Pautas por edad
En general, si su hijo está preparado para participar de deportes o actividades organizadas como baseball, fútbol o gimnasia artística, suele ser seguro comenzar con el entrenamiento de fuerza.
Un programa de entrenamiento de fuerza para niños no debe ser una simple versión a escala reducida de un régimen de entrenamiento con pesas para adultos. El programa de su hijo debe estar diseñado por un entrenador con experiencia en el trabajo con niños, quien debe indicarle las técnicas adecuadas, las precauciones de seguridad y cómo utilizar el equipo correctamente.
Los niños de 7 u 8 años en general pueden hacer actividades de entrenamiento de fuerza (como flexiones de tronco y sentadillas) siempre que demuestren algún interés, puedan realizar los ejercicios en forma segura y sigan las instrucciones. Estos ejercicios ayudan a los niños a desarrollar el sentido del equilibrio, control y conciencia de su cuerpo.
Los ejercicios específicos deben aprenderse sin usar resistencia. Una vez que se domina la técnica correcta, puede agregarse resistencia (peso corporal, una banda o pesas) en pequeña escala. En general, a medida que los niños crecen y aumentan su fuerza, pueden incrementar gradualmente la resistencia aplicada. Un profesional capacitado puede ayudar a su hijo a determinar cuál es el peso indicado.
Seguridad
Al igual que en cualquier deporte, es una medida inteligente consultar al médico antes de comenzar con el régimen de entrenamiento de fuerza. Si el médico aprueba la idea, deberá asegurarse de que su hijo reciba la supervisión adecuada, utilice equipos seguros y que siga una rutina apropiada para su edad.
Los esguinces musculares son la lesión más habitual y la zona lumbar es la que se lesiona con mayor frecuencia. Pero estas lesiones suelen producirse porque el niño no empleó la técnica correcta de levantamiento de pesas o trata de levantar demasiado peso.
Mientras el niño utilice las técnicas correctas y levante una cantidad adecuada de peso, el entrenamiento de fuerza no debería tener ningún efecto sobre las placas de crecimiento, la capa cartilaginosa cercana al extremo de los huesos en la que tiene lugar la mayor parte del crecimiento óseo.
En el entrenamiento de fuerza no deben utilizarse esteroides anabólicos. Algunos atletas jóvenes y profesionales han abusado de estas sustancias para desarrollar músculos y mejorar su rendimiento atlético y la apariencia. Pero esas sustancias (algunas de ellas ilegales) pueden representar graves riesgos para la salud física y psicológica.