¿Cuál es la causa de la costocondritis?
No siempre está claro qué es lo que origina una costocondritis. Los médicos consideran que suele estar provocada por practicar ejercicio físico intenso o por una leve lesión ocasionada por levantar objetos pesados o toser de forma repetida.
¿Cuáles son sus signos?
Los principales signos de la costocondritis son el dolor y las molestias en un lado del pecho. El dolor suele ser agudo y suele afectar sobre todo al lado izquierdo del esternón (de todos modos, también es posible sentirlo en ambos lados del pecho).
Si tienes costocondritis, el dolor te puede empeorar al hacer respiraciones profundas, toser, mover la parte superior del cuerpo o presionarte el área afectada. El dolor se te puede alivia levemente cuando te dejes de mover o respires de forma más superficial, pero generalmente no desaparece por completo.
El dolor propio de la costocondritis puede asustar bastante. A muchos adolescentes les preocupa que ese dolor pueda indicar que están sufriendo un ataque de corazón. Por lo tanto, ayuda recordar que los ataques de corazón (o infartos de miocardio) son extremadamente raros en los adolecentes. De todos modos, seguirá siendo importante que te vea un médico para que averigüe qué es lo que te pasa.
¿Cómo se diagnostica?
Si tienes un dolor torácico agudo que no remite, llama al médico o dirígete al servicio de urgencias de un hospital. En casos excepcionales, los dolores torácicos pueden ser una emergencia que requiere atención médica inmediata.
Para diagnosticarte una costocondritis, un médico o enfermero te formulará preguntas sobre el dolor y luego te palpará el pecho para explorarte él área del esternón.
No se suele poder detectar una costocondritis a través de radiografías u otras técnicas de diagnóstico por la imagen. De todos modos, es posible que el médico solicite este tipo de pruebas a fin de descartar otras posibles causas de dolor torácico, como una neumonía.
¿Cómo se trata?
La costocondritis suele resolverse por sí sola sin necesidad de tratamiento en el trascurso de pocos días o semanas, aunque en algunos casos puede durar más tiempo. Para aliviar el dolor, el médico te puede recetar analgésicos de venta sin receta médica, como el ibuprofeno.