¿Cómo se diagnostica la esclerosis múltiple?
Cuando una persona empieza a experimentar lo que podrían ser los signos iniciales de la esclerosis múltiple, como problemas de vista o de equilibrio, su médico le hará una entrevista detallada sobre sus antecedentes médicos y le practicará una exploración física completa. Dado que no existe ninguna prueba médica aislada que permita determinar si una persona padece o no esclerosis múltiple, es posible que el médico solicite diversas pruebas, incluyendo análisis de sangre, análisis de líquido cefalorraquídeo (el fluido que hay alrededor del cerebro y de la médula espinal) y técnicas de diagnóstico por la imagen, como un escáner cerebral.
Una resonancia magnética (o RM) cerebral permite que el médico detecte en el cerebro y/o la médula espinal cicatrices, al proporcionar imágenes detalladas de estas áreas del cuerpo.
Otra prueba que se utiliza bastante a menudo para diagnosticar la esclerosis múltiple es la de los potenciales evocados (PE), que evalúa la cantidad de tiempo que tardan los nervios en responder. Si el tiempo de respuesta es más largo de lo normal, hay un mayor riesgo de que las vías nerviosas estén lesionadas.
¿Cómo se trata la esclerosis múltiple?
En la actualidad, no existe ninguna cura conocida de la esclerosis múltiple, aunque hay medicamentos que ayudan a controlar los síntomas. Cuando tiene lugar una reactivación o una recaída, los esteroides reducen la inflamación y aceleran el proceso de recuperación. También se pueden administrar varios medicamentos para reducir la cantidad de recaídas y enlentecer el avance de la enfermedad.
Las personas afectadas por esta enfermedad pueden recibir tratamientos de fisioterapia y/o de terapia ocupacional para hacer frente a los síntomas. Llevar una dieta equilibrada y hacer ejercicio con regularidad también son dos factores importantes para la salud general y el bienestar de una persona afectada por la esclerosis múltiple.
Cómo ayudar a una persona que padece esclerosis múltiple
Si una persona a quien quieres padece esta enfermedad, puedes apoyarla de muchas formas diferentes. Valorará mucho que le ayudes en cosas como abrirle las puertas. Si convives con esa persona, será una maravilla que no hagas ruido mientras descanse.
Cuando te seas mayor, podrás ayudarla haciendo otro tipo de cosas, como traer a casa las bolsas cuando hagas la compra o llevar a cabo algunas tareas domésticas. Pero, por encima de todo, a esa persona le gustará saber que eres comprensivo con ella y que estás dispuesto a ayudarla.
Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: julio de 2011