos, un brazalete de identificación de alerta médica, la información con los contactos de emergencia y una copia del plan de control de la diabetes. Es muy útil guardar estos elementos en una mochila o bolso especial para no tener que volver a empacarlos cada vez que el niño salga.
  • Informar a los entrenadores. Si su hijo practica deportes en equipo, informe a los entrenadores acerca de la diabetes y deles instrucciones escritas para que puedan responder si surgen problemas. También deben comprender que es posible que su hijo tenga que tomar medidas (como comer un refrigerio o inyectarse insulina) para controlar la diabetes antes, durante y después de un partido.
  • Asumir el control. Los niños con diabetes deben asumir el control de su propia salud. Esto puede ser un desafío si están en un grupo de niños supervisados por una autoridad, como un maestro o un entrenador. Pero el manejo adecuado de la diabetes tal vez implique interrumpir al maestro o al entrenador, y no hay ningún problema en hacerlo. Los niños deben sentirse libres como para dejar de practicar un deporte o hacer ejercicio físico y hacer lo que sea necesario para controlar su diabetes, como comer un refrigerio si tienen síntomas de una baja concentración de azúcar en la sangre o controlar los niveles de glucosa en la sangre.

Pero sin importar cuán diligentes sean los padres y los niños, todos los niños con diabetes tendrán, en algún momento, episodios de baja concentración de azúcar en la sangre. Por eso, los niños y adolescentes con diabetes siempre deben usar o llevar algún tipo de identificación médica (brazalete o medalla). Además de informar que tienen diabetes, esta identificación puede incluir los contactos de emergencia.

Con la aprobación de su médico, un plan claro para prevenir y controlar los problemas, y algo de preparación, su hijo puede disfrutar de los muchos beneficios que ofrecen el ejercicio físico y los deportes.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: junio de 2018