Los medicamentos y la mente
Algunos de los medicamentos para el TDAH son estimulantes, pero en lugar de estimular a la persona y ponerla más nerviosa, pueden ayudar a controlar los síntomas de TDAH. Otros medicamentos para el TDAH no son estimulantes, pero al igual que estos, parecen afectar las sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores. Los neurotransmisores ayudan a enviar mensajes entre las células nerviosas del cerebro. Los médicos no saben exactamente porqué, pero la dosis correcta de un medicamento para el TDAH puede ayudar a la persona a concentrarse y prestar atención.
El medicamento en general viene en comprimidos o cápsulas. El médico le dirá la frecuencia con la que el niño debe tomar el medicamento. Los padres y niños deberán determinar un horario para tomar el medicamento a fin de incorporarlo a la rutina diaria, como lavarse los dientes.
Es posible que lleve un tiempo encontrar el medicamento correcto y la cantidad adecuada (dosis) más eficaz para un niño. Mientras esto se determina, puede resultar frustrante para el niño y los padres ansiosos por ver mejoras. Una vez que se encuentra el medicamento correcto, con frecuencia las cosas empiezan a mejorar para quien padece TDAH.
Como sucede con cualquier medicamento, es conveniente que los padres y médicos del niño estén atentos a los efectos secundarios, que son otros problemas o síntomas ocasionados por el medicamento. Mientras que no todas las personas experimentan efectos adversos, los efectos adversos mas comunes de drogas estimulantes incluyen disminución de apetito, dolor de estómago, dolor de cabeza, dificultad para dormir e irritabilidad (sentirse de mal humor o protestón).
Cómo puede ayudar la terapia
Junto con el medicamento, la terapia del comportamiento puede ayudar a los niños con TDAH. Esto implica aprender un modo diferente de hacer las cosas y aprender formas de mantenerse calmo y concentrado. Para lograrlo, un niño y sus padres pueden consultar a un profesional de salud mental (psiquiatra, psicólogo, terapeuta, trabajador social o consejero). Como parte de la terapia del comportamiento, los maestros y padres pueden crear tablas u otros sistemas para recompensar al niño por cumplir los objetivos que se han propuesto.
En la escuela, es posible que el niño deba esforzarse por quedarse sentado o terminar la tarea. En casa, los objetivos pueden ser recordar poner la ropa sucia en la canasta y tener presente cosas importantes, como los zapatos y las mochilas. Cuando el niño pueda cumplir estos objetivos, probablemente se sienta más contento, ¡ése es el mejor de todos los medicamentos!
Revisado por: Richard S. Kingsley, MD
Fecha de revisión: enero de 2011