Explíquele el problema
Una vez que usted se sienta más tranquilo/a, comience a preparar a su hijo. Comience explicándole el motivo de la cirugía con palabras simples y no amenazantes. Conforme al nivel de comprensión del niño, explíquele cuál es el problema médico y por qué es necesaria la cirugía. No utilice un lenguaje alarmante, como "el médico te cortará", "te abrirá" o "te coserá con una aguja". Limítese a decirle que el médico solucionará el problema y explíquele que muchos otros niños tienen el mismo problema y que se les cura en el hospital.
Aunque los niños rara vez lo expresan, es posible que teman que sus padres no les estén diciendo todo; por ejemplo, que su problema de salud sea más grave de lo que les han hecho creer. Para generar confianza, no engañe a su hijo; dígale toda la verdad que pueda comprender.
Manejo de los miedos
Muchos niños temen que una cirugía será dolorosa. Puede ser de ayuda explicarle que un médico especial, llamado anestesiólogo, le dará un medicamento especial para que duerma muy profundamente y así no sienta nada durante la cirugía, y que una vez que haya terminado, se despertará. (Los niños mayores, sobre todo, necesitan que les aseguren que se van a despertar).
Evite el lenguaje alarmista. No le diga: "Te harán respirar gas" o "te pondrán a dormir". Los niños pequeños podrían confundir la palabra "gas" con el combustible que lo puede intoxicar o matar, o "te pondrán a dormir" con lo que les sucede a las mascotas enfermas.
Explíquele a su hijo que usted estará a su lado cuando despierte; su juguete favorito también puede acompañarlo. Dígale que, si le duele algo después de la cirugía, el médico o el enfermero le podrán administrar un medicamento que hará que se sienta mejor.
Los principales temores de los niños pequeños relacionados con las cirugías son la posibilidad de separación (o el abandono) de sus padres y la posibilidad de sentir dolor. A los niños en edad escolar también les asustan las agujas, los cuchillos y el daño que pueda sufrir su cuerpo. A los niños de esta edad se les deben dar explicaciones claras y racionales, asegurándoles que la cirugía es para arreglar un problema que ya tienen, no para crearles uno nuevo.
Los miedos de los adolescentes van mucho más allá que los de los niños más pequeños. Además del dolor, el cambio de apariencia y la desfiguración, los adolescentes temen perder el control, perderse eventos, pasar vergüenza o ser humillados en público y parecer infantiles por expresar temor, ansiedad o dolor. También pueden temer despertarse durante la cirugía o no volverse a despertar cuando termine.
Anticipe esos temores, y luego haga énfasis en que manifestar temor, ansiedad y respuesta ante el dolor es de lo más normal (y está perfectamente BIEN) a cualquier edad, incluso para los adultos. Aclare cualquier concepto erróneo sobre posibles lesiones o desfiguraciones. Y explíquele que actualmente la anestesia es muy segura y que los pacientes no se despiertan durante la cirugía, pero sin duda se despiertan al terminar.
Aliente a su hijo adolescente a leer sobre su trastorno médico y a compartir esa información con el resto de la familia. Leer y compartir información es una excelente estrategia para afrontar la situación.
Otro de los miedos que afecta a los niños de todas las edades es el miedo a que los vean desnudos y a que les toquen sus "partes íntimas". Si la cirugía involucra el área genital o anal de su hijo, éste afrontará mejor la situación si usted le explica previamente que, aunque pueda resultarle vergonzoso, los médicos y enfermeros necesitarán examinar sus partes íntimas, sobre todo para comprobar si se está recuperando después de la cirugía. Explíquele que los médicos, los enfermeros y los padres son las únicas excepciones a la norma de privacidad sobre sus partes íntimas.
Aliente a su hijo a hacer preguntas sobre su problema de salud y la experiencia hospitalaria, para que así pueda expresar otros miedos y preocupaciones. Tome en serio todas las preguntas y respóndalas lo mejor que pueda. Si no conoce una respuesta, dígale que lo averiguará y explíquele que los médicos y los enfermeros también le responderán con gusto todas sus preguntas.