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Atención médica durante el embarazo

¿Por qué es importante la atención prenatal?

En Estados Unidos, millones de mujeres dan a luz por año y aproximadamente un tercio de ellas tendrá algún tipo de complicación relacionada con el embarazo. Quienes no reciben la atención prenatal adecuada corren el riesgo de que no se detecten estas complicaciones o que no se las trate a tiempo. Y esto puede provocar problemas graves, tanto para la madre como para el bebé.

Por eso es tan importante comenzar con la atención prenatal lo más pronto posible. Lo ideal, es comenzar incluso antes de que la mujer quede embarazada.

Por supuesto, esto no siempre es posible. Pero cuanto antes comiencen los controles del embarazo, mejor será la salud tanto de las madres como de los bebés.

¿Qué es la atención prenatal previa al embarazo?

La atención prenatal debe comenzar antes de que usted quede embarazada. Si está planificando un embarazo, visite al profesional del cuidado de la salud para que le haga un chequeo completo. Los análisis de rutina permiten asegurarse de que usted tiene buena salud y de que no tiene ninguna enfermedad o dolencia que pueda afectar su embarazo. Si ha estado teniendo síntomas inusuales, es un buen momento para informar al profesional.

Si ya está recibiendo tratamiento para una afección crónica, como diabetes, asma, hipertensión (presión arterial elevada), un problema del corazón, alergias, lupus (un trastorno inflamatorio que puede afectar a varios sistemas del organismo), depresión o alguna otra dolencia, debe hablar con el médico para saber de qué manera podría afectar un embarazo.

En algunos casos, es posible que debas cambiar o dejar de tomar ciertos medicamentos (en especial durante las primeras 12 semanas) para reducir los riesgos sobre el feto. O, tal vez, debas tener más cuidado con el manejo de tu afección. Por ejemplo, las mujeres con diabetes deben controlar muy cuidadosamente sus niveles de glucosa en sangre, tanto antes de comenzar a intentar concebir como durante el embarazo. Los niveles anormales aumentan el riesgo de deformaciones congénitas y otras complicaciones.

Este también es un buen momento para hablar con su profesional del cuidado de la salud acerca de cualquier hábito que podría ser un riesgo para su bebé, como el alcohol o el tabaco. Pregúntele acerca de la posibilidad de tomar vitaminas prenatales que contienen ácido fólico, calcio y hierro.

Es sumamente importante que las mujeres que tienen planeado un embarazo tomen vitaminas con ácido fólico porque los problemas de deformaciones del tubo neural (problemas en el desarrollo de la columna vertebral y el sistema nervioso) aparecen en los primeros 28 días de embarazo, con frecuencia antes de que una mujer se entere de que está embarazada.

Si usted o su pareja tienen antecedentes familiares de un trastorno genético significativo y creen que alguno de los dos puede transmitirlo, tal vez sea sensato hacerse análisis genéticos. Hable con el profesional del cuidado de la salud, quien podrá recomendarle a un especialista en genética, si es necesario.

Si descubre que está embarazada antes de hacer cualquiera de estas cosas, no se preocupe. No es muy tarde para recibir la atención que la ayudará a proteger su salud y la de su bebé.

¿Cómo puedo recibir atención prenatal?

Las mujeres embarazadas suelen recibir la atención de los siguientes profesionales:

  • obstetras: médicos que se especializan en el embarazo y el nacimiento
  • obstetras/ginecólogos: médicos que se especializan en el embarazo y el nacimiento, además de la salud de la mujer
  • médicos de familia: médicos que ofrecen una variedad de servicios a pacientes de todas las edades (a veces, esto incluye atención obstétrica) en lugar de especializarse en una sola área
  • enfermera comadrona titulada: enfermera diplomada avanzada que se especializa en las necesidades de atención para la salud de la mujer, lo cual incluye la atención prenatal, del trabajo de parto y el parto, además de la atención postparto de embarazos sin complicaciones

Cualquiera de estos profesionales es una buena opción si usted está sana y no hay motivos para creer que puede haber complicaciones con el embarazo y el parto. Sin embargo, las enfermeras comadronas necesitan tener un médico a su disposición para el parto por si es necesario realizar una cesárea.

El profesional del cuidado de la salud puede derivarla a un médico con experiencia en embarazos de alto riesgo si usted:

  • tiene una afección crónica, como diabetes o problemas del corazón
  • tiene un mayor riesgo de parto prematuro
  • tiene más de 35 años
  • está embarazada de más de un niño
  • tiene otro tipo de complicación que podría llevarla a la categoría de alto riesgo

Aunque su embarazo no sea de alto riesgo, este puede ser un buen momento para cambiar de profesional de cuidado de la salud si no se siente cómoda con el que visita habitualmente.

¿Qué ocurre en la primera visita prenatal?

Debería programar su primera visita durante las primeras 6 a 8 semanas de embarazo, o cuando tenga un retraso de 2 a 4 semanas en su período. Muchos profesionales del cuidado de la salud no programan la primera visita antes de las 8 semanas, a menos que haya un problema.

Durante la primera visita, le harán muchas preguntas sobre su salud y los hábitos que podrían afectar su embarazo. Es importante que trate de recordar la fecha de su último período para que el médico pueda calcular el tiempo de embarazo y predecir la fecha de parto.

Le harán un examen físico completo, que incluye un examen pélvico y rectal. Le tomarán una muestra de sangre para hacer una serie de análisis:

  • un recuento sanguíneo completo o hemograma
  • determinación del tipo de sangre y presencia de anticuerpos Rh (anticuerpos contra una sustancia presente en los glóbulos rojos de la mayoría de las personas)
  • detección de infecciones, como sífilis, hepatitis, gonorrea, clamidia y virus de inmunodeficiencia humana (VIH)
  • indicios de exposición previa a la varicela, el sarampión, las paperas o la rubéola
  • la presencia de fibrosis quística (los profesionales del cuidado de la salud comenzaron a ofrecer recientemente este estudio, incluso cuando no haya antecedentes familiares de esta afección)

Algunos análisis de sangre solo se realizan en mujeres de ciertas etnias, que tienen más riesgos de portar los genes de enfermedades específicas. Por ejemplo, a las mujeres de descendencia africana o mediterránea se les suele hacer un análisis de talasemia o del gen o la enfermedad de las células falciformes porque tienen más riesgo de tener estas enfermedades crónicas de la sangre o de portar el gen de la célula falciforme, que se puede pasar a los hijos.

Las mujeres de ascendencia judía askenazí (judíos de Europa Central y del Este) y las mujeres de ascendencia franco-canadiense o acadiana tienen más riesgos de portar los genes de la enfermedad de Tay-Sachs.

Hable con el profesional del cuidado de la salud para saber si es conveniente que se haga alguno de estos análisis genéticos.

Durante la primera visita, también le pedirán una muestra de orina para analizarla y le harán un papanicolaou para descartar cáncer de cuello de útero. Para realizar un papanicolaou, el médico usa lo que parece un hisopo muy largo para raspar suavemente el interior del cuello del útero o cérvix (la abertura del útero que está ubicada en la parte superior de la vagina). Esto no suele provocar dolor; algunas mujeres dicen que sienten una leve punzada, pero dura solo un segundo.

Análisis y visitas de rutina

Si está en buen estado de salud y no tiene factores de riesgo, seguramente visitará al profesional del cuidado de la salud:

  • cada 4 semanas, hasta la semana 28 del embarazo
  • a continuación, lo visitará cada 2 semanas, hasta la semana 36
  • después lo visitará todas las semanas, hasta el momento del parto

En cada examen, la pesarán y le medirán la presión sanguínea. Es posible que también midan el útero, a partir de la semana 22, para determinar si el feto está creciendo y desarrollándose de forma normal.

Durante una o más de las visitas, le tomarán una muestra de orina para analizar la presencia de azúcar (glucosa) y proteínas. Las proteínas pueden indicar preeclampsia, una afección que aparece en las últimas semanas de embarazo y que se caracteriza por una subida repentina de la presión sanguínea y un aumento de peso excesivos, con retención de líquidos y proteínas en la orina.

La medición de glucosa se suele hacer a las 12 semanas en aquellas mujeres que tienen más riesgo de tener diabetes gestacional (diabetes que ocurre durante el embarazo). Esto incluye a las mujeres que:

  • tuvieron un bebé que pesó más de 9 libras (4,1 kg)
  • tienen antecedentes familiares de diabetes
  • son obesas

Al resto de las mujeres embarazadas se les hace el análisis de diabetes entre las semanas 24 y 28. Para este análisis, debe beber un líquido azucarado y, después de una hora, le harán un análisis de glucosa en sangre (con extracción de sangre). Si el nivel de azúcar en la sangre es elevado, es posible que le hagan más análisis para diagnosticar diabetes gestacional.

Exámenes prenatales

Muchos padres también eligen hacerse uno o más de los siguientes exámenes prenatales, que pueden ayudar a detectar o predecir la probabilidad de ciertas anomalías cromosómicas o de desarrollo del feto:

Cribado del primer trimestre: Entre las semanas 10 y 14, el médico tal vez le recomiende hacerse un análisis de sangre para medir dos sustancias: la proteína plasmática asociada al embarazo (PAPP-A) y la gonadotropina coriónica humana (hCG). La placenta produce ambas sustancias en las etapas iniciales del embarazo. También podrían enviarla a hacer una ecografía para medir la traslucencia nucal del feto, que mide la cantidad de líquido presente en la parte posterior del cuello del bebé en desarrollo.

Cribado del segundo trimestre: Entre las semanas 16 y 18, se puede medir el nivel de alfa-fetoproteína (una proteína producida por el feto) en la sangre de la madre. Si el nivel es elevado, es posible que haya más de un feto o que haya un feto con espina bífida u otros defectos del tubo neural. Un nivel elevado también puede indicar que se calculó erróneamente la fecha de concepción. Si el nivel es bajo, el feto tal vez tenga anomalías cromosómicas, como Síndrome de Down.

Además de la alfa-fetoproteína, se suelen medir dos hormonas producidas por la placenta: la gonadotropina coriónica humana y el estriol. El nivel de estas tres sustancias puede ayudar a los médicos a identificar un feto con riesgo de deformaciones congénitas o anomalías cromosómicas. Cuando se miden las tres sustancias, el análisis recibe el nombre de cribado triple. Con frecuencia, se mide una cuarta hormona, llamada inhibina A. En este caso, el análisis recibe el nombre de "cribado cuádruple".

A veces, se realizan análisis tanto en el primero como en el segundo trimestre. Esto se denomina "cribado integral".

Es importante tener en cuenta que los resultados anormales de los análisis de cribado no indican automáticamente la presencia de un problema; por el contrario, indican que es necesario hacer más estudios, que en muchos casos arrojan resultados normales.

Otros estudios que se podrían recomendar son los siguientes:

Amniocentesis: En este estudio, se utiliza una aguja para tomar una muestra del líquido amniótico del vientre materno y se suele hacer entre las semanas 15 y 20 del embarazo. Por medio del análisis del líquido es posible identificar algunas anomalías genéticas como Síndrome de Down o espina bífida. En general, se recomienda realizar la amniocentesis únicamente si existen motivos para creer que el riesgo de estas afecciones es superior a lo habitual; tal vez debido a la edad de la madre (35 años o más), a la obtención de resultados anormales en los cribados o a antecedentes familiares. Si bien el estudio implica un riesgo bajo de provocar un parto prematuro e inducir abortos espontáneos, la gran mayoría de las amniocentesis se hacen sin ningún problema.

Muestra del vello coriónico: Este procedimiento se utiliza durante el primer trimestre con los mismos fines que la amniocentesis. (Si se cree que alguno de estos estudios es necesario, se realizará uno u otro, pero no ambos). En este examen, se toma una muestra del tejido que sujeta el saco amniótico (la bolsa que rodea al feto) a la pared del útero. Al igual que en la amniocentesis, la CVS se suele hacer únicamente cuando hay determinados factores de riesgo. La principal ventaja es que el resultado está disponible más pronto. La muestra del vello coriónico también implica un incremento leve del riesgo de abortos espontáneos y otras complicaciones.

Ecografía (también denominada "ultrasonido" o "sonograma"): Probablemente le hagan al menos una ecografía para asegurarse de que el embarazo está avanzando normalmente y para verificar la fecha probable de parto. En general, se hace una ecografía entre las semanas 18 y 20 para ver la anatomía del bebé, pero es posible hacer ecografías antes o después, e incluso más de una vez. Las ecografías no implican ningún riesgo para usted o el bebé.

Las ecografías se utilizan para lo siguiente:

  • determinar si el feto está creciendo de manera normal
  • registrar el ritmo cardíaco del bebé y sus movimientos respiratorios
  • ver si el embarazo podría ser múltiple
  • identificar una variedad de anomalías que podrían afectar el resto del embarazo o el parto

Preocupaciones más frecuentes

Algunas mujeres se preocupan por enfermedades preexistentes, como la diabetes, y la forma en que estas podrían afectar al embarazo. Es importante conversar sobre estas preocupaciones con el médico, quien podrá recomendar un cambio en los medicamentos o los tratamientos que tal vez la tranquilice.

Sin importar si tiene una enfermedad preexistente, es posible que esté preocupada por otras enfermedades que pueden aparecer con el embarazo, como las siguientes:

  • diabetes gestacional: Hasta el 8% de las mujeres embarazadas desarrollan esta afección; en general, después del primer trimestre. Durante el embarazo, la placenta, que le proporciona al feto los nutrientes y el oxígeno, también produce hormonas que modifican la manera en la que actúa la insulina. La insulina, que es producida por el páncreas, ayuda al cuerpo a almacenar el azúcar de los alimentos para poder convertirla más tarde en energía. Cuando una persona tiene diabetes gestacional, un problema con la insulina también provoca un nivel de azúcar en sangre elevado.
  • preeclampsia: Esta afección se desarrolla después del sexto mes y provoca presión arterial elevada, edema (acumulación de líquidos en los tejidos del cuerpo, que provocan hinchazón en las manos, los pies o el rostro) y proteínas en la orina.
  • Madre Rh-negativo/feto Rh-positivo (también denominada incompatibilidad de Rh): El factor Rh está presente en los glóbulos rojos de la mayoría de las personas (es posible determinar el factor Rh con un simple análisis de sangre). Si una persona no tiene el anticuerpo, se considera que es Rh negativo. Si su bebé tiene el factor y es Rh positivo, podrían surgir problemas cuando las células de la sangre del bebé entren en su flujo sanguíneo. Esto se debe a que su organismo podría reaccionar generando anticuerpos que podrían pasar al flujo sanguíneo del bebé y destruir los glóbulos rojos.

Estas afecciones son graves pero controlables; por eso es importante conocerlas y conversar con el profesional del cuidado de la salud.

Acerca del aumento de peso

Muchas mujeres embarazadas se preocupan por el aumento de peso. En general, las mujeres con un peso normal deben aumentar entre 25 y 35 libras durante el embarazo. En el caso de las mujeres que tienen sobrepeso al quedar embarazadas, el aumento total debería ser entre 15 y 25 libras. Quienes tengan bajo peso deberían aumentar entre 28 y 40 libras.

El control del aumento de peso es más difícil hacia el final del embarazo; por eso, intente no subir mucho de peso en los primeros meses. Sin embargo, no aumentar correctamente de peso también podría causar problemas, como crecimiento fetal inadecuado y parto prematuro.

El embarazo no es un buen momento para comenzar una dieta, pero es un gran momento para disfrutar de alimentos saludables. Los médicos suelen recomendar que las mujeres agreguen unas 300 calorías a su ingesta diaria para ofrecerle nutrición al feto en desarrollo. Si bien las proteínas deberían proporcionar la mayor parte de estas calorías, su dieta debe ser equilibrada e incluir frutas frescas, cereales, verduras y hortalizas.

Probablemente, el profesional del cuidado de la salud le recete una vitamina prenatal para asegurarse de que reciba suficiente ácido fólico, hierro y calcio. También es un buen momento para hacer ejercicio físico de bajo impacto regularmente.

Cuide su salud

Por su bien y el de su bebé, es importante que se cuide especialmente durante el embarazo. Siga estas indicaciones básicas:

  • No fume, no beba alcohol ni use drogas.
  • Descanse lo suficiente.
  • Lleve una dieta saludable.

Medicamentos de venta sin receta

Los medicamentos de venta sin receta se suelen considerar inadecuados por los efectos que pueden llegar a tener sobre el feto. La mayoría de los médicos recomiendan no tomar ningún medicamento de venta sin receta, pero pueden darle una lista de los que consideran que puede tomar sin riesgos. Asegúrese de hacerle a su médico todas las preguntas que tenga sobre los medicamentos (incluso los remedios naturales, suplementos y vitaminas).

Seguridad de los alimentos

Cuando esté embarazada, también es importante evitar las enfermedades transmitidas por los alimentos, como listeriosis y toxoplasmosis, que pueden poner en riesgo la vida del feto, además de causar deformaciones congénitas o embarazos espontáneos. Algunos de los alimentos que debe evitar son los siguientes:

  • los quesos blandos sin pasteurizar (con frecuencia denominados "frescos"), como el queso feta, de cabra, brie, camembert y azul
  • la leche, los jugos que no estén pasteurizados
  • los huevos crudos o los alimentos con huevos crudos, como la mousse y el tiramisú
  • las carnes, los pescados o los mariscos crudos o poco cocidos
  • las carnes procesadas, como los perritos calientes y los fiambres (deben estar bien cocidos)

También debe evitar comer tiburón, pez espada, carito, peto o sierra, o blanquillo. Si bien el pescado y los mariscos pueden ser una parte sumamente saludable de la dieta durante el embarazo (contienen ácidos grasos omega 3 beneficiosos, son una fuente elevada de proteínas y tienen un bajo contenido de grasas saturadas), estos tipos de pescado contienen niveles elevados de mercurio y esto puede dañar el cerebro del bebé en desarrollo.

Vacunas

El médico le puede recomendar algunas vacunas durante el embarazo. La vacuna de la gripe puede frenar los problemas relacionados con la gripe en las mujeres embarazadas con mayores riesgos de complicaciones por la enfermedad. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) recomiendan aplicarse la vacuna antigripal durante cualquier etapa del embarazo. Las mujeres embarazadas solo deben recibir la vacuna elaborada con virus inactivos. Anteriormente, la vacuna contra la gripe también se administraba en forma de espray nasal, pero contenía cepas vivas del virus y nunca fue segura para las mujeres embarazadas. En la actualidad, no se recomienda el espray nasal en ningún caso porque los CDC determinaron que no previnieron los casos de gripe entre los años 2013 y 2016.

Ahora, se recomienda la vacuna DTP (contra el tétanos, la difteria y la tos convulsa o pertussis) para todas las mujeres embarazadas en la segunda mitad de cada embarazo, sin importar si ya se han dado la vacuna o no, o cuándo recibieron la última aplicación. Esta recomendación se hizo en respuesta al incremento en las infecciones con pertussis (tos convulsa), que puede resultar mortal en los recién nacidos que aún no han recibido sus vacunas de rutina.

Efectos secundarios del embarazo

El embarazo puede causar una serie de efectos secundarios molestos (pero no necesariamente graves). Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • náuseas y vómitos, en especial en las etapas iniciales del embarazo
  • inflamación en las piernas
  • várices en las piernas y en la zona que rodea a la abertura vaginal
  • acidez y estreñimiento
  • dolor de espalda
  • fatiga
  • falta de sueño

Si sufre alguno de estos efectos secundarios, ¡no está sola! Hable con su médico para ver cómo puede aliviar las molestias.

Hablar con el profesional del cuidado de la salud

Cuando el cuerpo está atravesando cambios físicos que pueden resultarle totalmente nuevos, no siempre es fácil hablar con el profesional del cuidado de la salud. Tal vez se esté preguntando si puede tener relaciones sexuales o qué debe hacer con las hemorroides o el estreñimiento, o quizás se sienta muy ansiosa por el parto.

Quizás se sienta incómoda como para hacer estas y otras preguntas, pero es importante que las haga. Y recuerde que el profesional del cuidado de la salud ya ha escuchado todas estas preguntas. Haga una lista de preguntas entre cada visita y llévela con usted el día de su cita.

Además, debe llamar inmediatamente al médico si presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • sangrado muy abundante
  • pérdida repentina de líquido
  • notoria falta de movimiento del bebé
  • más de tres contracciones en una hora
Fecha de revisión: febrero de 2017