Sarampión

(Measles)

Acerca del sarampión

El sarampión es una infección respiratoria sumamente contagiosa provocada por un virus. Produce una erupción cutánea que afecta todo el cuerpo y produce síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, tos y secreción nasal. Si bien es poco frecuente en los Estados Unidos, esta enfermedad afecta anualmente a 20 millones de personas en todo el mundo.

Dado que al sarampión lo provoca un virus, no existe un tratamiento específico y hay que dejar que el virus siga su curso. El niño que contrae sarampión, debe tomar mucho líquido, guardar reposo y evitar que la infección pase a otras personas.

Síntomas

Aunque el sarampión es más conocido por la erupción que provoca en todo el cuerpo, los primeros síntomas de la infección suelen ser tener tos seca, secreción nasal, fiebre alta y ojos rojos. Los niños que tienen la enfermedad suelen desarrollar manchas de Koplik, unas pequeñas manchas de color rojo, con un centro blanco o azulado, que aparecen en el interior de la boca.

measles_illustrationLa erupción del sarampión comienza de 3 a 5 días después de iniciarse los primeros síntomas, y suele presentarse junto con fiebre de hasta 104 °F (40 °C). Esta erupción de manchas planas de color rojizo suele aparecer primero en la frente, para luego extenderse hacia la cara, el cuello, el tórax y el resto del cuerpo hasta los brazos, las piernas y los pies. La fiebre y la erupción desaparecen gradualmente después de varios días.

El sarampión es sumamente contagioso. Un noventa por ciento de las personas que no han sido vacunadas contra el sarampión se contagiarán al entrar en contacto con una persona infectada. El sarampión se propaga cuando las personas inhalan o tienen contacto directo con fluidos infectados con el virus, como por ejemplo las pequeñas gotas de saliva que rocía (esparce) en el aire una persona que tiene sarampión, al estornudar o toser. Es posible que la persona que ha estado expuesta al virus no presente síntomas hasta 8 o 10 días después.

Las personas que tienen sarampión son contagiosas (pueden pasar la enfermedad a otras personas) hasta 5 días antes y hasta 4 días después de que comience la erupción, y el contagio es aún mayor mientras el enfermo tiene fiebre, secreción nasal o tos.

Los brotes más recientes

El sarampión es muy poco frecuente en los EE.UU. Antes de la existencia de una vacuna contra el sarampión, en la década de 1960, cada año ocurrían más de 500.000 casos. En aquella época, aproximadamente 500 personas morían como consecuencia de la enfermedad cada año, y aproximadamente unas 4.000 personas al año contraían encefalitis (inflamación del cerebro) como consecuencia de la enfermedad.

Pero gracias al uso generalizado de las vacunas contra el sarampión, el número de casos en los EE.UU. ha disminuido considerablemente (37 personas en el año 2004). Del año 2000 al 2007, solamente se registraron unos 63 casos por año.

Pero en los últimos años ha habido un aumento en el número de afectados por esta enfermedad; 131 casos en la primera mitad del año 2008 y 644 casos durante el 2014. La mayor parte de los brotes de la enfermedad en los EE.UU. se originan en personas que se infectan fuera del país, en áreas donde la enfermedad se extiende rápidamente ya que pocas personas reciben la vacuna. Aproximadamente un 85% de las personas infectadas con sarampión no estaban vacunadas, o su estado de vacunación era desconocido, si bien podrían haber recibido la vacuna.

Las personas que tienen un riesgo mayor de enfermarse con el sarampión durante estos brotes son los bebés que no han alcanzado la edad mínima para recibir la vacuna, las mujeres embarazadas y las personas con una alimentación deficiente o con un sistema inmunológico debilitado.

Lo mejor que puede hacer para proteger a sus hijos del sarampión es vacunarlos según el calendario de vacunación que sugiere el médico.

Prevención

Por lo general, los bebés están protegidos del sarampión durante los primeros seis meses de vida debido a la inmunidad que les transmiten sus madres. Los niños mayores se protegen vacunándose contra el sarampión siguiendo las regulaciones estatales y escolares.

Para la mayoría de los niños, la protección contra el sarampión es parte de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) que se administra entre los 12 y los 15 meses de vida y nuevamente entre los 4 y los 6 años de edad.

Por lo general, la vacuna contra el sarampión no suele administrarse a los bebés menores de 12 meses. Si existiera un brote de sarampión, o su hijo viajara al exterior, se le dará la vacuna si su hijo tiene entre 6 y 11 meses de edad. Más adelante, entre los 12 y los 15 meses, y entre los 4 y los 6 años, se le dará la vacuna MMR típica.

Como con cualquier calendario de vacunación, existen excepciones y circunstancias especiales. Su médico le dará la información y las recomendaciones más actuales sobre la vacunación.

Los siguientes son grupos de alto riesgo que no deben recibir la vacuna contra el sarampión:

  • mujeres embarazadas
  • niños con tuberculosos, leucemia u otros tipos de cáncer para los cuales no están recibiendo tratamiento
  • personas que, por alguna razón, tienen sus sistemas inmunológicos debilitados
  • niños que tienen una historia clínica de reacciones alérgicas graves a la gelatina o al antibiótico neomicina, ya que pueden tener una reacción muy grave a la vacuna

Durante un brote de sarampión, es posible proteger a las personas que no han sido vacunadas (especialmente a las que tienen un riego elevado de contraer infecciones graves, como las mujeres embarazadas, los bebés o los niños con sistemas inmunológicos debilitados) con una inyección denominada “inmunoglobulina”, si esta inyección se da dentro de los 6 primeros días de haber sido expuesto al virus. Estos anticuerpos pueden evitar el sarampión, o por lo menos reducir la severidad de los síntomas.

En el caso de las mujeres que no están embarazadas o las personas que no pertenecen a los grupos de alto riego indicados anteriormente, la vacuna contra el sarampión suele ofrecer protección si se administra dentro de las primeras 72 horas posteriores de haber estado expuesto al virus del sarampión.

Dado que ciertas personas no pueden vacunarse por razones de salud, es de suma importancia que los niños que puedan vacunarse lo hagan en los momentos indicados en el calendario de vacunación. Los niños de alto riesgo dependen de la “inmunidad de grupo”. Esto significa que un porcentaje elevado de personas se han vacunado contra el virus, lo cual permite evitar la diseminación del virus en una población y la aparición de brotes.

Los efectos secundarios de la vacuna

A veces, la vacuna contra el sarampión puede causar efectos secundarios en los niños que no tienen problemas de salud subyacentes. La reacción más común es tener fiebre entre 6 y 12 días después de la vacunación (en aproximadamente el 15% de los niños vacunados), y una erupción similar a la del sarampión, que no es contagiosa y suele desaparecer sola (en aproximadamente el 5% de los niños vacunados).

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para el sarampión. Para aliviar los síntomas, que generalmente duran dos semanas, dele a su hijo mucho líquido y permítale descansar lo más posible. Si su hijo está muy incómodo a causa de la fiebre, dele una medicina para tratar la fiebre que no contenga aspirina, como por ejemplo acetaminofeno o ibuprofeno.

Recuerde que nunca debe darle aspirina a un niño que tiene una enfermedad viral, dado que el uso de esta medicina en estos casos está ligado con el síndrome de Reye.

Se debe controlar de cerca a los niños con sarampión. En ciertos casos, el sarampión puede desencadenar otras complicaciones, como otitis media, crup, diarrea, neumonía y encefalitis, que posiblemente requieran el uso de antibióticos y la hospitalización.

En los países en vías de desarrollo, se ha descubierto que el uso de la vitamina A reduce las complicaciones y la muerte asociada con las infecciones del sarampión. En los Estados Unidos, se debería tener en consideración el uso de la vitamina A en el caso de niños de entre 6 meses y 2 años de edad que están internados en el hospital por el sarampión y tienen complicaciones.

Además, todos los niños mayores de 6 meses de edad con factores de riesgo, como deficiencia de vitamina A, un sistema inmunológico debilitado, o desnutrición se beneficiarán de tomar vitamina A.

¿Cuándo debe llamar al médico?

Llame al médico inmediatamente si sospecha que su hijo tiene sarampión. Además, es muy importante obtener atención médica después de haber estado expuesto al sarampión, especialmente si su hijo:

  • es bebé
  • está tomando medicamentos inmunodepresores
  • tiene tuberculosis, cáncer o enfermedades que afectan el sistema inmunológico

Lo más importante que debe recordar es que el sarampión, una enfermedad común en el pasado, puede evitarse con la vacunación adecuada de rutina del niño.

Revisado por: Scott A. Barron, MD y Rupal Christine Gupta, MD
Fecha de la revisión: enero de 2015