Efectos secundarios comunes de la radiación
Si su hijo tiene cáncer, usted no sólo está tratando de aceptar el diagnóstico, sino que también está preocupado por los efectos físicos y emocionales de la radioterapia.
El objetivo principal de la radiación es destruir las células cancerosas, pero en el proceso también se afectan las células sanas. Este daño de las células sanas es el que desencadena los efectos secundarios de la radiación. La mayoría de éstos están relacionados con el área en tratamiento. Los efectos secundarios físicos de la radioterapia dependen de la dosis de radiación que se utilice, el lugar que se trate y si la radiación es interna o externa.
Muchos pacientes no presentan efectos secundarios, pero aquellos que los sufren, los verán desaparecen con el tiempo. Por lo general, estos efectos no son serios y pueden controlarse con un tratamiento adecuado.
Los niños a los que se les administra radioterapia suelen sufrir efectos secundarios inmediatamente después de iniciar el tratamiento (efectos secundarios tempranos) como los siguientes:
Cansancio
Uno de los efectos secundarios más comunes de la radioterapia, tanto durante el tratamiento como después de éste, es el cansancio. Por lo general, comienza unas semanas después del inicio del tratamiento y dura hasta unas 4 ó 6 semanas después de finalizar la terapia. Aliente a su hijo a descansar y dormir con la mayor frecuencia posible, incluso si el descanso no le devuelve inmediatamente las energías. A largo plazo, el descanso ayuda al cuerpo a recuperarse de la radioterapia.
Daños o cambios en la piel
El daño de la piel es un efecto secundario muy común de la radioterapia, pero sólo se limita al área que ha recibido la dosis de radiación. Esta zona puede estar roja, sensible o irritada en los días, semanas y meses que dura el tratamiento, o los posteriores a éste. La piel se puede hinchar, arrugar o cambiar su textura. El médico suele indicar el uso de ungüentos o cremas para acelerar la curación y reducir la irritación. La piel retoma su apariencia normal en unas 2 a 3 semanas después de haber finalizado el tratamiento.
Además, es posible que la piel sea más sensible al sol durante los meses posteriores al tratamiento. También es probable que haya cambios permanentes en el color o en la elasticidad de la piel.
¿Cómo puede ayudar? Vista a su hijo con ropa holgada, de telas suaves (de algodón), para evitar la irritación de la piel en el área que recibe el tratamiento. También es importante que proteja la delicada piel del niño de los rayos solares. Durante el tratamiento, no se debe exponer la piel irritada al sol. Una vez que termina el tratamiento, siempre utilice una pantalla solar con un factor de protección (FPS) de por lo menos 30, en el área afectada.
Cuando se trata del cuidado de la piel, lo más importante es la suavidad. Tenga cuidado de no irritar la piel tratada y lávela suavemente utilizando agua tibia y un jabón suave. Evite rasparla o frotarla; simplemente seque la piel del niño con una toalla suave dando palmaditas. Trate de evitar que su hijo se rasque el área tratada. También debe evitar el uso de talcos, cremas o lociones en el área que ha recibido el tratamiento.
Caída del cabello
La radioterapia que se aplica a la cabeza y al cuello puede causar la caída del cabello inmediatamente después del inicio del tratamiento. Es importante recordar que cuando la radiación se aplica en un lugar que no sea la cabeza o el cuello, el cabello no se cae. La pérdida del cabello suele causar miedo en los niños, especialmente a una edad en la que es difícil ser diferentes a los demás. Una manera de hacer que la caída del cabello sea menos traumática para su hijo es llevar el cabello bien corto antes de empezar el tratamiento. Su hijo seguramente se sentirá más cómodo si usa sombreros, pañuelos, gorras de béisbol, bufandas o pelucas hasta que vuelva a crecerle el cabello. La recuperación del cabello ocurre unos 3 meses después de la finalización del tratamiento. Si bien la pérdida del cabello es, por lo general, algo temporal, existe la posibilidad de que sea permanente.
Dolor en la boca y deterioro dental
Si su hijo ha recibido radioterapia en la cabeza o en el cuello, el tejido de la boca suele estar irritado y sensible, y puede haber un mayor riesgo de caries. Estos efectos secundarios ocurren durante la segunda o tercera semana después de haber iniciado la radioterapia y desaparecen aproximadamente un mes después de haber terminado el tratamiento. El médico probablemente le recete un enjuague bucal para reducir el dolor, la sequedad y la irritación. Asegúrese de llevar a su hijo a controles dentales regulares y siga los consejos del odontólogo durante la quimioterapia.
Problemas gastrointestinales
Horas después del tratamiento, es posible que los niños que recibieron tratamiento en la pelvis y el abdomen, tengan problemas gastrointestinales (como pérdida del apetito, diarrea, náuseas y vómitos). Algunos de los que recibieron radioterapia en la cabeza o el cuello suelen tener náuseas y vómitos.
Aun cuando su hijo no tenga ganas de comer, es importante que se alimente con comida nutritiva. Ofrézcale alimentos nutritivos y hable con su médico acerca de los cambios en la alimentación o los medicamentos que pueden aliviar molestias estomacales y evitar la pérdida de peso. Será más fácil para su hijo comer porciones pequeñas varias veces al día en vez de pocas comidas muy abundantes. Además, ciertos alimentos simples como las galletas de agua y el arroz suelen ser más fáciles de digerir.
Cambios en la sangre
Es posible que la radioterapia cause una reducción en la cantidad de plaquetas, glóbulos blancos (las células que evitan las hemorragias y ayudan al cuerpo a combatir infecciones) y glóbulos rojos. El médico controlará el recuento sanguíneo con regularidad y recetará, de ser necesario, medicación o transfusiones.
Algunos niños que reciben radioterapia en la cabeza o alrededor del cuello pueden sufrir efectos secundarios a largo plazo, o crónicos, que se inician meses o años después del tratamiento. Estos efectos a largo plazo (que pueden ser temporales, pero, por lo general, son permanentes) pueden incluir problemas con el crecimiento óseo, la fertilidad, los cambios en la piel y el desarrollo de nuevos tumores, según el lugar que haya sido tratado con radiación, la edad del niño y la dosis administrada. Cuando la radiación se realiza en el cerebro puede afectar la memoria o el aprendizaje.
Su médico puede darle consejos y recetarle medicamentos para que su hijo se sienta mejor durante la radioterapia. Nunca le dé a su hijo ninguna medicación, incluidas las medicinas naturistas o de venta libre, sin la aprobación del médico.