
(When Your Baby Is Born With a Health Problem)
Si espera un bebé, probablemente estará informándose sobre todo lo que puede hacer para que tanto el embarazo como el parto vayan bien y tanto usted como el bebé salgan de la experiencia con buena salud. Pero también es importante que entienda que ciertos problemas de salud y complicaciones no se pueden prevenir, por mucho que se cuide durante el embarazo.
No hay ninguna forma de prepararse completamente para las complicaciones que pueden surgir durante el parto o para recibir la noticia de que se ha tenido un bebé con una anomalía congénita o un problema médico. Pero estar informado sobre los problemas de salud más frecuentes en los recién nacidos y cómo se tratan puede reducir los miedos y ansiedades sobre la posibilidad de que algo vaya mal.
Antes de que nazca el bebé
Las pruebas prenatales permiten detectar algunas anomalías congénitas, como la espina bífida, el síndrome de Down, las cardiopatías congénitas, la gastrosquisis (cuando los intestinos del bebé salen fuera del cuerpo a través de un orificio existente en la pared abdominal) o el paladar hendido antes de que nazca el bebé.
Otras anomalías congénitas no se pueden detector hasta después del nacimiento. También puede haber complicaciones durante el parto, como la aspiración de meconio (cuando el recién nacido inhala una mezcla de meconio —las primeras deposiciones del bebé, que normalemente expulsar después del nacimiento— y líquido amniótico durante el parto).
Si a su bebé le detectan una anomalía congénita en las exploraciones prenatales, probablemente el médico le explicará qué ocurrirá inmediatamente después de dar a luz. Usted debería preguntarle qué hospital está mejor equipado para cuidar de un recién nacido que tenga ese problema de salud a fin de intentar tener allí a su bebé.
Tal vez le interese visitar la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) del hospital donde dará a luz para familiarizarse con ella y conocer al equipo de profesionales que cuidarán de su bebé. Es posible que ese equipo incluya neonatólogos, anestesistas pediátricos, cirujanos pediátricos, enfermeros neonatales y enfermeros practicantes.
Problemas de salud más frecuentes en los recién nacidos
Es muy frecuente que los recién nacidos, sobre todo los que son prematuros, tengan ictericia o problemas respiratorios.
Muchos bebés prematuros e inclusos algunos bebés a término desarrollan ictericia porque su hígado es demasiado inmaduro para eliminar el exceso de bilirrubina (un pigmento amarillento producido por la descomposición normal de los glóbulos rojos) de la sangre. La ictericia puede hacer que la piel y la esclerótica (el blanco de los ojos) de un bebé adquieran una tonalidad amarillenta.
Si su bebé tiene ictericia, es posible que el médico solicite que le hagan un análisis de sangre para medirle la concentración de bilirrubina en sangre y determinar si es preciso someterlo a tratamiento. Por lo general, la ictericia se trata exponiendo al bebé a unas lámparas especiales que proyectan luz ultravioleta, que ayuda a descomponer la bilirrubina para que el organismo del bebé la pueda eliminar adecuadamente.
La inmadurez pulmonar, otro problema bastante habitual en los recién nacidos, ocurre cuando los pulmones del bebé no tienen suficiente tensioactivo o surfactante, una sustancia química que impide el colapso de los alvéolos pulmonares durante la respiración. El tensioactivo no se suele desarrollar completamente en los pulmones fetales hasta que han transcurrido 34 semanas desde la concepción, motivo por el cual muchos bebés prematuros necesitan que les ayuden a respirar. De ahí que muchos deban ser conectados a respiradores mecánio, unas máquinas a las que se conecta un tubito de plástico que se inserta en la tráquea del bebé.
Actualmente se administran sistemáticamente agentes tensioactivos sintéticos (a través de tubos endotraqueales) a todos los bebés muy prematuros al poco tiempo de nacer. Esto les permite respirar solos antes que en el pasado y sufren menos lesiones pulmonares porque no necesitan utilizar respiradores durante tanto tiempo.
El la sala de partos
La mayoría de bebés nacen en una sala de dilatación y parto o paritorio. Pero, si hay complicaciones, la madre es trasladada a una sala de partos provista de un equipo médico más completo. Aparte del obstetra, la comadrona o el médico de familia, es posible que también haya enfermeros, neonatólogos u otros especialistas que podrán proporcionar cuidados médicos especiales en caso necesario.
Por ejemplo, si un bebé nace con espina bífida (con parte de las estructuras medulares expuestas) o con hidrocefalia (un exceso de líquido cefalorraquídeo dentro o alrededor del cerebro), los médicos tendrán una cuidado especial al sostenerle la cabeza y le cubrirán las aberturas medulares expuestas. En el caso de un recién nacido con gastrosquisis, le cubrirán las vísceras para protegerlas de posibles infecciones, así como de pérdida de calor o fluido.
En los casos de aspiración de meconio, generalmente el médico intenta despejar las vías respiratorias del bebé succionándoselas para extraer cualquier fluido que pudiera interferir con la respiración. Si el bebé sigue teniendo dificultades para respirar o es muy prematuro, es posible que necesite que le coloquen un tubo endotraqueal.
Siempre que surjan problemas en el parto, el personal médico, incluyendo el pediatra o el neonatólogo, monitorizarán la respiración y la frecuencia cardíaca del bebé y se asegurarán de que mantene temperature normal. En caso necesario, efectuarán un tipo especial de reanimación cardiorrespiratoria para recién nacidos. Cuando el bebé esté lo bastante estable para trasladarlo, lo más probable es que lo ingresen directamente en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), donde recibirá el tratamiento adecuado.
El equipo de obstetricia permanecerá junto a la madre mientras el bebé recibe tratamiento, procurándole los cuidados médicos que necesite. Este equipo de profesionales se asegurará de que la madre expulsa la placenta, recibe los puntos que necesita y, en caso de haberse sometido a una cesárea, completará la intervención cerrándole la herida.
Comuníquese con el personal médico
Pida al equipo médico que cuida de su hijo en la UCIN que le informe bien sobre lo que le ocurre al pequeño. Algunos padres se sienten más tranquilos si el obstetra, la comadrona o el médico de familia actúan como intermediarios entre los padres y el equipo de la UCIN.
Si su bebé padece un trastorno que ya le habían diagnosticado antes de nacer, el médico les explicará los posibles cambios con respecto al programa de tratamiento inicial, en caso de haberlos, y les irá informando sobre los progresos que vaya haciendo el pequeño. Si el problema no podía anticiparse, el médico o enfermero les explicará qué es lo que ocurre. En una emergencia, el personal médico no siempre puede explicar lo que está ocurriendo inmediatamente, pero lo hará en cuanto las cosas se tranquilicen.
Tras salir de la sala de partos
En cuanto el bebé abandone la sala de partos, es posible que necesite que le administren medicamentos o suero por vía intravenosa (VI). Y, puesto que los bebés pierden calor muy deprisa, colocarán a su hijo en una incubadora o en un calentador radiante para que mantenga una temperatura corporal adecuada.
Si la respiración del bebé es demasiado rápida o dificultosa, es posible que el equipo médico solicite que le hagan radiografías de tórax para determinar la causa. A veces, un simple análisis de sangre o la lecturas de un monitor que registra la concentración de oxígeno en sangre bastan para que el médico sepa cuánta ayuda necesita un bebé para respirar. Es posible que el equipo médico crea conveniente administrarle oxígeno al bebé o conectarlo a un respirador mecánio.
Una vez se estabilice la respiración y la frecuencia cardíaca del bebé, podrá iniciarse el tratamiento del problema de salud que padezca. El período de evaluación y tratamiento puede durar días o semanas, dependiendo del estado del bebé y de la afección que padezca.
Es posible que los médicos soliciten análisis de sangre para descartar otros problemas y evaluar aspectos como el hemograma completo o la concentración de azúcar en sangre. Algunos de estos análisis se pueden hacer con la sangre obtenida puncionando el talón del bebé, mientras que en otros la sangre se le deberá extraer directamente de una vena del brazo.
Cuídese usted también
Pasar tiempo separado del recién nacido es sumamente difícil para una familia, sobre todo para los padres.
Es fácil sentirse decepcionado e incluso culpable. Puede ayudar hablar sobre estos sentimientos con algún miembro del equipo médico o con el trabajador social del hospital. Y es posible que el hecho de informarse bien sobre el problema médico que tiene su bebé le ayude a mitigar la angustia y la impotencia.
La mayoría de hospitales animan a los padres a pasar el máximo tiempo posible con sus recién nacidos. Si es necesario trasladar al bebé a otro hospital que disponga de una unidad de cuidados intensivos neonatales más completa, considere la posibilidad de preguntar si la madre podría recibir en el mismo centro los cuidados médicos necesarios durante el posparto para que puedan recuperarse los dos juntos.
A veces es necesario que el bebé se quede en el hospital después de que la madre reciba el alta y pueda irse a casa. Es duro para una madre que acaba de tener un bebé tener que separarse de su recién nacido, pero puede ayudar hablar sobre estos sentimientos con amigos, familiares y miembros del personal médico.
Así mismo, los padres deberían descansar lo suficiente, hacer ejercicio regularmente y asegurarse de alimentarse bien durante esta etapa. Si la madre quiere amamantar al bebé, debería hablar con un enfermero o un asesor en lactancia para qué le enseñen a utilizar un extractor de leche; de este modo, podrá extraerse leche y congelarla para dársela al bebé más adelante.
Si su bebé nace con un problema de salud, usted tiene muchas opciones para obtener información y apoyo. Empiece solicitando a los médicos del hospital información sobre recursos y servicios, tanto ofrecidos por el mismo hospital como de carácter comunitario. Hay grupos de apoyo, sea de tipo presencial o con los que se puede contactar por Internet o teléfono, para padres de niños afectados por multitud de trastornos y afecciones.
Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de la revisión: junio de 2008