Tanto los médicos como los fabricantes de extractores de leche consideran que no es una buena idea comprar o pedir prestado un extractor de leche usado. ¿Por qué? Porque en su interior podrían haber quedado retenidos virus y bacterias de la antigua dueña. Estos gérmenes pueden ser difíciles de eliminar incluso limpiando y esterilizando el aparato repetida y concienzudamente, lo que podría resultar peligroso para la salud de su bebé. Hay extractores de leche de uso hospitalario que están diseñados para ser utilizados por múltiples usuarias, cada una de las cuales empleará su propio conjunto de accesorios.
Como cuando amamanta al bebé, es importante que esté cómoda para extraerse leche (lo cual no siempre parece posible estando “enchufada” a una máquina). Sobre todo al principio, es posible que a su cuerpo (y a su mente) le resulte difícil acostumbrarse a producir leche sin la ayuda de su bebé.
A menudo, la leche materna "baja" (o comienza a fluir hacia el pezón) cuando la madre ve llorar a su bebé o escucha su llanto. Por lo tanto, cuando se enfrente a un frío objeto en vez de al dulce rostro de su pequeño, es posible que le resulte difícil producir leche.
Si está teniendo dificultades para que le baje la leche, tal vez le ayude sostener algún objeto que le recuerde a su bebé -una foto, una mantita, su juguete favorito. La bajada de la leche también puede verse afectada si usted está preocupada, violenta o apurada. Trate de relajarse en una silla o un sillón cómodo y no se preocupe demasiado por si logra extraerse suficiente leche.
Si le parece que sus pechos no encajan bien en el extractor, compruebe si el aparato se vende con diferentes tamaños de copas o si se pueden adquirir copas de mayor o menor tamaño para que se le adapten mejor a los pechos.
Si va a extraerse leche en el trabajo, busque un lugar cómodo y discreto, donde pueda tener intimidad. Muchas empresas ofrecen a sus empleadas áreas especiales para el amamantamiento y la extracción de leche. Si su empresa no dispone de este tipo de áreas, pregunte a sus colegas de trabajo o al departamento de recursos humanos sobre la posibilidad de utilizar algún despacho u otro espacio desocupado donde pueda estar a solas. Si tiene que realizar la extracción en los aseos, elija unos que tengan un lugar cómodo donde sentarse, así como una cortina u otro tipo de barrera que le permita proteger su intimidad.
Si en su lugar de trabajo no existe un lugar adecuado para el amamantamiento o la extracción de leche, reclámeselo a su superior y recuérdele los beneficios de la lactancia materna.
Para acabar, igual que cuando amamanta a su bebé, es importante que se coloque la copa del extractor de leche correctamente en el pecho, cubriendo el pezón y la areola mamaria (no solamente la punta del pezón) y ajustándosela bien al pecho. Si se coloca mal el extractor, lo más probable es que le duela el pecho y tendrá muchas menos probabilidades de obtener la cantidad de leche necesaria. Y, si utiliza un extractor eléctrico, asegúrese de graduar bien la velocidad y la intensidad de la succión de modo que le resulte cómodo y no experimente molestias innecesarias durante la extracción.
Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: junio de 2008