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Cómo controlar las crisis asmáticas

¿Qué es una crisis asmática? 

Si tienes asma, lo más probable es que ya sepas qué es una crisis asmática (o ataque de asma). Es cuando tus síntomas asmáticos empeoran. Durante una crisis asmática, es posible que tengas:

  • problemas para respirar
  • opresión de pecho o una sensación dolorosa en el pecho
  • sonidos agudos al respirar (también llamados sibilancias
  • tos

Cómo el asma afecta la respiraciónLas crisis asmáticas ocurren porque las vías respiratorias de los pulmones están más irritadas e hinchadas (o inflamadas) de lo normal. Es posible que los pulmones fabriquen mucosidades pegajosas, que obstruyen las vías respiratorias, y que se contraigan los músculos que hay alrededor de las vías respiratorias, estrechándolas todavía más. Estos problemas, que afectan a los pulmones, hacen que resulte difícil inspirar y espirar.

Pero puedes aprender a controlar las crisis asmáticas. Aquí tienes tres formas de estar preparado:

  1. Aprende a detectar las pistas que indican que es probable que tengas una crisis asmática.

  2. Dispón de un plan sobre cómo afrontar una crisis asmática, independientemente de dónde estés (en casa, en la escuela, en la casa de un amigo o de vacaciones).

  3. Averigua cómo prevenir posibles crisis asmáticas en el futuro tomando tu medicamento de control a largo plazo (también conocido como "medicamento de mantenimiento" o "medicamento preventivo") y evitando tus desencadenantes.

Detecta los síntomas

Si has tenido unas cuantas crisis asmáticas, es posible que ya te hayas dado cuenta de que te sientes de una forma determinada cuando se avecina una crisis. Es posible que sientas opresión de pecho, picor en la garganta o sensación de agotamiento. ¿O tal vez tengas tos, aunque no estés acatarrado? Si dispones de un medidor de flujo máximo, este podría ser un buen momento para utilizarlo. 

Cuenta con un plan 

Si sientes que se avecina una crisis asmática, pide ayuda. Haz que la gente que te rodea sepa qué es lo que te está ocurriendo, y recuerda tu plan de acción contra el asma. Se trata de un plan elaborado por tu médico que te indica qué medicamento debes tomar y qué debes hacer a continuación. No ignores el ataque ni esperes que desparezca por sí solo. No lo hará y podrías acabar en un servicio de urgencias médicas.

Prevé las crisis asmáticas

Las crisis asmáticas se pueden controlar, pero es incluso mejor prevenirlas; es decir, evitar que lleguen a ocurrir. Una forma de conseguirlo es evitando los desencadenantes.   Nos referimos a los elementos que desencadenan las crisis asmáticas. Muchos niños con asma también padecen alergias; por lo tanto, los desencadenantes más habituales incluyen las cosas que provocan alergias. Algunas de esas cosas son las mascotas, los ácaros del polvo (unos bichos diminutos que viven en el polvo), el moho y las cucarachas. 

Hay otros desencadenantes que, aunque no provocan alergias, irritan las vías respiratorias. Entre ellos, se encuentran el humo del tabaco, el aire frío, el ejercicio y las infecciones, como los catarros. Si intentas evitar tus desencadenantes, es posible que puedas prevenir algunas crisis asmáticas.

Si tu médico te recetó un medicamento de control, el hecho de tomarlo siguiendo sus instrucciones es otra forma importante de prevenir las crisis asmáticas. El medicamento de control a largo plazo se debe tomar con regularidad, incluso aquellos días en que te encuentres bien.

Algunas crisis asmáticas son graves, pero hay otras que son leves. Las crisis asmáticas pueden ocurrir de forma repentina, pero también se pueden ir preparando a lo largo del tiempo, sobre todo en aquellos niños que no toman la medicación contra el asma que necesitan. No podrás detener todas tus crisis asmáticas; por lo tanto, haz cuanto puedas para estar bien preparado.

Fecha de revisión: enero de 2014

Nota: Toda la información incluida en KidsHealth® es únicamente para uso educativo. Para obtener consejos médicos, diagnósticos y tratamientos específicos, consulte con su médico.

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