(Hearing Aids)
Adolescentes con audífonos. Si nunca has convivido con una pérdida auditiva, el hecho de que un adolescente lleve audífonos te pude parecer tan impropio como que un aciano lleve un aparato de ortodoncia.
Pero las pérdidas auditivas (o hipoacusias) afectan a gente de cualquier edad, incluso a bebés. No son algo propio de los ancianos. Y del mismo modo que el hecho de llevar aparatos de ortodoncia impide que se te tuerzan los dientes, llevar un audífono ayuda a la gente a permanecer conectada al mundo que la rodea.
Como ocurre con cualquier accesorio, gran parte de saber llevar un audífono (o de conseguir que otros se olviden de él) consiste en actuar como si no te dieras cuenta de que lo llevas puesto. Si continúas siendo la misma persona tranquila y segura de sí misma de siempre, los demás se centrarán en ti, en vez de en lo que llevas puesto en las orejas. Y la mayor parte del tiempo ni siquiera notarán que lo llevas.
¿Quieres oír lo que te dicen, lo que dicen a tu alrededor y lo que dicen sobre ti? He aquí el modo en que los audífonos pueden ayudar a la gente que padece determinados tipos de pérdidas auditivas.
Cómo ayudan los audífonos
De modo que fuiste al audiólogo y descubriste que necesitas un audífono. Probablemente tu primera reacción no fue saltar de alegría. De todos modos, si estás habituado a oír el mundo que te rodea, deberías sentirte satisfecho: A pesar de que hay mucha gente afectada por pérdidas auditivas, los audífonos solo permiten ayudar a algunas de esas personas.
Hay muchos tipos distintos de pérdidas auditivas. Los audífonos permiten ayudar a las personas que padecen un tipo concreto de pérdida auditiva de carácter permanente denominada hipoacusia neurosensorial.
El oído interno está compuesto por una cámara en forma de caracol denominada cóclea; la cóclea está llena de fluido y recubierta de miles de células pilosas diminutas (dispuestas en filas externas e internas). Cuando las vibraciones avanzan por este fluido, las diminutas células pilosas externas reaccionan en primer lugar y amplifican los sonidos. Seguidamente las células pilosas internas traducen las ondas sonoras en impulsos nerviosos eléctricos y los envían al nervio auditivo, encargado de conectar el oído con el cerebro.
Los audífonos se encargan de intensificar las vibraciones sonoras que unas células pilosas externas lesionadas (o deterioradas) tienen problemas para amplificar. Cuanto más lesionadas (o deterioradas) estén las células pilosas externas de una persona, más alto se le graduará el audífono.