Problemas de salud todavía más frecuentes en los bebés prematuros
Hipotensión arterial
La hipotensión arterial es una complicación relativamente habitual que puede ocurrir poco después del nacimiento. Puede obedecer a una infección, a una pérdida importante de sangre o fluido o a los medicamentos administrados a la madre antes del parto. La hipotensión arterial se trata incrementando el aporte de líquidos o con medicamentos. Los bebés que padecen hipotensión arterial porque han perdido sangre es posible que necesiten transfusiones.
Síndrome de dificultad respiratoria neonatal
Uno de los problemas más frecuentes e inmediatos a que se enfrentan los bebés prematuros es la dificultad para respirar. Aunque hay muchas causas posibles de las dificultades respiratorias en los bebés prematuros, la más frecuente es el síndrome de dificultad respiratoria neonatal.
En este síndrome, los pulmones inmaduros del bebé no producen suficiente cantidad de una sustancia denominada surfactante. El surfactante permite que la superficie interna de los pulmones se expanda adecuadamente cuando el bebé pasa de estar dentro del vientre materno a estar en el exterior y tener que respirar aire después del parto. Afortunadamente, este síndrome tiene tratamiento y muchos bebés lo superan sin problemas.
Cuando no se puede evitar el parto prematuro, a la mayoría de las mujeres embarazadas les administran un medicamento justo antes del parto para favorecer la producción de surfactante en los pulmones del bebé y así prevenir el síndrome disneico neonatal. Luego, inmediatamente después del nacimiento y varias veces después, se puede administrar al bebé surfactante si lo necesita.
Aunque la mayoría de los bebés prematuros que carecen de surfactante deberán conectarse a un respirador (una máquina que les ayudará a respirar) durante un tiempo, el uso de surfactante ha reducido considerablemente la cantidad de tiempo que estos bebés pasan conectados a respiradores.
Displasia broncopulmonar
La displasia broncopulmonar, o enfermedad pulmonar crónica, es un problema pulmonar frecuente en los bebés prematuros, sobre todo en los que nacen con menos de 1.000 gramos (2'2 libras). El mecanismo exacto de esta enfermedad todavía no está claro, pero la prematuridad extrema, el síndrome de dificultad respiratoria neonatal grave, las infecciones previas y posteriores al nacimiento y el uso prolongado de oxígeno o de un respirador (ambos necesarios para tratar una enfermedad pulmonar) son factores que desempeñen un papel importante en el desarrollo de la displasia broncopulmonar.
Los bebés prematuros que padecen esta afección se suelen tratar con medicación y oxígeno. Los pulmones de estos bebés suelen mejorar durante los dos primeros años de vida, pero muchos de ellos siguen presentando síntomas de tipo asmático.
Infecciones
Las infecciones son una grave amenaza para los bebés prematuros ya que son menos capaces que los bebés a término de luchar contra gérmenes que pueden provocar enfermedades graves. La infección puede habérsela transmitido la madre antes, durante o después del parto o bien proceder de otras fuentes. Prácticamente todas las partes del cuerpo de un bebé prematuro se pueden infectar. Reducir el riesgo de infección es el motivo de que en la UCIN sea necesario lavarse las manos tan frecuentemente.
Las infecciones bacterianas se tratan con antibióticos. Para tratar infecciones víricas y fúngicas, se recetan otros medicamentos.
Conducto arterioso persistente
El conducto arterioso es un vaso sanguíneo que desempeña un papel básico en la circulación fetal, al evitar que la sangre pase por los pulmones, ya que el oxígeno de la sangre fetal procede de la madre, no del aire inspirado.
En los bebés a término, el conducto arterial se cierra nada más nacer, pero en los bebés prematuros suele permanecer abierto. Cuando ocurre esto, se produce un exceso de irrigación sanguínea en los pulmones que puede provocar dificultades respiratorias y a veces insuficiencia cardiaca.
El conducto arterioso persistente se suele tratar con un medicamento denominado indometacina o con ibuprofeno, fármacos que permiten cerrar eficazmente el conducto arterioso en más del 80% de los bebés medicados. No obstante, si la medicación no resulta eficaz, puede ser necesario intervenir al bebé quirúrgicamente para cerrar el conducto.
Retinopatía del prematuro
Los ojos de los bebés prematuros son especialmente susceptibles a sufrir lesiones tras el nacimiento. Una complicación grave es la retinopatía del prematuro, que es un crecimiento anómalo de los vasos sanguíneos en el ojo del bebé. Aproximadamente el 7% de los bebés con un peso natal de 1.250 gramos o menos (2'75 libras) desarrollan retinopatías, y las lesiones resultantes pueden ir de leves (necesidad de llevar gafas) a graves (ceguera).
La causa de la retinopatía del prematuro se desconoce. Aunque antes se creía que la principal causa era un exceso de oxígeno, investigaciones posteriores han mostrado que los niveles de oxígeno (sean excesivos o insuficientes) solo son un factor contribuyente en el desarrollo de la retinopatía del prematuro. A todos los bebés prematuros se les examinan los ojos en la UCIN para determinar si padecen esta afección.