
(Scarlet Fever)
La escarlatina es producto de una infección provocada por la bacteria Streptococcus grupo A. La bacteria produce una toxina (veneno) que genera una erupción difusa de color carmesí.
No todos los estreptococos generan esta toxina y no todos los niños son sensibles a ella. Dos niños pertenecientes a la misma familia pueden tener infecciones por estreptococos, pero es probable que sólo uno de ellos (el que es sensible a la toxina) desarrolle la erupción de la escarlatina, mientras que el otro no. Por lo general, si un niño tiene esta erupción junto con otros síntomas de inflamación de garganta, se lo puede tratar con antibióticos y medicamentos especiales para la erupción cutánea. Por lo tanto, si su hijo presenta estos síntomas, es importante que llame al médico.
Los síntomas de la escarlatina
La erupción cutánea es el síntoma más evidente de la escarlatina. Al comienzo, suele tener el aspecto de una quemadura solar con pequeños puntos sobreelevados que pueden producir picazón. La erupción comienza primero en el cuello y la cara; por lo general, no afecta el área alrededor de la boca. Se extiende al pecho y la espalda y después se generaliza en el resto del cuerpo. En los pliegues de la piel, especialmente en las axilas y los codos, la erupción forma las clásicas manchas rojas. Las zonas de la piel que presentan la erupción se tornan blancas al presionarlas. Al sexto día de la infección, la erupción comienza su involución, pero la piel afectada puede comenzar a descamarse.

Además de la erupción, existen otros síntomas, como la inflamación de los ganglios del cuello, el dolor de garganta y la fiebre superior a los 101 grados Fahrenheit (38,3 grados Centígrados), que ayudan a confirmar el diagnóstico. Las amígdalas y la parte posterior de la garganta pueden cubrirse de una capa blanca, o verse de color rojo e inflamadas, o mostrar puntos blanco-amarillentos de pus. Al comienzo de la infección, la lengua puede presentar una capa blanco-amarillenta. Un niño con escarlatina también suele tener escalofríos, dolores articulares en todo el cuerpo, náuseas, vómitos y pérdida de apetito.
Cuando la escarlatina es producto de una infección de garganta, la fiebre suele desaparecer dentro de los 3 a 5 días, y el dolor de garganta, poco tiempo después. La erupción de la escarlatina suele desaparecer seis días después de que el dolor de garganta comenzó, pero la piel afectada por la erupción comienza a descamarse. Esta descamación puede durar 10 días. Con antibióticos, la infección se cura en una semana, pero es posible que pasen varias semanas hasta que las amígdalas y las glándulas inflamadas vuelvan a su estado normal.
En ciertos casos excepcionales, la escarlatina puede surgir de una infección cutánea denominada “impétigo”, que también es causada por la bacteria Streptococcus. En estos casos, es posible que el niño no presente dolor de garganta.