
(Acute Lymphoblastic Leukemia (ALL))
Acerca de la leucemia
La leucemia es un tipo de cáncer que afecta los glóbulos blancos del cuerpo.
Normalmente, los glóbulos blancos ayudan a combatir las infecciones y protegen al cuerpo de las enfermedades. Pero en la leucemia, los glóbulos blancos se tornan cancerígenos y se multiplican, cuando en realidad no deberían hacerlo, y forman demasiados glóbulos blancos anormales, lo cual interfiere con la función de los órganos.
Si se producen demasiados linfoblastos (un tipo de glóbulo blanco), el niño sufrirá de leucemia linfoblástica aguda. Este es el tipo más común de leucemia en los niños y afecta a aproximadamente el 75% de los niños con cáncer en las células sanguíneas. Los niños entre los 2 y los 8 años de edad son más propensos a sufrir de esta enfermedad. Sin embargo, esta enfermedad afecta a niños de cualquier edad.
Gracias a los avances de las terapias y los ensayos clínicos, el futuro de los niños con leucemia linfoblástica aguda es prometedor. Con tratamiento, aproximadamente el 85% de los niños se cura.
Causas
Se desconocen las causas de la leucemia linfoblástica aguda. Sin embargo, existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de que un niño contraiga esta enfermedad.
Si un niño tiene un gemelo a quien se le diagnosticó la enfermedad antes de los 6 años, éste tiene de un 20% a un 25% de probabilidad de desarrollar leucemia linfoblástica aguda. Los mellizos y los otros hermanos de niños que padecen leucemia tienen un riesgo de desarrollar la enfermedad dos o cuatro veces mayor que el promedio.
Los niños que heredan ciertos problemas genéticos (como el síndrome de Li-Fraumeni, el síndrome de Down, el síndrome de Kleinfelter, la neurofibromatosis, el síndrome de Louis-Bar o la anemia de Fanconi) tienen mayores riesgos de desarrollar leucemia. Lo mismo ocurre con los niños que reciben medicamentos para suprimir su sistema inmunológico después de un trasplante de órganos.
Los niños que ya han recibido un tratamiento de radiación o quimioterapia para el tratamiento de otros tipos de cáncer también tienen un mayor riesgo de padecer leucemia, en general, dentro de los primeros 8 años posteriores al tratamiento.
En la mayoría de los casos, ni los padres ni los niños pueden controlar los factores que desencadenan la leucemia. No obstante, se están realizando estudios para investigar la posibilidad de que algunos factores ambientales predispongan a los niños a desarrollar la enfermedad. Por ejemplo, la exposición prenatal a la radiación (como los rayos X) puede ser un factor desencadenante de la leucemia linfoblástica aguda en el feto en desarrollo. Las mujeres embarazadas, o que creen estarlo, siempre deben informar a los médicos de su estado antes de realizarse exámenes o procedimientos médicos que involucren el uso de radiación.