(When Cancer Keeps You Home)
Cuando tienes cáncer, a veces puedes sentir que te fuiste a dormir una noche y que al día siguiente despertaste en otro planeta.
En los momentos en los que la vida parece haberse salido de control, la mayoría de nosotros dependemos de nuestras rutinas (como ir a la escuela o la iglesia) para que las cosas parezcan normales. Por lo tanto, si el médico te dice que tu sistema inmunológico no está lo suficientemente fuerte como para que vayas a la escuela, el centro comercial o la casa de un amigo, te parecerá que ya es el colmo.
Es normal que perderse estas rutinas, aunque sea tan sólo por un corto tiempo, provoque una gran cantidad de emociones. Si te sientes enojado, frustrado, deprimido o incluso celoso de tus hermanos y amigos, debes saber que no estás solo.
Para muchas personas con cáncer, tener que quedarse en casa es sólo un problema temporal. Una vez que el sistema inmunológico se recupere, deberías poder retomar tu vida habitual. Hasta tanto ocurra esto, te daremos algunos consejos para sacar el mayor provecho de esta situación.
¿Qué es la neutropenia?
Si tienes cáncer y debes quedarte en casa, lo más probable es que tengas una afección denominada neutropenia. La neutropenia es la presencia de niveles muy bajos de determinados glóbulos blancos denominados neutrófilos. Estas células son la principal defensa del organismo contra las infecciones.
Cuando un germen se introduce en un cuerpo sano, el sistema inmunológico se pone en acción y envía un ejército de neutrófilos a la zona para atacarlo. Y lo que es más sorprendente es que la próxima vez que estos gérmenes entren en el organismo, los neutrófilos los "recordarán" e intentarán detenerlos antes de que puedan provocar problemas graves.
Sin embargo, las personas con cáncer suelen tener menos neutrófilos para patrullar el organismo. En algunos casos, esto se debe a que el cáncer daña la médula, que es el material esponjoso ubicado dentro de los huesos y el lugar en el que se fabrican las células sanguíneas (incluidos los neutrófilos). (Esto es muy común en algunos tipos de cáncer, como la leucemia y el linfoma).
En otros casos, es posible que sean los tratamientos contra el cáncer los que provoquen los daños. Tanto la quimioterapia (fármacos para combatir el cáncer) como la radiación (rayos X de alta potencia) realizan su trabajo matando a las células de crecimiento más rápido del organismo (tanto malas como buenas). Esto significa que, además de las células cancerosas, se destruyen células sanas, como los neutrófilos.
Al tener una cantidad menor de neutrófilos, eres más propenso a las infecciones. Incluso las cosas que normalmente podrías combatir sin muchos inconvenientes, como las infecciones de la piel o los oídos, pueden volverse mucho más graves. Esta es la razón por la cual es importante decirles a tus padres o a algún adulto inmediatamente si tienes fiebre, escalofríos o temblores, o si tienes llagas en la piel o la boca. Todas éstas pueden ser señales de infección.
Afortunadamente, los médicos pueden recurrir a un análisis de sangre denominado "recuento total de neutrófilos" para determinar cuánto cuidado debes tener para evitar los gérmenes. Cuando el recuento de neutrófilos desciende por debajo de 1000 células por microlitro de sangre, el riesgo que tienes de contraer infecciones es levemente superior; cuando cae por debajo de las 500 células por microlitro, el riesgo es todavía un poco mayor. Si el recuento permanece por debajo de 100 neutrófilos durante muchos días, el riesgo de contraer una infección grave es muy elevado.
A veces, los médicos recetan medicamentos denominados factores de crecimiento para ayudar al organismo a producir más neutrófilos. Pero, con frecuencia, es más seguro que simplemente te quedes en casa hasta que el médico diga que puedes volver a salir. Los lugares como las escuelas, los vestuarios y los centros comerciales son demasiado riesgosos porque las personas están muy cerca unas de otras y los gérmenes se propagan con facilidad. Para tu sistema inmunológico, equivaldría a quedarte parado junto a un incendio forestal con una pistola de agua como única defensa.