¿Cómo se trata?
El tratamiento de los niños y adultos con difteria se lleva a cabo en el hospital. Una vez el médico confirma el diagnóstico mediante el cultivo de material extraído de la garganta, la persona infectada recibe una antitoxina especial, sea mediante inyecciones o por vía intravenosa, para neutralizar la toxina de la difteria que ya está circulando por su torrente sanguíneo, así como antibióticos para eliminar a las bacterias de la difteria.
Si la infección está en fase avanzada, es posible que el paciente necesite ayuda mecánica para respirar y que se tenga que conectar a un respirador. En casos en los que las toxinas han afectado al corazón, los riñones o el sistema nervioso central, es posible que el paciente necesite recibir líquidos por vía intravenosa, oxígeno o medicamentos para el corazón.
Las personas con difteria deben permanecer aisladas. Los familiares (así como cualquier otra persona que suela pasar mucho tiempo con el paciente) que no estén vacunados o que sean muy jóvenes o muy ancianos, deberán evitar el contacto con el paciente.
Cuando a una persona le diagnostican difteria, su médico lo notificará a las autoridades sanitarias locales y tomará medidas oportunas para tratar a todas las personas que residan en la misma casa que el paciente que se hayan podido exponer a la bacteria. Estas medidas incluyen la evaluación de su estado inmunológico, cultivos de material extraído la garganta y la administración de dosis de refuerzo de la vacuna contra la difteria. También recibirán antibióticos como precaución.
La hospitalización inmediata y la intervención precoz permiten que la mayoría de los pacientes se recuperen de la difteria. Después de que los antibióticos y las antitoxinas hayan surtido efecto, algunos pacientes con difteria necesitan guardar cama durante un período de tiempo prolongado (de 4 a 6 semanas o hasta que se recuperen por completo). El reposo en cama es especialmente importante si la enfermedad ha afectado al corazón. La miocarditis, o inflamación del músculo cardíaco, puede ser una complicación de la difteria.
Los pacientes que se hayan recuperado deberán recibir un ciclo completo de vacunaciones contra la difteria para evitar posibles recaídas, ya que el hecho de contraer la enfermedad no garantiza la inmunidad de por vida.
¿Cuándo debería llamar al pediatra?
Llame inmediatamente al pediatra de su hijo si usted o algún otro miembro de la familia está en situación de riesgo, si su hijo presenta síntomas de difteria, si observa síntomas en otra persona o si algún miembro de su familia se ha expuesto a esta enfermedad. De todos modos, es importante recordar que la mayoría de infecciones de garganta no son difteria, sobre todo en aquellos países donde se vacuna sistemáticamente a la población contra esta enfermedad.
Si no está seguro de si su hijo está vacunado contra la difteria, pida cita con el pediatra. Asegúrese también de que usted tiene al día el calendario de revacunaciones. Estudios internacionales han mostrado que un porcentaje significativo de adultos mayores de 40 años no está adecuadamente protegido contra la difteria y el tétanos.
Actualizado y revisado por: Joel Klein, MD
Fecha de la revisión: octubre de 2008