Contagio
Los brotes de crup tienden a ocurrir en otoño y a principios de invierno, momento en que los virus que provocan esta enfermedad alcanzan el pico. Muchos niños que entran en contacto con estos virus no contraen el crup, pero presentan los síntomas propios del resfriado común.
Diagnóstico
Los pediatras suelen diagnosticar el crup basándose en la detección de sus signos sonoros característicos: tos seca tipo ladrido de perro y estridor. Los pediatras también suelen preguntar a las familias si el niño ha padecido recientemente una enfermedad que cursó con fiebre, secreción o congestión nasales y si tiene antecedentes médicos de crup o de otros problemas en las vías altas.
Si el niño presenta un cuadro de crup grave que no parece responder al tratamiento, es posible que tengan que hacerle una radiografía del cuello a fin de descartar otros posibles motivos de sus dificultades respiratorias, como el hecho de tener un objeto extraño alojado en la garganta, un absceso periamigdalino (acumulación de pus en la parte posterior de la boca) o una epiglotitis (inflamación de la epiglotis, lámina de tejido que cubre la entrada de la tráquea). Un hallazgo radiológico típico en los pacientes con crup es un estrechamiento en la parte superior de la vías respiratorias, que los médicos denominan "imagen en punta de lápiz" o "signo del reloj de arena".
Tratamiento
La mayoría de los casos de crup viral, aunque no todos, son de carácter leve. Respirar aire húmedo ayuda a la mayoría de los pacientes a encontrarse mejor y la administración de ibuprofeno o de paracetamol (solo a partir de los 6 meses de edad) también puede ser de gran ayuda. Como en la mayoría de enfermedades, se recomienda reposo y beber abundante líquido.
La mejor manera de exponer a su hijo al aire húmedo consiste en utilizar un humidificador de vapor frío o bien en abrir el grifo del agua caliente de la ducha para que el cuarto de baño se llene de vapor y después sentar allí a su hijo (fuera de la ducha) durante 10 minutos. El hecho de respirar el vapor a veces permite frenar fuertes ataques de tos. Durante los meses más fríos, sacar al niño al exterior durante unos minutos para que respire aire fresco puede permitir aliviar los síntomas del crup. También puede probar a pasear al niño en coche bajando un poco las ventanillas para que respire aire fresco.
Si su hijo tiene crup, considere la posibilidad de dormir en el mismo dormitorio que él para poderlo observar atentamente. Si no logra detener un ataque de respiración rápida y/o de tos de perro, llame al pediatra o pida asistencia médica lo antes posible.
Si el crup que padece su hijo parece grave o existe la sospecha de que podría tener las vías respiratorias obstruidas, los profesionales médicos lo evaluarán detenidamente. Los médicos suelen administrar corticoesteroides para reducir la inflamación de las vías respiratorias. En los casos más graves, los médicos administran un tratamiento respiratorio que contiene adrenalina (o epinefrina), que permite reducir rápidamente la inflamación. También se puede administrar oxígeno y, a veces, los pacientes con crup deben permanecer internados en el hospital durante toda la noche para estar permanecer en observación.