Una buena autoestima
Si tienes una imagen positiva de tu cuerpo, es probable que te agrades y aceptes a ti mismo como eres, a pesar de que no encajes en un "ideal" mediático. Esta actitud sana te permite explorar otros aspectos del proceso de crecimiento, por ejemplo, cultivar buenas amistades, ser más independiente de tus padres y desafiarte física y mentalmente. Desarrollar estos aspectos de tu persona puede ser de ayuda para reforzar la autoestima.
Una actitud positiva y optimista puede ayudar a las personas a desarrollar una fuerte autoestima. Por ejemplo, si cometes un error, podrías decir, "soy humano" en lugar de, "soy un perdedor", o no culpar a otras personas cuando las cosas no salen según lo previsto.
Saber qué cosas te hacen feliz y cómo alcanzar tus objetivos puede ayudar a que sientas que eres competente, fuerte y que tienes el control de tu vida. Una actitud positiva y un estilo de vida sano (como hacer ejercicio y comer bien) son una combinación excelente para desarrollar una buena autoestima.
Consejos para mejorar la imagen corporal
Algunas personas piensan que deben cambiar su aspecto para sentirse bien consigo mismas. Sin embargo, todo lo que tienes que hacer es cambiar la forma en que ves tu cuerpo y el modo en que piensas sobre ti mismo. Estos son algunos consejos sobre cómo hacerlo:
Reconoce que tu cuerpo te pertenece, sin importar su forma o talle. Intenta enfocarte en lo fuerte y sano que es tu cuerpo, y en las cosas que puede hacer, no en lo que está mal o en lo que sientes que quieres cambiarle. Si te preocupa tu peso o tu talle, consulta al médico para estar seguro de que todo está bien. Sin embargo, solo te incumbe a ti cómo se ve tu cuerpo: en última instancia, eres tú el que debe estar feliz contigo mismo.
Identifica los aspectos de tu apariencia que, siendo realista, puedes cambiar y cuáles no. Los seres humanos, por definición, no son perfectos. Es lo que nos hace únicos y originales. Todas las personas (incluso los famosos que en apariencia son los más perfectos) tienen cosas que no pueden cambiar y deben aceptar, como su estatura, por ejemplo, o el número que calzan. Recuerda que "las personas reales no son perfectas y que las personas perfectas no son reales (generalmente, están retocadas)".
Si hay aspectos tuyos que deseas y puedes cambiar, ponte objetivos para lograrlo. Por ejemplo, si deseas estar en forma, elabora un plan para hacer ejercicio todos los días y comer sano. Luego, haz un seguimiento de tu progreso hasta que llegues a tu objetivo. Superar un desafío que te impones a ti mismo es una excelente forma de reforzar la autoestima.
Cuando escuches comentarios negativos procedentes de tu interior, dite a ti mismo que debes detenerte. Debes comprender que cada persona es más que solo su apariencia en un día cualquiera. Somos complejos y cambiamos permanentemente. Trata de enfocarte en los aspectos únicos e interesantes de tu persona.
Intenta construir tu autoestima haciéndote tres elogios todos los días. Mientras lo haces, cada noche enumera tres cosas de tu día que realmente te resultaron placenteras. Puede ser la sensación que el sol te produjo en el rostro, el sonido de tu banda favorita o la forma en que alguien se rió de tus bromas. Al concentrarse en las cosas buenas que haces y los aspectos positivos de tu vida puedes cambiar la forma en que te sientes respecto de ti mismo.
Algunas personas con discapacidades o diferencias físicas sienten que no son vistas por lo que realmente son debido a sus cuerpos y a lo que pueden y no pueden hacer. Otras personas pueden tener problemas tan graves respecto de su imagen corporal que necesitan un poco más de ayuda. Trabajar con un terapeuta o un consejero puede ayudar a que algunas personas logren tener una perspectiva y aprendan a enfocarse en sus fortalezas individuales, además de desarrollar un modo más sano de pensar.