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Preguntas frecuentes acerca de la lactancia materna: Cómo empezar

Independientemente de que usted sea una madre primeriza o una madre experimentada y experta, la lactancia materna suele venir con su parte correspondiente de interrogantes. He aquí las respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes que las madres, tanto novatas como veteranas, se pueden formular.

¿Cuándo me subirá la leche?

Durante los días inmediatamente posteriores al nacimiento de su bebé, su cuerpo fabricará calostro, una especie de anticipo de la leche o "leche de prueba" muy rica en nutrientes. El calostro tiene muchas propiedades protectoras, ya que contiene sustancias antibacterianas y que estimulan el sistema inmunitario, de las que carecen las leches artificiales para lactantes (o leches de fórmula).

En algunas mujeres, el calostro es espeso y amarillento. En otras es más líquido y acuoso. El calostro fluye desde el pezón muy lentamente para que el bebé vaya aprendiendo a mamar, un proceso que implica coordinar las conductas de succionar, respirar y tragar.

Cuando usted lleve aproximadamente de tres a cuatro días amamantando a su bebé con calostro, empezará a notar sus senos más firmes y duros. Es un signo de que su producción de leche está aumentando y de que está cambiando del calostro a la leche materna propiamente dicha, que se parece a la leche de vaca desnatada.

A veces la leche de una madre puede tardar más de unos pocos días en subir. Es algo perfectamente normal y no suele haber ningún motivo para preocuparse; de todos modos, asegúrese de que lo sabe su médico. Aunque los recién nacidos no necesitan mucho más que calostro durante los primeros días de vida, es posible que el médico de su hijo quiera asegurarse de que su pequeño está comiendo lo suficiente. Puede ayudar el hecho de amamantar al bebé a menudo para estimular la producción de leche.

¿Cuándo debería empezar a amamantar al bebé?

Si es posible, trate de empezar a amamantar a su bebé durante la hora inmediatamente posterior a su nacimiento. Así, aprovechará el estado natural de alerta que experimentan los recién nacidos después del parto. Después de este período de alerta inicial, un recién nacido se pasará gran parte de las próximas 24 horas durmiendo. Por lo tanto, es posible que a su pequeño le resulte más difícil agarrársele bien al pecho durante esas primeras horas.

Un recién nacido colocado en el pecho de su madre después de nacer, buscará la mamá de forma natural (se orientará hacia ella girando la cabeza y hará movimientos de succión con la boca). Para mamar, el bebé se agarrará al pecho formando un cierre hermético alrededor del pezón y la areola mamaria con la boca. Incluso si su bebé no se agarra bien al principio y se limita a "practicar", sigue siendo bueno que su bebé (¡y usted!) se vayan habituando a la idea de la lactancia materna.

En los primeros días de vida de su bebé, lo deberá alimentar a demanda, es decir, cuando él tenga hambre, generalmente cada una a tres horas, tanto de día como de noche. Conforme los bebés vayan creciendo y sus vientres aumenten de tamaño, aceptando una mayor cantidad de leche, irán espaciando cada vez más las tomas.

¿Está bien darle un biberón o un chupete?

Si usted tiene la idea de alimentar al bebé exclusivamente con leche materna, es mejor que deje a su bebé practicar la lactancia materna sin la interferencia de las tetinas del biberón o del chupete. Succionar de un biberón o de un chupete requiere una serie distinta de habilidades que mamar del pecho materno. Por lo tanto, hasta que esté bien establecida la lactancia materna (lo que suele ocurrir en un plazo aproximado de un mes), los expertos sugieren no introducir un biberón ni un chupete para evitar la “confusión tetina-pezón”. (Pero, aunque algunos bebés experimentan esta confusión, hay otros que no tienen ningún problema en alternar el biberón y el pecho).

También existe la posibilidad de que los bebés amantados a quienes se les da pronto un biberón lo prefieran frente al pecho materno. Puesto que succionar leche de un biberón requiere menos esfuerzo y la leche fluye mucho más deprisa desde el biberón que desde el pecho materno, a veces los bebés dejan de mamar por completo y pasan a succionar solo del biberón.

A los expertos también les preocupa que darle a un bebé el chupete pronto y a menudo impida que los padres reconozcan las pistas de que el bebé tiene hambre, haciendo que se salte tomas necesarias. Dar un chupete al bebé esporádicamente (como durante la circuncisión, momento en que se suele ofrecer a los bebés un chupete con agua azucarada) es adecuado y no suele crear interferencias en la lactancia materna.

En ciertas situaciones, los médicos pueden recomendar dar biberones suplementarios de leche de fórmula combinados con la lactancia materna. En estos casos, es posible seguir estimulando la lactancia materna alimentando al bebé a través de un sistema de lactancia que permite que la leche de fórmula fluya a través de un tubito acoplado al pezón de la madre.

¿Cómo sé si mi bebé tiene hambre?

Contrariamente a lo que pueda creer, el llanto es una señal tardía del hambre. Trate de amamantar al bebé antes de que se altere por el hambre y que resulte difícil de tranquilizar.

Otras señales de hambre son las siguientes:

  • mover la cabeza de un lado a otro
  • abrir la boca
  • meterse las manos y los puños en la boca
  • poner los labios como si fuera a succionar
  • restregarse contra los senos de su madre
  • estirarse
  • manifestar el reflejo de búsqueda (cuando un bebé mueve la boca en la dirección de algo que le toca o acaricia la mejilla).

¿Qué es la bajada de la leche?

Durante los primeros días a semanas del posparto, es posible que experimente una especie de hormigueo o una sensación de cosquilleo en los senos justo después de que su bebé empiece a succionar. También es posible que vea o sienta que le está saliendo leche por el otro pezón.Se conoce como reflejo de eyección de la leche (o bajada de la leche).

Ocurre cuando las succiones de su bebé (o el bombeo de una máquina) activan los nervios del pezón. Los nervios envían un mensaje al cerebro indicándole que segregue leche. El cerebro libera una hormona llamada oxitocina que hace que unos diminutos músculos del pecho se contraigan, expulsando la leche. La oxitocina también puede hacer que note contracciones en el útero (o entuertos) cuando le baje la leche. Esto ayuda a que el útero vuelva a su tamaño original.

La bajada de la leche también puede ocurrir si se atrasa una toma o antes de que se inicie la toma (a algunas mujeres les baja la leche solo con ver a su bebé o al oírlo llorar). O puede ocurrir después de que el bebé se le agarre al pecho y succione varias veces. Algunas mujeres tienen múltiples bajadas de leche durante una sola toma.

De todos modos, también hay mujeres que nunca han sentido la bajada de la leche, lo que también es completamente normal. Incluso aunque no la sienta, usted verá cómo la leche le sale por el pezón y verá y oirá a su bebé mientras traga.

¿Cómo puedo conseguir que el bebé se me agarre bien al pecho?

Muchas madres primerizas tienen dificultades para que sus bebés se les agarren al pecho correctamente. Un agarre incorrecto puede ser frustrante para el bebé y muy doloroso para la madre.

He aquí cómo conseguir que su bebé se agarre bien al pecho en cada toma:

  1. Asegúrese de que el bebé tiene la boca bien abierta y de que ha bajado la lengua antes de agarrársele al pecho.
  2. Agárrese un seno con la mano, colocando el pulgar en la parte superior y los otros cuatro dedos en la parte inferior, separando bien el pulgar de los demás dedos para que la boca del bebé pueda abarcar el pezón y la areola (la zona circular más oscura que hay alrededor del pezón) cuando se agarre al pecho.
  3. Deslice suavemente el pezón desde la mitad del labio inferior del bebé hacia el mentón para inducirlo a abrir la boca.
  4. Cuando el bebé haya abierto bien la boca y bajado la lengua, acérquelo rápidamente al pecho (no acerque el pecho al bebé). El bebé debería poder abarcar con la boca la mayor superficie posible de la areola.
  5. Asegúrese de que la nariz del bebé está casi tocando su pecho (no apretada contra él), sus labios están orientados hacia fuera (no fruncidos hacia dentro) y de que usted ve y oye tragar al bebé. (Podrá saber si el bebé está tragando observando que se le mueve la mandíbula inferior e incluso la oreja y la sien. Algunos bebés también emiten ruiditos al tragar que suenan como pequeños chasquidos.)
  6. Haga que una persona experta en lactancia materna la observe mientras amamanta al bebé.

Cuando el bebé se le haya agarrado al pecho correctamente, es posible que usted sienta dolor durante unos 30 a 60 segundos (porque el bebé estará tirando del pezón y la areola para metérselos en la boca). Pero luego ese dolor debería desaparecer. Después notará pequeños tirones cuando el bebé succione.

Si sigue sintiendo dolor, interrumpa la toma momentáneamente y vuelva a colocarse al bebé en el pecho. Si persiste el dolor tras corregir el agarre, hable con su médico o con su asesor de lactancia materna para descartar otras posibles causas, como una infección mamaria.

¿Cómo puedo saber si mi bebé se ha agarrado mal al pecho?

Si su bebé tiende a succionar solo de la punta del pezón, quedándole la mayor parte de la areola mamaria fuera de la boca, significa que no se ha agarrado bien al pecho. Los bebés con esta tendencia a menudo se quedan dormidos durante las tomas y pueden parecer insatisfechos porque no están ingiriendo suficiente cantidad de leche. Si le ocurre cualquiera de estas cosas, interrumpa la succión y vuelva a ofrecer el pecho al bebé modificando la postura para que su bebé abarque el pezón y la areola con la boca.

Llame al médico o al asesor de lactancia materna si:

  • siente dolor cada vez que amamanta al bebé (podría necesitar ayuda para que el bebé se le agarre bien al pecho, o podría padecer una lesión en el pezón o una infección mamaria)
  • su bebé se le queda siempre dormido sobre el pecho
  • su bebé mama, pero parece quedarse insatisfecho al finalizar las tomas
  • su bebé no aumenta el peso que debería aumentar o no mancha o moja la cantidad de pañales que debería (debería mojar unos seis pañales y ensuciar unos 4 pañales cada día al principio).

¿Cómo puedo saber si el bebé está obteniendo leche?

Una vez un bebé se ha agarrado bien al pecho, lo más probable es que succione de cuatro a cinco veces seguidas y que luego haga una pausa de entre cinco y 10 segundos. Su bebé incrementará la cantidad de succiones a medida que vaya aumentando la cantidad de leche que salga del pezón. Conforme vaya descendiendo el flujo de la leche, probablemente su bebé cambiará el patrón de succión a tres o cuatro succiones seguidas, con pausas de más de 10 segundos.

La mayoría de los bebés sueltan el pecho por iniciativa propia. Si su bebé no suelta el pecho y sus succiones parecen limitarse a la parte anterior de la boca, introdúzcale un dedo por la comisura de la boca (entre las encías) y luego gire el dedo un cuarto de vuelta para interrumpir la succión. Luego, trate de hacer eructar al bebé y ofrézcale el otro pecho.

Los recién nacidos se quedan dormidos a menudo mientras maman. Si ocurriera esto, trate de despertar al bebé haciéndole cosquillas en los pies, frotándole la espalda o quitándole algo de ropa. A veces, hacer eructar al bebé o cambiarle el pañal también puede ayudar.

¿Hay más de una forma de sostener al bebé mientras lo amamanto?

Sí. Puede probar varias posiciones de amamantamiento diferentes (o formas de sostener al bebé) a fin de averiguar cuál les resulta más cómoda a los dos.

Estas son algunas de ellas:

  • Posición de cuna: esta es la forma tradicional de sostener al bebé, que muchas madres prueban al principio. Consiste en colocarse al bebé cruzado sobre el pecho y utilizar el brazo del mismo lado que el pecho que se ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
  • Posición de canasto, sandía o pelota: en esta postura la madre sostiene al bebé al lado de su cuerpo, debajo del brazo; es adecuada para las mujeres a quienes les han practicado una cesárea (porque el bebé no ejerce presión sobre el vientre materno), así como para las madres con senos muy voluminosos o que hayan tenido gemelos.
  • Posición de cuna cruzada: es similar a la posición de cuna, con la salvedad de que la madre utiliza el brazo contrario al del pecho que ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño. Algunas madres constatan que con esta posición les resulta más fácil controlar si el bebé se ha agarrado bien al pecho.
  • Posición de acostada de lado: esta postura, en la que la madre se estira sobre un costado de cara al bebé, le permite descansar mientras amamanta al bebé y también es habitual en las mujeres a quienes les han practicado una cesárea.

¿Cómo puedo conseguir que las tomas me resulten más cómodas?

De nuevo, lo principal consiste en encontrar una posición cómoda para amamantar al bebé y en lograr un buen agarre al pecho. Con ambas cosas, podrá tener una experiencia realmente gratificante y de afianzamiento del vínculo entre usted y su bebé.

He aquí algunos consejos más para ayudarle a relajarse y disfrutar al máximo de esta experiencia:

  • Tenga una bolsa o cesto cerca de los lugares de la casa donde suele amamantar al bebé (junto a la cama, en el sofá, etc.) Ponga dentro un botellín de agua, tentempiés saludables, varias revistas, el teléfono móvil o inalámbrico (para no tener que levantarse a atender ni a hacer llamadas), varios baberos o toallitas de algodón, por si el bebé babea o regurgita leche, y los controles remotos del televisor, el reproductor de DVD o el equipo de música.
  • Encuentre la forma de colocarse que le resulte más cómoda y no la cambie para que el bebé se habitúe, se sienta cómodo y espere esa rutina. A muchas madres les gusta sentarse en una mecedora o en un sillón acogedor con apoyabrazos.
  • Deles un descanso a sus pies y a su espalda. Puede apoyar los pies en un reposapiés y/o utilizar cojines o almohadas a modo de respaldo. Algunas mujeres encuentran muy útiles y cómodos los cojines de lactancia en forma de U o los almohadones con respaldo y brazos a cada lado para dar el pecho en la cama.

¿Durante cuánto tiempo debería seguir amamantando a mi bebé?

Es una decisión personal. Los expertos recomiendan a las madres amamantar a sus bebés de forma exclusiva (sin ofrecerles leche artificial, agua, jugo de frutas, leche no materna o cualquier otro tipo de alimento) durante los seis primeros meses de vida, y prolongar la lactancia materna no exclusiva hasta que el bebé tenga 12 meses (o más) si está yendo bien tanto para la madre como para el bebé.

Los estudios indican que la lactancia materna puede reducir la ocurrencia o la gravedad de las diarreas, las infecciones de oído y la meningitis bacteriana. La lactancia materna también puede proteger a los niños contra el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), la diabetes, la obesidad y el asma.

La lactancia materna también quema calorías y ayuda a reducir el tamaño del útero, de modo que las madres que dan el pecho a sus bebés recuperan la figura que tenían antes del embarazo más deprisa. Los estudios indican que la lactancia materna ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama, hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares, y es posible que también reduzca el riesgo de desarrollar cáncer de útero y de ovario.

Lo estoy pasando mal con la lactancia materna. ¿Qué puedo hacer?

La lactancia materna les resulta muy sencilla a algunas madres, pero hay otras que necesitan tiempo y práctica. De hecho, puede ser una de las cosas que exigen más esfuerzo y también una de las experiencias más gratificantes de la maternidad.

Mientras esté en el hospital, pida ayuda a un asesor de lactancia materna, que le podrá guiar en todas las dificultades que tenga. Si el hospital no dispone de un asesor de lactancia materna, el personal de enfermería, el médico de su hijo, o su obstetra-ginecólogo pueden ser de gran ayuda sobre qué debe y qué no debe hacer para amamantar a su bebé.

Los médicos suelen pesar a los bebés y evaluar cómo está yendo la lactancia materna durante las primeras 24 a 48 horas después de que la madre y el recién nacido reciban el alta hospitalaria. Pero, si usted tiene dificultades o hay algo que le preocupa sobre la lactancia antes de ese momento, asegúrese de hablar con su médico.

Haga lo que haga, intente no desanimarse ni tirar la toalla demasiado pronto. Con un poco de paciencia y algo de práctica, la lactancia materna les resultará más fácil, tanto a usted como a su bebé, durante las semanas que se avecinan. Como dice el viejo refrán: "¡La práctica hace al maestro!"

Fecha de revisión: febrero de 2015

Nota: Toda la información incluida en KidsHealth® es únicamente para uso educativo. Para obtener consejos médicos, diagnósticos y tratamientos específicos, consulte con su médico.

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