¿Cómo se trata?
El tratamiento para el linfoma de Hodgkin es muy eficaz en la mayoría de las personas. El tipo y la duración del tratamiento varían en función del estadio y el tipo de enfermedad; el lugar del cuerpo donde se encuentra la enfermedad; y la edad, la madurez física y el estado de salud general de la persona.
Los tratamientos que se usan con más frecuencia para el linfoma de Hodgkin son la quimioterapia y la radioterapia. La quimioterapia mata las células cancerosas o detiene su crecimiento. Además, es posible que a algunas personas se las someta a cirugía para extirpar los tumores.
Los investigadores trabajan constantemente en nuevos tratamientos para el cáncer. Algunas personas toman la decisión de participar en ensayos clínicos, que son formas de poner a prueba los nuevos tratamientos para el cáncer o comparar su eficacia con los tratamientos que ya existen. Si tienes linfoma de Hodgkin, el médico puede decirte si ésta es una buena idea para el tipo de linfoma específico que tienes.
¿Qué esperar?
El tratamiento del linfoma de Hodgkin es fuerte. Destruye las células inocuas junto con las nocivas, lo que puede provocar ciertos efectos secundarios.
Aunque los efectos secundarios dependen de la persona y del medicamento que el médico receta, los efectos secundarios a corto plazo más frecuentes de la quimioterapia son náuseas, vómitos y sensación semejante a la de estar engripado. Algunas personas se sienten débiles o mareadas después de los tratamientos, o tienen fiebre. Otras tienen llagas en la boca o pierden el apetito de repente. La caída total o parcial del cabello también es frecuente.
Los efectos secundarios a corto plazo de la radiación pueden ser similares a los de la quimioterapia, aunque los de la radiación suelen ser más localizados, lo que significa que afectan solo la zona donde ésta se aplica. Las personas pueden seguir teniendo efectos secundarios por varias semanas después de la finalización del tratamiento.
La quimioterapia y la radioterapia pueden debilitar el sistema inmunitario. Si estás recibiendo uno de éstos tratamientos, mantente alejado de los amigos y los miembros de la familia que estén resfriados, tengan gripe u otras infecciones. También debes evitar sufrir cortes y otras heridas. Lo mejor es que dejes en suspenso los deportes y las actividades físicas más extenuantes; sin embargo, aún puedes mantenerte activo haciendo ejercicios más moderados, como caminar.
Infórmale al médico si el tratamiento te causa efectos secundarios. Además, el médico puede informarte sobre los posibles efectos secundarios a largo plazo del tipo de tratamiento que estás recibiendo.
Puede ser difícil lidiar con los efectos secundarios del tratamiento. Tal vez te sientas cansado y tengas náuseas, y debas enfrentar la caída de tu cabello. Es importante que busques el apoyo de tus padres, de otros familiares y de tus amigos. Si lo deseas, pide hablar con un psicólogo, que escuchará tus sentimientos de manera privada y sin opinar al respecto.
También puedes unirte a un grupo de apoyo en el que conocerás y hablarás con personas que tienen Hodgkin u otros tipos de tumores malignos, y que están lidiando con los mismos problemas que tú.
Si tienes o tuviste linfoma de Hodgkin, es importante que consultes al médico regularmente por muchos años después del tratamiento. En ocasiones, el cáncer puede regresar, y, si esto sucede, las citas de seguimiento con el oncólogo pueden ayudarte a detectarlo de manera temprana. El médico también controlará la aparición de los efectos tardíos del tratamiento.
Después de que el linfoma de Hodgkin desaparece, la mayoría de las personas nunca vuelve a tenerlo. Sin embargo, algunas sí. El término "recurrente" describe al linfoma de Hodgkin que, después del tratamiento, regresa a la misma zona o a una nueva. Si tienes síntomas, informa a tus padres y al médico. Algunas personas pueden desarrollar otros tumores malignos después de haber recibido tratamiento para el Hodgkin, lo que requerirá más tratamientos.
La mayoría de las personas sobreviven al linfoma de Hodgkin y llevan vidas normales y productivas.
Revisado por: Robin E. Miller, MD
Fecha de la revisión: marzo de 2012