
(Financial Woes? How to Talk to Kids When Money Is Tight)
Todo el mundo habla sobre dinero en estos días: las viviendas se están desvalorizando; más familias se están enfrentando a la ejecución de sus hipotecas; el precio del gas, de la energía y la cuenta del supermercado están subiendo; y la incertidumbre sobre cuándo mejorarán las cosas hace que todos se ajusten los cinturones.
Pero, ¿cómo hacen los padres para explicar todo esto a sus hijos de escuela secundaria y pendientes de la moda? ¿Y qué hay de los adolescentes con sus sueños de asistir a una universidad fuera del estado o de tener un automóvil nuevo?
Qué se debe decir
Sea honesto con sus hijos, pero no les diga más de lo que necesitan saber. Evite sobrecargar a los niños mayores con demasiados detalles o preocupaciones que podrían asustarlos. Bríndeles explicaciones breves y sea claro con respecto a los cambios que sufrió el presupuesto familiar.
Incluso los niños más pequeños tienen conciencia de marca y consumo en estos días, por lo que no espere que voluntariamente bajen el nivel de sus gustos o actividades de inmediato. Pero si desea fomentar una conducta presupuestaria, ofrezca incentivos a los niños para que puedan participar.
Si tiene claro lo que quiere decir, los cambios que se realizarán y cómo estos cambios afectarán a los niños, esta tarea le resultará más sencilla.
Cómo hablar con los niños más pequeños
Ali tiene 6 años. Su mejor amiga acaba de recibir una muñeca nueva para su cumpleaños (de las costosas, que usted sabe que ya no puede pagar). Ali comienza a quejarse diciendo, "nunca tengo lo que quiero. No es justo..."
Es muy difícil conservar la calma cuando trabaja con empeño para mantener la familia a flote, o cuando está estresado porque el banco amenaza con ejecutar la hipoteca. Respire profundo y permanezca calmado. Si es necesario, diga a su hija que hablarán de ese tema más tarde y asegúrese de generar un momento para hacerlo.
Recuerde que no hay NADA de malo en negar peticiones y poner límites. Usted no está privando a sus hijos de nada, sólo les está enseñando una lección importante sobre la economía familiar, aprender a retrasar la recompensa y ganarse un premio o lo que desean. Después de todo, la comida y el alquiler están antes que los juguetes.
Cuando esté listo, diga a su hijo que usted no puede comprar juguetes nuevos en este momento, pero que quizás los juguetes se pueden colocar en una lista de deseos para el próximo cumpleaños, la próxima Navidad, Jánuca o cualquier otra ocasión donde se entreguen regalos.
Si está dentro de sus posibilidades, ofrézcale una pequeña recompensa a cambio de que se porte bien o que mantenga el cuarto ordenado. Los premios a corto plazo, como figuras adhesivas u obsequios simbólicos, permiten mantener motivados a los niños más pequeños. Los incentivos financieros ayudan a que los niños mayores ganen dinero para sus objetivos y, a la vez, les enseñan valiosas lecciones sobre el ahorro.